Teoría y Técnica

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18 oct 2017

El hambre como situación básica en la predisposición a las úlceras gástricas


La "madre internalizada mala" de la que habla Ángel Garma (1974) está ligada originalmente a la privación de alimento, al abandono. Esto constituye material para el desarrollo del superyó, en tanto imposición de los hechos de la realidad y también en tanto castigo por el deseo agresivo oraldigestivo del niño.

La madre priva de satisfacción, abandona, y, en vez de alimentar, se convierte en hambre, como si fuera ella misma castigando dentro del cuerpo.

Si este esquema se perpetúa en una fijación y se inscribe como parte del funcionamiento y del devenir de la persona, el estómago y el duodeno podrían llegar a existir como si no hubiesen alimentos, cuando de pronto en verdad sí los hay. Esta experiencia subjetiva puede traducirse de diversas maneras en la realidad. Por ejemplo, Garma recuerda casos en los que las personas desarrollan la úlcera luego de haber perdido "objetos" que les proveían satisfacción, como una persona querida o el bienestar económico. Nos podrían brindar un ejemplo más sencillo aquellas personas que desarrollan úlceras asociadas a malos hábitos alimenticios, en donde la privación se da por el comportamiento de la misma persona y no por una situación verídica de hambruna impuesta por el medio ambiente.

La supuesta carencia podría llevar a estos órganos a digerirse a sí mismos o a la aplicación de aquello de "la función hace al órgano", la tendencia a destruirse en los órganos o tejidos que no tienen función qué cumplir o que no pueden cumplirla, como cuando la falta de gravedad puede atrofiar el sistema muscular de los astronautas. Esto se ha visto, por ejemplo, en experimentos de hipoproteinemia, donde se provocó úlceras gastroduodenales en ratas y perros malnutridos.

La situación básica en la predisposición a la úlcera sería entonces el hambre, en donde basta que se trate de una experiencia subjetiva, incluso en desmedro de una situación real u objetiva de privación.

Referencia

Garma, Ángel (1974). Génesis psicosomática y tratamiento de las úlceras gástricas y duodenales. Barcelona, España: Paidos. Páginas 134-137.


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

diego.fernandezc@pucp.edu.pe

11 ago 2017

Fijaciones orales tiñen la sexualidad genital de aspectos oraldigestivos

«En la infancia es importantísima la dependencia oraldigestiva del bebé con respecto a su madre. Puede estar reforzada por diversas circunstancias que provocan en el bebé y en el niño fijaciones en la organización instintiva oraldigestiva (...).

Con la pubertad (...) si los conflictos genitales son vividos únicamente como tales, el individuo sufrirá en su genitalidad, pero no tendrá complicaciones digestivas. Pero si hay fijaciones oraldigestivas, la genitalidad insatisfecha realizará una regresión a las fijaciones oraldigestivas, con lo que tomará aspectos digestivos.»

Garma, Ángel (1974). Génesis psicosomática y tratamiento de las úlceras gástricas y duodenales. Barcelona, España: Paidos. Páginas 80, 81.

9 ago 2017

El origen del superyó y la madre internalizada mala


El superyó encuentra su origen en la primera infancia, etapa en la que los procesos de pensamiento no responden a la lógica (o responden menos a la lógica, para ser más precisos) y, además, están relacionados con la alimentación, que es la actividad instintiva fundamental del bebé y, por ende, la que más influencia en su vida psíquica.

En ese mismo sentido, la madre es la figura más importante para el niño. Es ella quien lo alimenta, y lo hace de acuerdo también a sus propios tiempos y necesidades, de tal manera que no siempre lo hace cuando el bebé lo desea. Es así que se inicia el superyó, con la aceptación de las conductas y requerimientos de la madre.

El origen de la madre internalizada mala

Cuando el bebé siente hambre o pasa por contratiempos ligados con la alimentación, la mente del niño no atribuye su sufrimiento al concepto abstracto de "hambre" ("sufro por causa del hambre"), sino que lo liga a la madre ("sufro por causa de mi madre" - por su ausencia, por su demora o por su omisión).

