Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Página 150, 151.
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9 feb 2015
Psicoanálisis de los sueños 31: coexistencia de sueños en blanco con sueños visibles
Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Página 150, 151.
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17 ene 2015
Psicoanálisis de los sueños 27: cómo ocurre la pérdida del juicio de realidad en los sueños
«(...) obedeciendo a su deseo de dormir, el yo disminuye (...) la intensidad de sus contracargas, opuestas al libre paso a la consciencia de los contenidos anímicos rechazados. (...) Ahora bien, (...) una cierta capacidad positiva de rechazo de los contenidos anímicos por las contracargas del yo es justamente lo que origina el juicio de no ser de origen exterior lo percibido. (...) se comprenderá claramente que, al disminuir por el dormir la intensidad de las contracargas del yo, los contenidos anímicos rechazados durante la vigilia (...) actuarán más enérgicamente (...) sobre el sistema consciente (...). En consecuencia, cuando dichos contenidos anímicos lleguen a la consciencia, formando el contenido del sueño, deberán producir en el yo debilitado un juicio de realidad que les atribuye un origen exterior, justamente por la actuación más potente de sus cargas relativamente superiores a las contracargas debilitadas que no los pueden rechazar.
(...) he desarrollado la teoría de que las alucinaciones oníricas son debidas a que el conjunto (...) formado por los restos diurnos y los deseos reprimidos latentes, no puede ser elaborado normalmente por el yo, creándose con ello una situación traumática. Constituiría algo así como una situación traumática en miniatura. Análogamente a lo que sucede en las neurosis traumáticas, tal situación sería la causa de que dicho conjunto tome un aspecto alucinatorio, en vez de presentarse a la consciencia en forma de pensamientos ordinarios.»
Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Página 136.
(...) he desarrollado la teoría de que las alucinaciones oníricas son debidas a que el conjunto (...) formado por los restos diurnos y los deseos reprimidos latentes, no puede ser elaborado normalmente por el yo, creándose con ello una situación traumática. Constituiría algo así como una situación traumática en miniatura. Análogamente a lo que sucede en las neurosis traumáticas, tal situación sería la causa de que dicho conjunto tome un aspecto alucinatorio, en vez de presentarse a la consciencia en forma de pensamientos ordinarios.»
Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Página 136.
31 oct 2014
Psicoanálisis de los sueños 25: nacimiento
«(...) suponiendo, como parece muy probable, que el niño tenga percepciones intensas durante su parto, dicho suceso, tan traumático, de obrar de algún modo, debe favorecer enérgicamente el desarrollo de ideas referentes a la realidad exterior, como siendo ésta algo que obra tan fuerte, continuamente y durante un largo tiempo sobre el individuo, presentando además la característica de no poder ser rehuida (...), ya que es imposible no pasar por el acto del nacimiento. Las huellas profundas -angustia- que el trauma intenso del nacimiento deja en el psiquismo de todo individuo, tienen que ser valoradas como una muestra de la gran trascendencia de esta primera situación, en la que la realidad exterior manda estímulos molestos, persistentes e inevitables. Se trata, por lo tanto, de una realidad exterior que actúa sobre el psiquismo del individuo de un modo totalmente opuesto a como lo supone la teoría de Freud acerca de la génesis del juicio de realidad, coincidiendo, en cambio, con lo admitido en la teoría aquí expuesta.»
Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Página 135.
17 sept 2014
Psicoanálisis de los sueños 22: Juicio de realidad: teoría inversa
Continuando con la selección de citas de "Psicoanálisis de los sueños", aclaramos que la cita que presentamos a continuación no se va a entender si no se lee previamente la última entrada que publicamos acerca de este libro. Sin más que aclarar, aquí dejamos la cita de hoy:
«Es ésta una teoría perfectamente lógica y comprensible [se refiere a la teoría del juicio de realidad, referida en la entrada anterior] (...). (...) parece muy poco razonable modificarla, tanto más si se intenta, como haré, mantener la teoría contraria, afirmando que el yo juzga como de origen interior a aquellas percepciones que puede rehuir, y que, por el contrario, le son exteriores, en su origen, aquellas percepciones que no puede evitar. Afirmar esto significa sostener una teoría que, a primera vista, produce la impresión de carecer de todo fundamento racional y que tiene el aspecto de un puro contrasentido. Sin embargo, hay datos psicológicos que la hacen muy verosímil y que se oponen a la teoría primitiva (...).
