Teoría y Técnica

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27 ago 2017

Equivalencia entre alimento y madre en la comprensión psicosomática de las úlceras

«Muchos de los enigmas del comportamiento y reacciones de los ulcerosos ante los alimentos se resuelven teniendo en cuenta dicha equiparación de alimento y madre, que se graba profundamente en el psiquismo del individuo en los primeros meses de vida. Se comprende, además, dicho comportamiento, dejando de considerar a la imago psíquica de la madre, es decir, a la madre internalizada, bajo la forma de un alimento bueno, que el ulceroso adulto desea continuamente, sin poderlo conseguir, y viendo más bien los aspectos malos de dicha madre. O sea, viéndola como un algo similar a un alimento difícil de digerir, del que el sujeto no desea saber conscientemente que es malo y que necesita ingerirlo, porque la madre es necesaria para vivir. Esto obliga a su estómago a digestiones difíciles, con demasiadas contracciones, con hipersecreción y con dolores subsiguientes.»

Garma, Ángel (1974). Génesis psicosomática y tratamiento de las úlceras gástricas y duodenales. Barcelona, España: Paidos. Página 112.

13 ene 2017

Objetivo central del análisis kleiniano

El objetivo central del análisis kleiniano es la elaboración de la posición depresiva, para lograr la integración del objeto y del yo. El insight consistirá en juntar el cariño y la hostilidad hacia el objeto, reconocer los sentimientos de culpa y asumir la responsabilidad. Lo crucial es no solo comprender, sino tolerar el dolor que producen estos sentimientos.

Referencia

Bleichmar, Norberto y Leiberman, Celia (1997). El psicoanálisis después de Freud. México D.F., México: Paidos.


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

diego.fernandezc@pucp.edu.pe

12 ene 2017

Identificación proyectiva y contratransferencia

En la identificación proyectiva el paciente disocia un aspecto de su mente y lo proyecta en el analista. El paciente queda identificado con lo no proyectado, mientras que el analista se convierte en uno de sus aspectos inconscientes. En este proceso se genera una confusión en el paciente entre realidad externa y realidad interna.

Es aquí donde el analista debe contar con un estado psicológico que le permita involucrarse y, al mismo tiempo, liberarse del compromiso afectivo para transformarlo en una interpretación que devuelva al paciente lo proyectado. Todo lo que sucede en la sesión debe ser transformado en comprensión.

Referencia

Bleichmar, Norberto y Leiberman, Celia (1997). El psicoanálisis después de Freud. México D.F., México: Paidos.


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

diego.fernandezc@pucp.edu.pe

8 ene 2017

El análisis kleiniano


Los analistas kleinianos no están a la caza de lapsus, sueños o síntomas, sin dejar de tomarlos en cuenta si surgieran. Los analistas kleinianos intentan dejarse envolver en el clima emocional de la sesión, recibir las proyecciones, estar sensibles a la relación transferencial para, de todo ello, extraer la angustia prevalente y los mecanismos de defensa, ingredientes con los que se formulará la interpretación.

Referencia

Bleichmar, Norberto y Leiberman, Celia (1997). El psicoanálisis después de Freud. México D.F., México: Paidos. Páginas 132, 133.


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

diego.fernandezc@pucp.edu.pe

La búsqueda de la integración

Cualquier medida técnica que favorezca la disociación obstaculiza la integración. Para evitar esto, es necesario que el terapeuta tolere la transferencia negativa. Por ejemplo, desplazar la hostilidad del paciente hacia figuras del pasado puede liberar la relación transferencial, así como también puede propiciar la idealización del terapeuta. Esto, según Melanie Klein, no ayuda al proceso de integración ni al logro de una mejor salud.

Referencia

Bleichmar, Norberto y Leiberman, Celia (1997). El psicoanálisis después de Freud. México D.F., México: Paidos.


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

diego.fernandezc@pucp.edu.pe

30 dic 2016

La necesidad de interpretar la envidia

Independientemente de las controversias, es importante detectar e interpretar la envidia en la relación transferencial. Se busca que el paciente se haga cargo del hecho de que sus impulsos no dependen de lo externo, sino de su intolerancia a recibir algo bueno que el otro tiene y le puede dar. El paciente debería aceptar que sus conflictos no solo dependen de la conducta de los demás, sino de sus propios comportamientos.