Es en este momento en el que se forma el complejo psíquico denominado "madre internalizada mala". Ángel Garma comenta con respecto a esto, que las brujas y villanas de los cuentos son, en realidad, proyecciones de este complejo, lo que no significa que la madre real sea o haya sido realmente así.

Con el destete, asimismo, suelen llegar trastornos digestivos. El bebé, nuevamente siente que la madre, en vez de alimentarlo con la lecho buena, le da alimentos malos, pesados, que lo dañan internamente.


La ubicuidad de la madre internalizada mala

Garma aclara que, en la medida en que todos los seres humanos pasamos por contratiempos o dificultades en esta área, todos tendríamos que poseer desarrollado este complejo en un nivel inconsciente. La represión del complejo tendría que ver con el hecho de que la madre es un ser indispensable para la vida del niño, frente a la que no pueden primar las tendencias hostiles de forma abierta.

Riesgo de fijaciones orales

Ahora bien, la calidad, gravedad y cantidad de experiencias negativas ligadas a la alimentación, refuerzan el complejo en mayor o menor medida. De llegar a ciertos límites, podrían producirse las llamadas "fijaciones" en la organización instintiva oraldigestiva.

Referencia

Garma, Ángel (1974). Génesis psicosomática y tratamiento de las úlceras gástricas y duodenales. Barcelona, España: Paidos. Páginas 79, 80.


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

diego.fernandezc@pucp.edu.pe

1 ago 2017

Origen del superyó

«La educación infantil, generalmente impartida por los padres, obliga al niño a reprimir parte de sus tendencias instintivas. Independizado de sus padres, el individuo ya mayor sigue conduciéndose en forma análoga a un niño, porque en su conciencia moral tiene internalizados los mandatos y prohibiciones de los padres, o sea que, en cierto modo, en su conciencia moral el individuo tiene internalizado (sic) a sus padres, aunque no tal como ellos realmente eran, sino como él los comprendió.»

Garma, Ángel (1974). Génesis psicosomática y tratamiento de las úlceras gástricas y duodenales. Barcelona, España: Paidos. Página 78.

20 dic 2016

La envidia en la posición esquizoparanoide

La envidia ataca al objeto ideal, alterando el proceso de disociación normal de la posición esquizoparanoide, produciendo una confusión entre lo bueno y lo malo. Al no poder darse con éxito la disociación entre el objeto ideal y el objeto persecutorio, se imposibilita la introyección del objeto bueno, que es la base para la estabilidad psíquica. De esta manera se establece un círculo vicioso: la envidia impide una introyección adecuada, impidiendo con ello el goce y la creatividad, y esto, a su vez, aumenta la envidia. Este circuito constituiría una base para futuros trastornos psicóticos.

La envidia también puede acentuar la disociación entre el objeto idealizado y el objeto persecutorio, impidiendo su posterior integración y, con ello, el acceso a la posición depresiva.

Referencia

Bleichmar, Norberto y Leiberman, Celia (1997). El psicoanálisis después de Freud. México D.F., México: Paidos. Páginas 128, 129.


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

diego.fernandezc@pucp.edu.pe

18 dic 2016

La envidia, los celos y la voracidad


La envidia, los celos y la voracidad son impulsos que interfieren en la introyección del objeto bueno, pero es necesario diferenciarlos.

La envidia es un sentimiento de odio contra otro que posee una cualidad deseada. Se relaciona con objetos parciales y, cuando se vincula con un objeto total, perturba la elaboración de la posición depresiva.

Los celos, en cambio, se relacionan con objetos totales y en el contexto de relaciones triangulares, en las que se desea poseer al objeto amado y eliminar al rival.

Por su parte, la voracidad desea extraer todo lo bueno del objeto, es insaciable y exige más de lo que el otro puede o quiere dar. Sin embargo, su objetivo no es destruir, como sí lo es en el caso de la envidia.

La envidia, a diferencia de los otros dos impulsos, arruina las capacidades y bondades del objeto y destruye así el origen mismo de la creatividad y de la bondad.

