Según Melanie Klein, la envidia es un impulso endógeno agresivo que el bebé siente desde el comienzo de la vida y está dirigido contra el pecho de la madre, con deseos de dañar sus aspectos buenos y protectores. Su contraparte es la gratitud, y ambas constituyen dos factores que constantemente interactúan en el psiquismo desde el nacimiento.
A diferencia de la frustración, que depende de una situación externa, la envidia se acentúa con la gratificación. La envidia ataca lo que el otro nos da porque no podemos tolerar que esas capacidades no sean nuestras.
Este concepto está sustentado en fenómenos como el narcisismo, las perversiones, la reacción terapéutica negativa, los tratamientos interminables y algunas situaciones de transferencia negativa. Por ejemplo, el analista ofrece una interpretación que genera alivio y mejoría en el paciente, pero luego este ataca y critica dicha interpretación utilizando elementos secundarios.
Referencia
Bleichmar, Norberto y Leiberman, Celia (1997). El psicoanálisis después de Freud. México D.F., México: Paidos. Páginas 126 - 128.
Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495
diego.fernandezc@pucp.edu.pe
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17 dic 2016
4 ago 2014
Psicoanálisis de los sueños 20: una teoría sobre el origen de los sueños debe aclarar el porqué de la alucinación onírica
«En el capítulo anterior procuré demostrar cómo lo esencial en la génesis de los sueños no es la satisfacción de deseos. Esto último tampoco es lo característico de los sueños, porque satisfacciones de deseos, según la teoría psicoanalítica, se hallan en la base de cualquier fenómeno psíquico, normal o patológico. De ahí que definir el sueño como satisfacción de deseos es lo mismo que querer caracterizar, por ejemplo, el hígado, diciendo de él solamente que es un conjunto de células. Tampoco sirve para especificara los sueños la definición de satisfacción «deformada» de deseos, ya que exactamente eso ocurre también en síntomas neuróticos o perversos. Lo único que diferencia los sueños de estos otros fenómenos psíquicos es su aspecto alucinatorio. O sea, que la alucinación es lo característico de los sueños, así como la conversión lo es de los síntomas histéricos y la organización orgástica alrededor de un instinto parcial lo es de las perversiones. Por lo tanto, una teoría sobre la génesis de los sueños debe aclarar ante todo el porqué de la alucinación onírica.»
Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Página 126.
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