La envidia puede ser elaborada y mitigada si ha habido una adecuada introyección del objeto bueno. De todas formas, esta teoría plantea una limitación a las posibilidades de éxito del análisis, más aun si se toma en cuenta que estos impulsos también atacan al objeto total de la posición depresiva, lo que explicaría las dificultades que surgen a veces en la terminación.

Referencia

Bleichmar, Norberto y Leiberman, Celia (1997). El psicoanálisis después de Freud. México D.F., México: Paidos. Páginas 129, 130.


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

diego.fernandezc@pucp.edu.pe

17 dic 2016

La envidia

Según Melanie Klein, la envidia es un impulso endógeno agresivo que el bebé siente desde el comienzo de la vida y está dirigido contra el pecho de la madre, con deseos de dañar sus aspectos buenos y protectores. Su contraparte es la gratitud, y ambas constituyen dos factores que constantemente interactúan en el psiquismo desde el nacimiento.

A diferencia de la frustración, que depende de una situación externa, la envidia se acentúa con la gratificación. La envidia ataca lo que el otro nos da porque no podemos tolerar que esas capacidades no sean nuestras.

Este concepto está sustentado en fenómenos como el narcisismo, las perversiones, la reacción terapéutica negativa, los tratamientos interminables y algunas situaciones de transferencia negativa. Por ejemplo, el analista ofrece una interpretación que genera alivio y mejoría en el paciente, pero luego este ataca y critica dicha interpretación utilizando elementos secundarios.

Referencia

Bleichmar, Norberto y Leiberman, Celia (1997). El psicoanálisis después de Freud. México D.F., México: Paidos. Páginas 126 - 128.


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

diego.fernandezc@pucp.edu.pe

19 oct 2016

Idealización


«Es un mecanismo característico de la posición esquizo-paranoide. Se aumentan los rasgos buenos y protectores del objeto bueno o se le agregan cualidades que no tiene. Constituye una defensa del yo para protegerse de una excesiva persecución, manteniendo a la vez la disociación entre objetos idealizados y persecutorios. Por lo tanto, siempre que haya en un paciente la necesidad de idealizar, se estará protegiendo de un sentimiento de angustia.


(...)

En Klein, los problemas que resultan de la idealización se resuelven con la elaboración de la posición depresiva. Los objetos finalmente no son ni tan buenos ni tan malos como lo propone el sistema de valores de la posición esquizo-paranoide.»


Bleichmar, Norberto y Leiberman, Celia (1997). El psicoanálisis después de Freud. México D.F., México: Paidos. Páginas 121, 122.

8 sept 2015

Resistencias que no provienen exclusivamente del yo

«Junto a las denominadas resistencias del yo, existen las conocidas resistencias de la transferencia, diferentemente constituidas, así como las fuerzas de oposición -tan difíciles de vencer en el análisis-, que tienen sus fuentes en el impulso de repetición. Por consiguiente, no es lícito afirmar que cada resistencia sea el resultado de una medida defensiva del yo.»

Freud, Anna (s.f.). El yo y los mecanismos de defensa. Buenos Aires, Argentina: Editorial Paidós. Páginas 40, 41.

25 ago 2015

Métodos del tratamiento psicoanalítico


1) La asociación libre: sustituyó a la hipnosis como recurso de exploración. Se intenta anular la acción del yo a través de la consigna de la asociación libre, sin censura. Esto se suele lograr momentánea o parcialmente.

2) La interpretación de los sueños: extrae material del ello a través del contenido latente y también explora las actividades defensivas del yo, al reconstruir la censura y las transformaciones en el sueño.

3) La interpretación de los símbolos oníricos: sirven para acceder al contenido del ello directamente a través del símbolo, ignorando o saltando los pasos previos en la construcción del mismo.

4) Actos fallidos: irrupciones de contenido del ello cuando la vigilancia del yo decae por alguna razón. "(...) a la manera de un relámpago, iluminan el trozo del inconsciente que la interpretación analítica había tratado de descubrir, acaso durante mucho tiempo".

5) Transferencia

a. Transferencia de impulsos libidinales: sentimientos de amor, odio, celos, angustia, no justificados por la situación real. Se consideran irrupciones del ello originadas en antiguas constelaciones inconscientes (por ejemplo, complejo de Edipo). Ante su señalamiento, el mismo paciente los puede percibir como cuerpos extraños. La interpretación lo libera de esa extrañeza.

b. Transferencia de la defensa: se transfiere directamente la antigua medida defensiva contra el impulso instintivo. En casos extremos, el impulso instintivo ni siquiera llega a ser transferido, sino únicamente su defensa específica. Es causa de la mayoría de dificultades entre analista y paciente. El paciente difícilmente reconoce la interpretación.

c. Actuación en la transferencia: puesta en acto de la transferencia, fuera de la situación analítica, en la vida cotidiana.