Referencia

Bleichmar, Norberto y Leiberman, Celia (1997). El psicoanálisis después de Freud. México D.F., México: Paidos. Página 128.


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

diego.fernandezc@pucp.edu.pe

17 dic 2016

La envidia

Según Melanie Klein, la envidia es un impulso endógeno agresivo que el bebé siente desde el comienzo de la vida y está dirigido contra el pecho de la madre, con deseos de dañar sus aspectos buenos y protectores. Su contraparte es la gratitud, y ambas constituyen dos factores que constantemente interactúan en el psiquismo desde el nacimiento.

A diferencia de la frustración, que depende de una situación externa, la envidia se acentúa con la gratificación. La envidia ataca lo que el otro nos da porque no podemos tolerar que esas capacidades no sean nuestras.

Este concepto está sustentado en fenómenos como el narcisismo, las perversiones, la reacción terapéutica negativa, los tratamientos interminables y algunas situaciones de transferencia negativa. Por ejemplo, el analista ofrece una interpretación que genera alivio y mejoría en el paciente, pero luego este ataca y critica dicha interpretación utilizando elementos secundarios.

Referencia

Bleichmar, Norberto y Leiberman, Celia (1997). El psicoanálisis después de Freud. México D.F., México: Paidos. Páginas 126 - 128.


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

diego.fernandezc@pucp.edu.pe

9 dic 2016

La posición depresiva

La posición depresiva constituye un momento clave para el desarrollo normal. Melanie Klein decía que esta se produce entre los 3 y los 6 meses, luego del desarrollo de la posición esquizoparanoide.

Características

La posición depresiva se caracteriza por:

1) Ansiedad depresiva: el yo siente culpa y temor por el daño causado al objeto amado.

2) Relación con un objeto total: se vincula con los aspectos buenos y malos de la madre. Ello implica un aumento de los procesos de integración.

3) Primacía de la reparación como mecanismo de defensa: el yo atiende y se preocupa por el objeto.

En esta configuración cambian los intereses narcisistas que buscaban proteger al yo de las amenazas persecutorias, y se transforman en intereses de cuidado y preservación de sus objetos, en una lucha constante entre los sentimientos de amor y de agresión.

Asimismo, los mecanismos de defensa son menos omnipotentes. Por ejemplo, a través de la reparación, el yo busca devolver la vida y la integridad a sus objetos dañados o perdidos. Se desarrolla tolerancia al dolor psíquico y se siente culpa por las fantasías agresivas. Hay sentimientos de amor y dependencia hacia los padres, a la vez que sentimientos de desamparo y celos por no ser ellos de su total propiedad.

Gracias a los procesos de integración, el vínculo del yo con el exterior es más realista, menos distorsionado, donde se discrimina mejor entre fantasía y realidad, así como entre realidad externa e interna.

Psicopatología relacionada

En lo concerniente a la psicopatología, la posición depresiva sería el punto de fijación para la enfermedad maníaco depresiva.

Esta posición tiene relación con los proceso de duelo. Cada pérdida reactiva la pérdida de la madre de la posición depresiva infantil. Las posibilidades de recuperación y de afrontamiento del duelo dependen de cómo se resolvió la posición depresiva infantil.

Resolución del complejo de Edipo temprano

La capacidad del yo para controlar sus impulsos no es el resultado de la amenaza externa (ansiedad de castración) sino del control y la renuncia derivados de los sentimientos amorosos. De esta manera, la resolución del complejo de Edipo temprano no proviene solo de la censura de los padres, sino del deseo del niño de preservar su unión como pareja.

La posición depresiva como configuración del psiquismo

Es necesario pensar en la posición depresiva no como un estadio de desarrollo, sino como una configuración psíquica que se repite durante la vida frente a situaciones de pérdida y que debe resolverse.

Alternancia con la posición esquizoparanoide

El individuo tiene opciones para hacer frente a cada situación. Su comportamiento dependerá de la prevalencia de su narcisismo (posición esquizoparanoide) o de la preocupación por sus objetos (posición depresiva).

Referencia

Bleichmar, Norberto y Leiberman, Celia (1997). El psicoanálisis después de Freud. México D.F., México: Paidos. Páginas 122 - 124.