El fundamento (...) de mi teoría lo constituye el hecho, bien conocido en psicoanálisis, de la presencia en el yo de un tipo determinado de energías psíquicas, denominadas contracargas, que actúan rechazando contenidos psíquicos en su camino al sistema (pre) consciente (...). Tengamos en cuenta esto ahora, para nuestras comprobaciones, y comencemos pasando revista a algunos estados psíquicos, en los que el juicio de realidad está alterado, como son los que presentan alucinaciones, ya que la alucinación consiste (...) en juzgar de origen exterior aquello que proviene del interior del psiquismo.
Ante todo, examinemos la neurosis traumática (...). Sabemos que durante el trauma causante de una neurosis traumática, una gran cantidad de estímulos penetra en el psiquismo del individuo, por haber sido vencida la resistencia del llamado, en psicoanálisis, "protector contra estímulos". Ello provoca en el yo una gran reacción, con intensas cargas psíquicas. Ahora bien, en la neurosis traumática esta reacción psíquica al trauma no puede ser dominada por el yo de un modo normal, como tendría que ser empleando contracargas suficientemente enérgicas para sujetar y regularizar las diferentes cargas desencadenadas por el trauma. En efecto, en la neurosis traumática ocurre que la considerable carga energética de las reacciones psíquicas al trauma es superior al poder regulador del yo con sus contracargas. En esta situación psicológica, de intensidad exagerada de estímulos, debe residir el motivo de la presentación de las alucinaciones típicas de esta enfermedad. Por ello en su neurosis traumática el individuo se conduce no percibiendo conscientemente como recuerdo el trauma que ha sufrido, sino teniendo ataques en que alucina nuevamente el trauma, creyendo que lo vuelve a sufrir realmente.
(...)
No pudiendo ser suficientemente rechazadas, las cargas intensas, originadas interiormente en los días sucesivos al trauma, son percibidas erróneamente (...) como provocadas por un nuevo estímulo exterior, que no existe. Se presentan así (...) alucinaciones, que es necesario explicar mediante un mecanismo contrario al mencionado en la teoría psicoanalítica primitiva del juicio de realidad. Efectivamente, (...) el sujeto considera erróneamente como exterior -alucina- lo estimulado interiormente, que no puede rechazar por los equivalentes psíquicos de actos musculares, que son las contracargas. En cambio, según la teoría psicoanalítica primitiva del juicio de realidad, lo no rechazable debería provocarle justamente el juicio contrario, de ser de origen intrapsíquico.»
Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Página 128 - 130.
«Es ésta una teoría perfectamente lógica y comprensible [se refiere a la teoría del juicio de realidad, referida en la entrada anterior] (...). (...) parece muy poco razonable modificarla, tanto más si se intenta, como haré, mantener la teoría contraria, afirmando que el yo juzga como de origen interior a aquellas percepciones que puede rehuir, y que, por el contrario, le son exteriores, en su origen, aquellas percepciones que no puede evitar. Afirmar esto significa sostener una teoría que, a primera vista, produce la impresión de carecer de todo fundamento racional y que tiene el aspecto de un puro contrasentido. Sin embargo, hay datos psicológicos que la hacen muy verosímil y que se oponen a la teoría primitiva (...).
El fundamento (...) de mi teoría lo constituye el hecho, bien conocido en psicoanálisis, de la presencia en el yo de un tipo determinado de energías psíquicas, denominadas contracargas, que actúan rechazando contenidos psíquicos en su camino al sistema (pre) consciente (...). Tengamos en cuenta esto ahora, para nuestras comprobaciones, y comencemos pasando revista a algunos estados psíquicos, en los que el juicio de realidad está alterado, como son los que presentan alucinaciones, ya que la alucinación consiste (...) en juzgar de origen exterior aquello que proviene del interior del psiquismo.