6) Análisis de las operaciones defensivas del yo: permite reconstruir el conjunto de trasformaciones sufridas por el instinto.

Freud, Anna (s.f.). El yo y los mecanismos de defensa. Buenos Aires, Argentina: Editorial Paidós. Páginas 22 - 36.

17 ago 2015

Importancia del análisis del yo

 
«(...) De ello resulta que el análisis del yo ha adquirido considerable importancia entre nosotros. Todo lo originario del yo que se inmiscuya en el análisis, constituye un material tan bueno como cualquier derivado del ello. No nos es lícito considerarlo como una mera perturbación en el análisis del ello. Pero, naturalmente, todo cuanto proviene del yo es asimismo una resistencia en el verdadero sentido de la palabra: una fuerza dirigida contra el surgimiento del inconsciente y, por consiguiente, contra el trabajo del analista. Una de nuestras mayores ambiciones es aprender a dirigir el análisis del yo del paciente con tanta seguridad como llevamos a cabo el análisis del ello, aun cuando deba realizarse contra la voluntad del yo.»

Freud, Anna (s.f.). El yo y los mecanismos de defensa. Buenos Aires, Argentina: Editorial Paidós. Páginas 33 - 34.

11 ago 2015

La asociación libre

 
«En la asociación libre -que más tarde sustituyó a la hipnosis como recurso de exploración- el papel del yo es al principio igualmente negativo. Se renuncia, es cierto, al empleo de la fuerza para su eliminación: en su lugar exígese al yo del paciente que se elimine por sí mismo. El analizado debe anular toda crítica a las ideas que se le ocurran y descuidar la necesidad habitual de una conexión lógica entre las mismas. Por así expresarnos, se le pedirá al yo que calle, y bajo la promesa de que en su acceso a la conciencia sus derivados no encontrarán los obstáculos acostumbrados, se invitará a hablar al ello. Naturalmente, no se prometerá a estos derivados del ello que al aflorar al yo lograrán algún objetivo instintivo. La concesión sólo es válida para transformar los contenidos en representaciones verbales, mas no para actuar a través del aparato motor (...). De antemano, la motricidad estará excluída o paralizada por las severas reglas de la técnica analítica. De este juego a que se somete al impulso instintivo, por una parte, la invitación a que se exprese y, por otra, una constante y simultánea negativa a que se satisfaga, nace una de las numerosas dificultades en el manejo de la técnica analítica.

Aun en el presente muchos psicoanalistas recién iniciados creen que deben conseguir que sus pacientes expresen fiel e incesantemente todas sus asociaciones, sin modificación ni inhibición (...). Mas esta situación ideal no aportaría progreso alguno y reconduciría a la situación hipnótica superada, en la que unilateralmente el médico reconcentraba su interés sobre el ello. Por fortuna, para el análisis, semejante obediencia del sujeto es prácticamente imposible. Esta regla analítica fundamental sólo se acata hasta cierto punto. El yo permanece silencioso un tiempo, y los derivados del ello aprovechan este reposo para irrumpir en la conciencia. El analista se apresura en tomar conocimiento de sus expresiones. Luego el yo se agita de nuevo, rebélase contra la impuesta actitud de tolerancia pasiva y se inmiscuye con cualquiera de sus habituales medidas de defensa, perturbando el curso de las asociaciones.. El [paciente] transgrede la regla analítica fundamental o, según acostumbramos decir, hace "resistencias". Esto significa: que al avance del ello hacia el yo ha seguido un contraataque del yo en dirección inversa. Por consiguiente, la atención del observador, enderezada a las asociaciones, desplázase hacia las resistencias: del contenido del ello a la actividad del yo. El analista tiene ahora oportunidad de ver actuar una de las difícilmente visibles medidas defensivas del yo contra el ello (...) y debe hacerla objeto de su exploración (...). El analista ha de reconocer, pues, ante todo, el mecanismo de defensa. Con ello habrá realizado una parte del análisis del yo. Su tarea próxima será la de frustrar lo actuado por la defensa: adivinar y restaurar lo omitido por la represión, rectificar lo desplazado, reunir lo fragmentado. Con el restablecimiento de las conexiones interrumpidas, su atención vuelve del análisis del yo al análisis del ello.