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

diego.fernandezc@pucp.edu.pe


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19 oct 2016

Idealización


«Es un mecanismo característico de la posición esquizo-paranoide. Se aumentan los rasgos buenos y protectores del objeto bueno o se le agregan cualidades que no tiene. Constituye una defensa del yo para protegerse de una excesiva persecución, manteniendo a la vez la disociación entre objetos idealizados y persecutorios. Por lo tanto, siempre que haya en un paciente la necesidad de idealizar, se estará protegiendo de un sentimiento de angustia.


(...)

En Klein, los problemas que resultan de la idealización se resuelven con la elaboración de la posición depresiva. Los objetos finalmente no son ni tan buenos ni tan malos como lo propone el sistema de valores de la posición esquizo-paranoide.»


Bleichmar, Norberto y Leiberman, Celia (1997). El psicoanálisis después de Freud. México D.F., México: Paidos. Páginas 121, 122.

14 oct 2016

Introyección

Los primeros objetos del ser humano se forman por introyección, así como el yo y el superyó. Según Melanie Klein, los objetos introyectados nunca son fieles a los objetos externos, más bien están deformados por la proyección. Lo que no queda claro es cuál es el criterio para que los objetos introyectados pasen a formar parte del yo o del superyó.

Referencia

Bleichmar, Norberto y Leiberman, Celia (1997). El psicoanálisis después de Freud. México D.F., México: Paidos. Página 118.


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

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13 oct 2016

Disociación

«La disociación es la respuesta del yo frente a la angustia persecutoria. Permite que se efectúe una primera división bueno-malo de los objetos externos e internos; son defensas útiles y necesarias para favorecer la organización de las primeras estructuras de la mente, que luego podrán integrarse paulatinamente. Si este proceso de disociación fracasa, se producen fenómenos de desintegración y fragmentación y un desarrollo patológico de la posición esquizo-paranoide, base para enfermedades psicóticas posteriores.

La disociación de los objetos se acompaña inexorablemente de una disociación del yo. Es una defensa necesaria para proteger al yo débil de una ansiedad persecutoria excesiva. Se aplica a los objetos y también a estructuras y fantasías. Sirve para separar lo bueno de lo malo, pero también lo interno de lo externo y la realidad de la fantasía. La disociación del objeto posibilita que se constituya el primer objeto bueno interno como el  núcleo del yo y del superyó. Se debe poder disociar suficientemente el objeto malo, para que el aspecto bueno idealizado del objeto y del self puedan establecer una relación segura dentro del yo. Cuando las ansiedades persecutorias descienden, la disociación disminuye y se produce un empuje hacia la integración de los objetos y del yo. Esto constituye la entrada a la posición depresiva. El conflicto mental queda así definido como una lucha constante entre la posibilidad de disociar y de integrar los objetos fuera y dentro del self

Bleichmar, Norberto y Leiberman, Celia (1997). El psicoanálisis después de Freud. México D.F., México: Paidos. Página 117.

2 oct 2016

Origen de la proyección

«La proyección aparece primero ligada a la pulsión de muerte, cuya amenaza de destrucción interna se contrarresta al ser expulsada fuera del sujeto. Esta proyección de agresión y de libido permite que se constituyan los objetos parciales pecho bueno y pecho malo. El concepto de proyección se enriquece con la descripción de la identificación proyectiva como mecanismo básico.»

Bleichmar, Norberto y Leiberman, Celia (1997). El psicoanálisis después de Freud. México D.F., México: Paidos. Páginas 116, 117.

22 sept 2016

Fracaso en la elaboración de la posición esquizoparanoide

Los mecanismos de defensa propios de la posición esquizoparanoide son indispensables para que el yo del bebé pueda soportar la ansiedad persecutoria. Estos mecanismos son muy intensos, extremos y de características omnipotentes, muy similares a los procesos psicóticos; de hecho, los procesos psicopatológicos de índole psicótica encontrarían aquí sus puntos de fijación.