Ante todo, examinemos la neurosis traumática (...). Sabemos que durante el trauma causante de una neurosis traumática, una gran cantidad de estímulos penetra en el psiquismo del individuo, por haber sido vencida la resistencia del llamado, en psicoanálisis, "protector contra estímulos". Ello provoca en el yo una gran reacción, con intensas cargas psíquicas. Ahora bien, en la neurosis traumática esta reacción psíquica al trauma no puede ser dominada por el yo de un modo normal, como tendría que ser empleando contracargas suficientemente enérgicas para sujetar y regularizar las diferentes cargas desencadenadas por el trauma. En efecto, en la neurosis traumática ocurre que la considerable carga energética de las reacciones psíquicas al trauma es superior al poder regulador del yo con sus contracargas. En esta situación psicológica, de intensidad exagerada de estímulos, debe residir el motivo de la presentación de las alucinaciones típicas de esta enfermedad. Por ello en su neurosis traumática el individuo se conduce no percibiendo conscientemente como recuerdo el trauma que ha sufrido, sino teniendo ataques en que alucina nuevamente el trauma, creyendo que lo vuelve a sufrir realmente.
(...)
No pudiendo ser suficientemente rechazadas, las cargas intensas, originadas interiormente en los días sucesivos al trauma, son percibidas erróneamente (...) como provocadas por un nuevo estímulo exterior, que no existe. Se presentan así (...) alucinaciones, que es necesario explicar mediante un mecanismo contrario al mencionado en la teoría psicoanalítica primitiva del juicio de realidad. Efectivamente, (...) el sujeto considera erróneamente como exterior -alucina- lo estimulado interiormente, que no puede rechazar por los equivalentes psíquicos de actos musculares, que son las contracargas. En cambio, según la teoría psicoanalítica primitiva del juicio de realidad, lo no rechazable debería provocarle justamente el juicio contrario, de ser de origen intrapsíquico.»
Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Página 128 - 130.
2 ago 2014
Psicoanálisis de los sueños 19: resumen de la teoría de la situación traumática
«Resumiendo ahora las observaciones puedo concluir:
1. El sueño parte de una o de varias situaciones desagradables que el sujeto es incapaz de dominar o elaborar de un modo normal, y que, siguiendo a Freud, he llamado situaciones traumáticas.
2. En el sueño el sujeto está psíquicamente fijado a estas situaciones traumáticas.
3. El sueño es una tentativa, generalmente eficaz, de vencer el desagrado psíquico originado por las situaciones traumáticas.
4. La tentativa de vencer el desagrado psíquico se suele efectuar mediante la satisfacción de deseos.
5. El aspecto alucinatorio del sueño se debe al influjo de las situaciones traumáticas y no al influjo de los deseos que se satisfacen.»
Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Página 123, 124.
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28 jul 2014
Psicoanálisis de los sueños 18: los sueños pueden reavivar situaciones traumáticas pasadas
«El sueño tiene por base una o varias situaciones traumáticas. Una situación traumática, a su vez, puede reavivar otra situación traumática análoga, pero no actual, sino perteneciente a épocas pasadas del sujeto.»
Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Página 123.
27 jul 2014
Psicoanálisis de los sueños 17: buscar la situación traumática a la hora de interpretar sueños
Esta pequeña cita va dirigida a la aplicación de la técnica en la psicoterapia y está basada en la teoría de la situación traumática del autor. Esta teoría la presentamos con detalle en la entrada anterior.
«En la interpretación de los sueños se debe intentar hallar la situación traumática fundamental (o las situaciones). Para ello hay que tener bien en cuenta la psicología del (...) [paciente] y saber, además, que en él puede obrar traumáticamente un deseo que en (...) [otra persona normal produciría] placer.»
Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Página 122.
«En la interpretación de los sueños se debe intentar hallar la situación traumática fundamental (o las situaciones). Para ello hay que tener bien en cuenta la psicología del (...) [paciente] y saber, además, que en él puede obrar traumáticamente un deseo que en (...) [otra persona normal produciría] placer.»
Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Página 122.
24 jul 2014
Psicoanálisis de los sueños 16: la situación traumática origina los sueños
Esta entrada va a ser un poco diferente. Vamos a sintetizar una teoría que da Ángel Garma en la obra que venimos citando. Esta teoría requiere algunas citas textuales y cierto ordenamiento. No basta una corta cita textual para que quede clara.