No es la sujeción a la norma analítica fundamental lo que entonces nos interesa, sino el conflicto para su aplicación. Es este ir y venir observacional, del ello al yo, esta doble dirección en el examen de ambos aspectos (...) lo que constituye -a diferencia de la unilateralidad de la técnica hipnótica- el denominado psicoanálisis

Freud, Anna (s.f.). El yo y los mecanismos de defensa. Buenos Aires, Argentina: Editorial Paidós. Páginas 22 -24.

6 may 2015

Psicoanálisis de los sueños 43: la interpretación de los sueños según Wilhelm Stekel

Wilhelm Stekel

«Stekel ha efectuado una modificación del psicoanálisis que llama "análisis activo". Con ella pretende disminuir la duración del tratamiento. Consiste en independizar la interpretación de las asociaciones del [paciente]. Según él, el médico debe sentir, por su intuición y experiencia, lo que ocurre en el psiquismo del [paciente], sin necesidad de recurrir o haciendo uso menos frecuente de las asociaciones que alargan demasiado el tratamiento.

En la interpretación de los sueños sigue una técnica análoga. Prescindiendo en cierto grado de las asociaciones, el médico crea "una hipótesis de trabajo" que facilitaría la mejor utilización del material onírico. Con este objeto, el médico sigue el camino de la "simplificación". Se trata de reducir el sueño a un esbozo, a unas pocas palabras, que representarían algo así como el esqueleto, es decir, la trama esencial del sueño» (Garma, 1963; página 173).

«Aconseja ciertas prácticas, como la de hacer que el [paciente] escriba diariamente todos sus sueños. Insiste en la necesidad de no basarse exclusivamente en las asociaciones para interpretar, sino en dejarse guiar por la intuición.»

Pasos para la interpretación:

1) Simplificar el sueño
2) Reducir el sueño al afecto básico
3) Buscar la antítesis
4) Buscar las estereotipias en una serie de sueños
5) Efectuar una interpretación funcional (sueño como representación del proceso de pensamiento del paciente) al lado de la material (hipótesis de significado de los elementos del sueño).
6) Buscar su relación con la enfermedad, malestar o preocupación
7) Averiguar su relación con la muerte y el nacimiento
8) Averiguar su relación con la religión
9) Ver los tres rasgos temporales principales del sueño: el actual, el retrospectivo y el prospectivo
10) Investigar sus relaciones con la homosexualidad, heterosexualidad e infantilismo (estructura trisexual del sueño)
11) Estudiar los rasgos anagógicos y catagógicos
12) Ver cómo el sueño descubre la idea dominante del paciente (Garma, 1963; página 179).

Requisitos para una interpretación certera:

1) Conocimiento de la personalidad del paciente
2) Conocimiento de la vida del paciente
3) Conocimiento de los síntomas neuróticos
4) Conocimiento de la idea central
5) Conocimiento de sus conflictos
6) Observación de cómo el paciente comunica su sueño
7) Observación de cómo el paciente reacciona cuando se interpreta sus sueños
8) Tener en cuenta que el rechazo de la interpretación es un dato importante
9) «percepción imaginativa del modo de funcionar de la mente del paciente, evitando la actuación de los complejos del psicoanalista, que debe estar psicoanalizado»
10) «la interpretación de una serie de sueños facilita la interpretación intuitiva»
11) «las asociaciones del analizado expresan su contenido también mediante símbolos»

«Los discípulos de Stekel han hecho valiosas contribuciones onirocríticas. Sobresalen entre ellos E. A. Gutheil y S. Lowy. Un sueño comunicado por Gutheil permitirá comprender mejor la técnica stekeliana de la simplificación:

Soñé que estaba de nuevo en la escuela secundaria y que vivía en la misma pensión. Veía a mi condiscípulo Douglas, con una pipa en la boca. Esto me sorprendió, porque él nunca había fumado antes.
Después estuve en casa de Isabel y también estaban ahí todos los otros amigos. Me sentí irritado y celoso. Deseaba tenerla sólo para mí.
Luego soñé que estaba con mi madre y el asistente principal de mi escuela secundaria. Me preguntó algo referente al Canadá y yo contesté negativamente.»