Melanie Klein precisa que, si los temores persecutorios son demasiado intensos, fracasará la elaboración de la posición esquizoparanoide, lo que refuerza la ansiedad persecutoria y establece puntos de fijación para el desarrollo de futuras psicosis.

Referencia

Bleichmar, Norberto y Leiberman, Celia (1997). El psicoanálisis después de Freud. México D.F., México: Paidos. Páginas 114, 115.


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

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17 sept 2016

Factores internos y factores externos

Melanie Klein creía que los factores externos en la vida del bebé son muy importantes. Es así que toda experiencia buena fortalece la confianza en el objeto bueno externo, mientras que toda experiencia de ansiedad refuerza los mecanismos esquizoides, obstaculizando el proceso de integración del objeto.

Sin embargo, Klein le daba más importancia a los factores intrínsecos del sujeto, determinados por la lucha entre sus pulsiones. Es por esto que autores como Donald W. Winnicott, a pesar de compartir algunas ideas con Klein, podían tomar caminos totalmente divergentes en esta valoración de lo interno o lo externo.

Donald W. Winnicott

Winnicott pensaba, por ejemplo, que si la madre llevaba a cabo un adecuado sostenimiento emocional, el bebé tendría un buen desarrollo psíquico. Klein no creía que las cosas fueran tan lineales, pues si el bebé proyecta fantasías sádicas y voraces en el pecho, lo sentirá en su interior como un objeto devorado en su ataque, lo que lo llevará a experimentarlo también como objeto devorador, reforzando la ansiedad persecutoria, independientemente de cuán adecuada sea la madre en su cuidado.

Para Bleichmar y Lieberman, este punto de vista de Klein evita que la psicopatología sea concebida de una forma simple, ya que toma en cuenta todos los factores y no solo la supuesta inadecuación de los padres o lo adverso del medio ambiente.

Referencia

Bleichmar, Norberto y Leiberman, Celia (1997). El psicoanálisis después de Freud. México D.F., México: Paidos. Páginas 113, 114.


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

diego.fernandezc@pucp.edu.pe


16 sept 2016

La posición esquizoparanoide

Melanie Klein observó que los niños, en sus juegos y en sus fantasías, podían partir en dos a un objeto, separarlo en una parte totalmente buena y otra completamente mala. A esto Klein le llamó "mecanismo de disociación".

Más adelante, este mecanismo formaría parte de la concepción de la posición esquizoparanoide, que está constituida por:

1) Ansiedad persecutoria: el yo se siente atacado.

2) Relación de objeto parcial con un pecho idealizado y otro persecutorio, percibidos totalmente disociados y excluyentes.

3) Uso de mecanismos de defensa intensos y omnipotentes, como la disociación, la identificación proyectiva, la introyección y la negación.

Para Klein hay un yo incipiente desde el nacimiento; no hay una indiferenciación caótica entre el bebé y el mundo externo; por el contrario, hay cierta organización (un yo), que es la responsable de que el bebé sienta angustia, de que sea posible una relación con un primer objeto y que se establezcan mecanismos de defensa.

La angustia persecutoria, por su parte, tendría un origen interno (pulsión de muerte) y otro externo (experiencia traumática del parto y todas las vivencias frustrantes). La pulsión de muerte es proyectada en el primer objeto externo, el pecho materno. Esta se expresa a través de fantasías en las que el bebé devora y/o ataca con excrementos al pecho y al cuerpo maternos. Esto provoca en el bebé un terror a ser devorado y envenenado. Pero también se proyectan las pulsiones libidinales. Esto genera la disociación del pecho (pecho bueno, al que se asocia toda experiencia gratificante, y pecho malo, al que se asocian todas las frustraciones y temores), así como la disociación de sí mismo y del mundo externo.

Se establece también una dinámica de proyección - introyección constante entre lo externo y lo interno. Este funcionamiento experimenta una evolución conforme avanza el desarrollo: sobrevienen momentos de integración de los objetos disociados y la introyección de lo bueno fortalece al yo y le permite tolerar la ansiedad hasta que no sea necesario proyectarla. Al disminuir la ansiedad persecutoria, aumentan los procesos de integración. Es así como se produce el pasaje a la posición depresiva.