En esta teoría, Garma afirma que los sueños (todos ellos) son originados por una situación traumática. De esta forma complementa la teoría explicativa clásica del psicoanálisis que afirma que los sueños son formas alucinatorias de satisfacer deseos.
«En mi opinión, la situación traumática interviene no solamente en los sueños de las neurosis traumáticas y en los sueños que reproducen ciertas situaciones traumáticas infantiles, sino también en todos los sueños. Creo que la existencia de una situación traumática es un factor importantísimo en la génesis de los sueños, posiblemente el factor más importante de todos.»
1) «Estudiando los sueños de una persona, se observa la gran frecuencia como su contenido es desagradable. La observación fue hecha ya en el año 1891 por Debacker, en sueños de niños, y fue repetida en adultos por S. Weed y F. Haller en el año 1895; según estos últimos autores el 58% de los sueños de adultos son desagradables.
En sí, la observación anterior no es una objeción insalvable a la citada teoría psicoanalítica, ya que sueños desagradables, al ser interpretados, pueden señalar la satisfacción de deseos. La existencia dentro de la personalidad de instintos molestos al yo, la intervención del masoquismo y asimismo la existencia del superyó, pueden explicar la aparente objeción.
Pero la explicación citada deja algún descontento, sin que se sepa por qué. Parece como si, aun conociendo todos estos últimos motivos, no se explicase por completo la frecuencia del carácter desagradable del sueño. Estudiando sueños ajenos y propios e interpretándolos, se tiene la impresión de que el sueño se siente atraído hacia lo desagradable o hacia lo penoso.»
En esta teoría, Garma afirma que los sueños (todos ellos) son originados por una situación traumática. De esta forma complementa la teoría explicativa clásica del psicoanálisis que afirma que los sueños son formas alucinatorias de satisfacer deseos.
«En mi opinión, la situación traumática interviene no solamente en los sueños de las neurosis traumáticas y en los sueños que reproducen ciertas situaciones traumáticas infantiles, sino también en todos los sueños. Creo que la existencia de una situación traumática es un factor importantísimo en la génesis de los sueños, posiblemente el factor más importante de todos.»
Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Página 112.
Para fundamentar esta teoría, Garma se vale de dos cuestiones (la numeración es nuestra):
1) «Estudiando los sueños de una persona, se observa la gran frecuencia como su contenido es desagradable. La observación fue hecha ya en el año 1891 por Debacker, en sueños de niños, y fue repetida en adultos por S. Weed y F. Haller en el año 1895; según estos últimos autores el 58% de los sueños de adultos son desagradables.
En sí, la observación anterior no es una objeción insalvable a la citada teoría psicoanalítica, ya que sueños desagradables, al ser interpretados, pueden señalar la satisfacción de deseos. La existencia dentro de la personalidad de instintos molestos al yo, la intervención del masoquismo y asimismo la existencia del superyó, pueden explicar la aparente objeción.
Pero la explicación citada deja algún descontento, sin que se sepa por qué. Parece como si, aun conociendo todos estos últimos motivos, no se explicase por completo la frecuencia del carácter desagradable del sueño. Estudiando sueños ajenos y propios e interpretándolos, se tiene la impresión de que el sueño se siente atraído hacia lo desagradable o hacia lo penoso.»
Ibid. Página 113.
2) «Hay otro fenómeno extraño en relación con la teoría de la satisfacción de deseos. Es la frecuencia con que la satisfacción instintiva del sueño es poco intensa. El sueño suele ser cobarde en la realización de la satisfacción.»
Ibid. Página 114.
Garma explica su propuesta de la siguiente forma:
«En el origen de los sueños suele hallarse una situación desagradable para el sujeto, que el sueño intenta corregir. A esta situación se la puede designar con el nombre de situación desagradable, situación angustiosa, situación de conflicto psíquico, situación traumática, o con algún término análogo. Teniendo en cuenta una definición de Freud, me parece que el término más adecuado es el de situación traumática. En efecto, Freud llama vivencia traumática a aquella que ocasiona, en poco tiempo, una intensidad tan grande de excitaciones psíquicas que el sujeto no puede librarse de ellas o elaborarlas de un modo normal corriente. Son éstas las características de la situación desagradable que constituye el origen de los sueños, es decir, la incapacidad del sujeto de librarse de excitaciones demasiado grandes o de elaborarlas de modo normal.»