Interpretación de Gutheil:

1) El soñante se ve a sí mismo en el pasado, en los días de la escuela secundaria. Simplificación: retorno al pasado.
2) Le sorprende ver fumar a su compañero, pues nunca lo había hecho. Simplificación: la gente está cambiada.
3) En casa de Isabel siente celos por su interés por los otros chicos. Simplificación: rivalidad, celos y deseos de posesión.
4) Ve a su madre con el asistente principal (figura paterna). A la pregunta sobre Canadá el soñante responde negativamente (dato: el padrastro vive con la madre del paciente en Canadá). Simplificación: oposición a los padres.

Continúa citando a Gutheil:

«Resumimos: los pensamientos del [paciente] giran alrededor de su infancia. Se da cuenta de un cambio en las circunstancias de su casa ('gente cambiada'). El [paciente] tiene la sensación de haber perdido su objeto amoroso y por ello desarrolla una oposición ante sus padres. El objeto perdido es la madre del [paciente], que casualmente se llama también Isabel. Y verdaderamente los pensamientos del [paciente] saltan de su amiga Isabel y de sus celos por ella, en seguida a su madre Isabel y al Canadá.

En este sueño podemos estudiar la relación principal del [paciente] con sus padres. Vemos el desengaño del niño respecto a su madre (gente cambiada) y su rechazo del padrastro (línea directriz: 'desengaño y oposición'). La simplificación de este sueño nos da una visión considerable de las quejas del [paciente], sin recurrir a la ayuda del mismo» (Garma, 1963; páginas 180, 181).

Emil Arthur Guthiel

«Hay interpretaciones de sueños hechas por Stekel y sus discípulos, que en nada se diferencian de las interpretaciones psicoanalíticas, pero en otros muchos sueños, sobre todo si son complicados, su método falla. De allí que lleguen a un momento del psicoanálisis en el que, por no seguir penetrando en el inconsciente del [paciente], a través de las asociaciones, abandonan la labor. Entonces buscan una explicación superficial del sueño, que si bien tiene un aspecto racional y lógico, no descubre los conflictos del [paciente], ni la génesis de su neurosis» (Garma, 1963; página 181).

Referencia

Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires.

5 may 2015

Psicoanálisis de los sueños 42: sobre el autoanálisis


«Hay que tener gran energía psíquica y gran sinceridad consigo mismo para conseguir (...) un conocimiento útil del propio inconsciente. La mayoría de las veces se suele fracasar. Pero muchas personas se engañan a sí mismas diciéndose que conocen bien sus propias represiones. Si alguna de estas personas, como ocurre con frecuencia, comienza posteriormente un psicoanálisis didáctico, observa cuán lejos estaba de haber descubierto su inconsciente reprimido mediante el autoanálisis de sus propios sueños.»

Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Página 167.

15 abr 2015

Psicoanálisis de los sueños 41: psicoanálisis didáctico

«Prescindiendo de las condiciones especiales del [paciente], el obstáculo mayor para la interpretación de los sueños está en las represiones que existen en el propio médico. Lo mismo que un cristal de un color determinado, puesto delante de los ojos impide ver ese color en el mundo exterior, las represiones del médico le impiden ver las represiones del [paciente] que, como sabemos, constituyen uno de los orígenes del sueño. Para obviar este inconveniente, en los institutos de psicoanálisis establecidos en la mayoría de las ciudades importantes de todo el mundo, se exige a los médicos que quieran ser psicoanalistas que previamente se sometan a un psicoanálisis. Como en este caso no tiene por finalidad directa curar al psicoanalizado, se conoce con el nombre de psicoanálisis didáctico. El psicoanálisis didáctico es la primera y más importante etapa en la formación psicoanalítica.»

Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Páginas 166, 167.

5 abr 2015

Psicoanálisis de los sueños 40: la situación caótica

«Hay momentos del psicoanálisis en que el médico se encuentra desorientado ante el material psíquico que le suministra el [paciente], que no ha llegado todavía a comprender. Se presenta entonces lo que W. Reich llama la situación caótica, por la que posiblemente debe pasar todo psicoanálisis. En medio de la situación caótica, la interpretación de un sueño -que en este caso debe procurarse que sea lo más completa posible, aunque para ello se requiera el esfuerzo de varios días- suministra muchas veces un punto fijo y seguro, desde el cual se puede ordenar el material psíquico y progresar en la exploración. El psicoanalista puede apoyarse en esta interpretación, "como en una roca, en medio de la tempestad" (Freud).»


Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Página 166.