Referencia

Bleichmar, Norberto y Leiberman, Celia (1997). El psicoanálisis después de Freud. México D.F., México: Paidos. Páginas 111, 112.


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

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2 sept 2016

El complejo de Edipo según Melanie Klein

 
Diferencias con la concepción freudiana

En primer lugar, Melanie Klein ubica el inicio de esta configuración en los primeros meses de vida del niño. Un segundo aspecto diferencial tiene que ver con el hecho de que Klein considera al complejo de Edipo como el organizador de las pulsiones genitales durante todo el desarrollo infantil, ampliando su duración y la cantidad de fenómenos relacionados.

Primera concepción

Klein describe cómo el bebé desea entrar en el pecho y en el cuerpo de la madre para morder, destruir, ensuciar y/o robar su contenido (fase femenina), generando ansiedades persecutorias como consecuencia. Para calmarlas, el niño buscaría incorporar el pene paterno, un objeto nuevo que podría amortiguar la ansiedad que genera la relación diádica con la madre, además de calmar la frustración oral provocada por esta. De esta manera el niño ingresaría en la tríada edípica.

Con respecto a la escena primaria, las fantasías dependerían del tipo de ansiedad predominante. Por ejemplo, el coito parental sería fantaseado como un intercambio de alimentos si la ansiedad es predominantemente oral, o como actos excretorios si es anal. A todo esto se sumarían deseos agresivos y libidinales, así como cambios entre un Edipo positivo y un Edipo negativo. En el desarrollo normal, el resultado final tendría que llevar a una elección heterosexual sustentada en pulsiones genitales.

Segunda concepción

En 1945 Klein acomoda este concepto al desarrollo de la teoría de las posiciones, de tal manera que ya no serían las frustraciones orales ni los impulsos relacionados con la fase femenina los que desencadenarían el deseo edípico, sino más bien el ingreso a la posición depresiva, en donde los sentimientos de amor hacia los padres impulsan al niño a la búsqueda de nuevos objetos.

En esta concepción, el complejo se resuelve en la medida en que predomina el amor por los padres y el deseo de mantenerlos juntos e indemnes. Esto llevaría a la renuncia del deseo edípico y al control de los impulsos agresivos. A diferencia de la concepción freudiana, el complejo no se resuelve por imposición cultural, ni por la amenaza de castración, ni por la ley, sino por la lucha interna entre los impulsos agresivos y de amor hacia los padres.

Referencia

Bleichmar, Norberto y Leiberman, Celia (1997). El psicoanálisis después de Freud. México D.F., México: Paidos. Páginas 107 - 109.


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

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1 sept 2016

Hay que tener cuidado al leer a Melanie Klein


«En el Edipo de los primeros meses de vida las fantasías del niño sobre el coito de los padres se construyen con objetos parciales. No son los padres, como objetos totales, los que constituyen la escena primaria, tal como sucede en la teoría freudiana. Para Klein la escena primaria transcurre, en la fantasía del niño, dentro del cuerpo de la madre; el bebé ubica el pene del padre dentro del cuerpo materno.

Es importante hacer aquí una aclaración. Si tratamos de pensar estos procesos descriptos por Klein desde una perspectiva fenoménica o sobre la base de datos que tendría el niño pequeño a través de la percepción externa, estas hipótesis resultan incomprensibles. En cambio, si los independizamos de su ubicación cronológica y los estudiamos como fantasías que pueden explorarse en el inconciente de los pacientes tanto niños como adultos, nuestro campo de comprensión se enriquece mucho.»

Bleichmar, Norberto y Leiberman, Celia (1997). El psicoanálisis después de Freud. México D.F., México: Paidos. Página 108.

31 ago 2016

Desarrollo del superyó según Melanie Klein

Sigmund Freud definió al superyó como una estructura intrapsíquica que se desarrolla al finalizar el complejo de Edipo (hacia los cinco años), y que estaría formada por la internalización de las normas y prohibiciones parentales, especialmente las referidas al deseo sexual del progenitor del sexo opuesto. Es por esto que se considera al superyó como "heredero" del complejo de Edipo.