Ibid. Página 117.
«(...) Por otra parte, el admitir la existencia de una fijación a una situación traumática en los sueños, no invalida la teoría de la satisfacción de deseos. Más bien completa esta teoría, señalando un punto que es necesario tener en cuenta para la interpretación. No solamente no invalida la teoría de la satisfacción de deseos, sino que le da mayor fuerza, por el siguiente motivo. Comparando el contenido latente con el contenido manifiesto del sueño y con la excepción de los sueños de la neurosis traumática, se observa que la situación traumática, que forma la base del contenido latente, es transformada, en el contenido manifiesto, en un (sic) situación agradable o, por lo menos, en una situación menos desagradable o indiferente. Es decir, que en la elaboración del sueño ha habido una clara evolución en el sentido de la satisfacción de un deseo.
La existencia de una situación traumática fundamental explica el porqué de la cobardía del sueño en sus tentativas de satisfacer deseos. El sueño es incapaz de atreverse mucho en el camino de la satisfacción, justamente porque el sujeto está psíquicamente fijado a la situación traumática. Sin esta fijación, la satisfacción de deseos en el sueño sería más intensa.»
Ibid. Páginas 120, 121.
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16 jul 2014
Psicoanálisis de los sueños 15: sueños originados por situaciones traumáticas
«Según Freud, el sueño es una satisfacción de deseos inconscientes. Ni los sueños de angustia, ni los sueños masoquistas, ni tampoco los que representan un castigo del superyó, se oponen teóricamente a esta concepción psicoanalítica.
Sin embargo, hay un tipo de sueños que parece ser una excepción, (sic) Son los sueños de las neurosis traumáticas. Cuando una persona ha sufrido un shock psíquico intenso - caso relativamente frecuente en épocas de guerra - sus sueños son una reproducción monótona de las sensaciones desagradables experimentadas en el momento del trauma. En tal reproducción de la situación traumática en los sueños no existe deseo alguno que se satisfaga alucinatoriamente.
No es partidario Freud de la idea de que la excepción confirma la regla. Lo más que se puede admitir - dice - es que la excepción no invalida la regla. Teniendo en cuenta las excepciones anteriores, en las que falla la supuesta función del sueño, Freud ha introducido una pequeña modificación en la teoría psicoanalítica. En vez de decir que el sueño es una satisfacción de deseos, afirma que el sueño es una tentativa de satisfacción de deseos.»
Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Página 112.
29 oct 2013
Lo impensable
«Lo impensable es del orden del vacío, del desecho, del agujero, de la herida (René Kaës, 1980). Se refiere a ciertas percepciones que pueden despertar emociones intolerables y no encuentran traducciones en palabras. Quedan en su estado original ligadas a lo concreto, al vacío, a la pérdida de límites y a la repetición. La producción de imágenes puede estar interrumpida. El concepto de impensable es del orden de lo incognoscible, conocimiento que da lugar a la epistemofilia o al conocimiento transgresor ligado a la escoptofilia, a una inhibición del pensamiento productor de perturbaciones de todo orden, de fenómenos de alienación o de una potencialidad psicótica.
Podemos detectar tres categorías de impensable:
1. Ligado al conocimiento imposible (Isidoro Berenstein, Janine Puget y María Isabel Siquier, 1984): conocer quiénes son los propios padres, tratar de conocer el interior del cuerpo materno, acceder al goce del cuerpo del otro sexo.
2. Ligado al no-conocimiento no vivido aún, siendo la muerte una de sus representantes. Una zona anterior a la formación de imágenes por la cual el Yo no tiene aún estructura capaz de contener. Ello establecería los límites de lo cognoscible y de lo pensable.
3. Ligado al conocimiento posible pero no tolerable (sic) cuando pensar está asociado a lo siniestro, causa de una angustia sin límite ("terror sin nombre", según Wilfred Bion).»
Referencia
Puget, Janine. "Violencia social y psicoanálisis". En: Puget, Janine & Kaës, René (compiladores). Violencia de estado y psicoanálisis.
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