20 mar 2015

Psicoanálisis de los sueños 39: señales posibles ante una interpretación certera (más allá de la simple afirmación)

«Una respuesta afirmativa del [paciente] frente a la interpretación del médico tiene valor positivo prácticamente seguro si va acompañada de nuevos recuerdos, por ejemplo, recuerdos infantiles o de un trozo de sueño olvidado que confirma o completa la interpretación dada. Hay también formas indirectas que confirman la certeza de una interpretación, como, por ejemplo, un acto fallido del [paciente] o bien un empeoramiento de su estado psíquico que, por lo menos, indica que se ha acertado con un punto sensible de su psiquismo.»


Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Página 166.

17 mar 2015

Psicoanálisis de los sueños 38: sueños de interpretación fácil, sueños de complacencia y sueños de oposición

«Desconfíese de las interpretaciones de sueños que el [paciente] suministra con mucha facilidad y asimismo de las interpretaciones que señalan la existencia de una escasa deformación en el sueño. Generalmente estas interpretaciones son superficiales, si no erróneas, e indican que el sueño tiene otro significado oculto que el [paciente] inconscientemente quiere encubrir. También el médico debe aplicarse esta regla práctica a sí mismo y debe desconfiar de interpretaciones que ha encontrado sin esfuerzo.

Hay sueños que el [paciente], impulsado por su transferencia, elabora con propósitos inconscientes determinados. Un tipo de ellos son los llamados sueños de complacencia. Se trata de sueños en los que el [paciente] da la razón al médico. Un ejemplo: el médico ha interpretado en las últimas sesiones psicoanalíticas ciertos actos como homosexuales, y algún día después el [paciente] tiene un sueño con un contenido homosexual manifiesto. Estos sueños hay que interpretarlos en relación con la transferencia y conceder escaso valor psicológico a lo que en ellos se manifiesta. Otros sueños, por el contrario, pretenden negar lo que el médico afirma. Son también sueños que niegan las afirmaciones psicoanalíticas. Se les conoce con el nombre de sueños de oposición y su valor psicológico es tan escaso como el de los anteriores.»

Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Páginas 165, 166.

8 mar 2015

Psicoanálisis de los sueños 37: la finalidad del análisis no es analizar sueños

«Se suele seguir la siguiente regla práctica. Si un día [el paciente] narra su sueño, se debe intentar en ese día una interpretación lo más completa posible. Si el sueño ha quedado sin interpretar, al día siguiente no se debe dirigir la atención [del paciente] hacia el sueño, sino que se le deja en libertad de seguir sus pensamientos, tal como estos se presentan, aunque no estén en relación con lo soñado. Solamente se prosigue la interpretación si [el paciente], espontáneamente, vuelve a ocuparse del sueño. Este hecho explica que si bien es verdad que durante el tratamiento psicoanalítico es cuando la interpretación de los sueños se realiza con mayor facilidad, muchas veces es necesario abandonar prematuramente una interpretación. Téngase en cuenta que la finalidad de un psicoanálisis terapéutico no es analizar sueños (...).

Una vez que el médico ha encontrado a interpretación de un sueño, no siempre resulta conveniente comunicársela al [paciente]. Hay que ajustarse al estado psíquico de este último.»

Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Página 165.

2 mar 2015

Psicoanálisis de los sueños 36: los sueños no son imprescindibles en el tratamiento psicoanalítico


«Todo esto nos indica que el médico debe despreocuparse si [el paciente] le comunica que no tiene sueños o que estos se le olvidan al acudir al tratamiento. Lo que en estos casos se debe hacer es considerar dicha conducta como si fuese un síntoma neurótico e intentar analizarla, para comprender por qué [el paciente] reacciona así. El sueño, lo mismo que los pensamientos reprimidos durante el día y que se hacen más patentes durante la noche, asustan muchas veces al [paciente] neurótico y ése puede ser un motivo del olvido. Otras veces es distinta la motivación. En todos los casos hay que llegar a saber lo que significa la conducta del [paciente].

Aun sin sueños, el tratamiento psicoanalítico puede tener un curso normal y sin retrasos. Téngase en cuenta que no es la interpretación de los sueños el único procedimiento de que se vale el psicoanalista para conocer las represiones del [paciente] y la génesis de la neurosis. Actos fallidos, acciones sintomáticas, transferencia afectiva, fantasías diurnas y, lo más importante de todo, la asociación libre de las ideas, son otras tantas posibilidades de profundizar en el estudio del inconsciente.»

Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Página 164.