Ahora bien, la observación de los sentimientos de culpa de niños más pequeños (dos años en adelante) llevó a Melanie Klein a proponer la existencia del superyó desde antes de lo indicado por Freud. Este superyó temprano fue descrito por Klein como excesivamente sádico y cruel, dado que se proyectaban en él los impulsos sádicos del niño.

Posteriormente, Klein adelantaría el desarrollo del superyó al primer año de vida. El superyó se formaría en las primeras identificaciones del niño con el objeto materno, que sería introyectado canibalísticamente. Recordemos que hacia los 6 meses el niño pasa por una fase de sadismo máximo, que coincide con la dentición y el destete.

De esta forma, Klein afirmaba que el superyó no se formaba al final del complejo de Edipo, sino al inicio del mismo. Así, serían las características del superyó las que determinarían el desenlace edípico y no al revés, como pensaba Freud.

En 1935, Klein separa definitivamente el desarrollo del superyó del complejo de Edipo y postula que su origen estaría en el comienzo de la vida del individuo, formado por la introyección de dos objetos opuestos, uno protector y benevolente (objeto parcial idealizado) y otro punitivo (objeto parcial persecutorio).

Esta nueva propuesta está conceptualmente incluida en el contexto de la teoría de las posiciones y, por tanto, su desarrollo e integración va a depender de lo que suceda con la posición depresiva. De esta manera, el objeto parcial idealizado se constituirá en el núcleo de lo que más adelante será el ideal del yo, y este, a su vez, se construye en la posición depresiva.

Referencia

Bleichmar, Norberto y Leiberman, Celia (1997). El psicoanálisis después de Freud. México D.F., México: Paidos. Páginas 105, 106.


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

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30 ago 2016

Figura combinada de los padres

«El niño fantasea que sus padres están unidos en una forma permanente e inacabable, compartiendo satisfacciones orales, anales y genitales. Los celos y la envidia producen deseos de atacar el cuerpo de la madre con el pene del padre adentro, se forman por proyección imágenes persecutorias que producen gran ansiedad. Klein las descubrió tanto en el juego infantil como en las pesadillas y terrores nocturnos. La fantasía de la madre fálica (mujer con pene) es para ella una versión de esta figura parental combinada.»

Bleichmar, Norberto y Leiberman, Celia (1997). El psicoanálisis después de Freud. México D.F., México: Paidos. Página 104.

19 ago 2016

Diferencias entre Melanie Klein y Sigmund Freud respecto de la sexualidad femenina


Melanie Klein consideraba que desde muy temprano hay un conocimiento inconsciente acerca de la diferencia de sexos. Por ejemplo, las niñas tienen sensaciones vaginales (no solo clitoridianas) y, tanto las niñas como los niños, poseen fantasías del coito entre los padres, incluyendo la función receptiva y de penetración de la vagina y del pene, respectivamente.

Esta concepción kleiniana es completamente diferente a la de Sigmund Freud, que creía que las niñas y los niños renegaban de la diferencia entre los sexos como una manera de eludir la angustia de castración. Para Klein, en cambio, ya en la fase oral, los niños y niñas, dirigen sus deseos sexuales hacia sus padres (complejo de Edipo temprano).

También Klein se distancia de Freud en cuanto a lo concerniente a la envidia del pene. Para Freud, la niña se ve castrada, siente envidia del pene y se decepciona de su madre por no habérselo dado. Esto hace que ella busque el pene del padre como sustituto, inaugurando así su complejo de Edipo.

En cambio, para Klein, la niña tiene deseos genitales tempranos que la llevan a querer internalizar el pene y recibir los bebés del padre. Esto precede al deseo de poseer el pene. Hay una búsqueda específicamente femenina, de tal forma que la envidia del pene sería secundaria a la ansiedad generada por sus órganos femeninos.

Referencia

Bleichmar, Norberto y Leiberman, Celia (1997). El psicoanálisis después de Freud. México D.F., México: Paidos. Páginas 100, 101.


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

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