«(...) Aunque no tan intensamente, lo mismo que con el nacimiento debe ocurrir con muchos de los estímulos que el niño pequeño recibe de la realidad exterior, en el curso de su primer desarrollo. Como yo, sobre este hecho ha llamado también la atención Th. Reik, al escribir lo siguiente: "El niño parece estar más dispuesto que nadie para recibir impresiones nuevas. Un psicólogo francés ha hablado del cerveau de cire del niño y del hombre primitivo. Esta asombrosa capacidad puede adquirir el carácter de avidez de sensaciones. El niño es novarum rerum cupidus. Su alegría en la recepción se enfrenta con un yo débil, que incapaz de solucionar tantas impresiones, las debe dejar para su elaboración ulterior. Las vivencias infantiles son elaboradas posteriormente, no porque sean demasiado intensas, sino porque su elaboración es demasiado difícil para el yo débil. En este sentido hay que decir que no sólo ciertos sucesos sino todo el conjunto de vivencias infantiles tiene un carácter traumático". O sea, que durante la infancia los estímulos provenientes del exterior no pueden ser rehuidos por el yo, obligado a someterse traumáticamente a ellos. Por lo tanto, la capacidad de rechazo de lo exterior no puede constituir una base positiva en la formación del juicio de realidad. De ocurrir algo, tiene que ser lo contrario a lo primitivamente supuesto o sea que el yo acepta como exterior aquello que no puede evitar.
Resumiendo, y sacando una conclusión de estos últimos datos, se llega a lo siguiente: en la edad en que se va formando su juicio de realidad, el examen de las posibilidades de reacción del niño frente al mundo exterior apoya la teoría que hace depender dicho juicio de la menor capacidad de rechazo, por el yo, de las percepciones de origen exterior que de las de origen interno.»
Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Página 135.
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31 oct 2014
Psicoanálisis de los sueños 25: nacimiento
«(...) suponiendo, como parece muy probable, que el niño tenga percepciones intensas durante su parto, dicho suceso, tan traumático, de obrar de algún modo, debe favorecer enérgicamente el desarrollo de ideas referentes a la realidad exterior, como siendo ésta algo que obra tan fuerte, continuamente y durante un largo tiempo sobre el individuo, presentando además la característica de no poder ser rehuida (...), ya que es imposible no pasar por el acto del nacimiento. Las huellas profundas -angustia- que el trauma intenso del nacimiento deja en el psiquismo de todo individuo, tienen que ser valoradas como una muestra de la gran trascendencia de esta primera situación, en la que la realidad exterior manda estímulos molestos, persistentes e inevitables. Se trata, por lo tanto, de una realidad exterior que actúa sobre el psiquismo del individuo de un modo totalmente opuesto a como lo supone la teoría de Freud acerca de la génesis del juicio de realidad, coincidiendo, en cambio, con lo admitido en la teoría aquí expuesta.»
Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Página 135.
24 jul 2014
Psicoanálisis de los sueños 16: la situación traumática origina los sueños
Esta entrada va a ser un poco diferente. Vamos a sintetizar una teoría que da Ángel Garma en la obra que venimos citando. Esta teoría requiere algunas citas textuales y cierto ordenamiento. No basta una corta cita textual para que quede clara.
En esta teoría, Garma afirma que los sueños (todos ellos) son originados por una situación traumática. De esta forma complementa la teoría explicativa clásica del psicoanálisis que afirma que los sueños son formas alucinatorias de satisfacer deseos.
«En mi opinión, la situación traumática interviene no solamente en los sueños de las neurosis traumáticas y en los sueños que reproducen ciertas situaciones traumáticas infantiles, sino también en todos los sueños. Creo que la existencia de una situación traumática es un factor importantísimo en la génesis de los sueños, posiblemente el factor más importante de todos.»
1) «Estudiando los sueños de una persona, se observa la gran frecuencia como su contenido es desagradable. La observación fue hecha ya en el año 1891 por Debacker, en sueños de niños, y fue repetida en adultos por S. Weed y F. Haller en el año 1895; según estos últimos autores el 58% de los sueños de adultos son desagradables.
En sí, la observación anterior no es una objeción insalvable a la citada teoría psicoanalítica, ya que sueños desagradables, al ser interpretados, pueden señalar la satisfacción de deseos. La existencia dentro de la personalidad de instintos molestos al yo, la intervención del masoquismo y asimismo la existencia del superyó, pueden explicar la aparente objeción.
Pero la explicación citada deja algún descontento, sin que se sepa por qué. Parece como si, aun conociendo todos estos últimos motivos, no se explicase por completo la frecuencia del carácter desagradable del sueño. Estudiando sueños ajenos y propios e interpretándolos, se tiene la impresión de que el sueño se siente atraído hacia lo desagradable o hacia lo penoso.»
En esta teoría, Garma afirma que los sueños (todos ellos) son originados por una situación traumática. De esta forma complementa la teoría explicativa clásica del psicoanálisis que afirma que los sueños son formas alucinatorias de satisfacer deseos.
«En mi opinión, la situación traumática interviene no solamente en los sueños de las neurosis traumáticas y en los sueños que reproducen ciertas situaciones traumáticas infantiles, sino también en todos los sueños. Creo que la existencia de una situación traumática es un factor importantísimo en la génesis de los sueños, posiblemente el factor más importante de todos.»
Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Página 112.
Para fundamentar esta teoría, Garma se vale de dos cuestiones (la numeración es nuestra):
1) «Estudiando los sueños de una persona, se observa la gran frecuencia como su contenido es desagradable. La observación fue hecha ya en el año 1891 por Debacker, en sueños de niños, y fue repetida en adultos por S. Weed y F. Haller en el año 1895; según estos últimos autores el 58% de los sueños de adultos son desagradables.
En sí, la observación anterior no es una objeción insalvable a la citada teoría psicoanalítica, ya que sueños desagradables, al ser interpretados, pueden señalar la satisfacción de deseos. La existencia dentro de la personalidad de instintos molestos al yo, la intervención del masoquismo y asimismo la existencia del superyó, pueden explicar la aparente objeción.
Pero la explicación citada deja algún descontento, sin que se sepa por qué. Parece como si, aun conociendo todos estos últimos motivos, no se explicase por completo la frecuencia del carácter desagradable del sueño. Estudiando sueños ajenos y propios e interpretándolos, se tiene la impresión de que el sueño se siente atraído hacia lo desagradable o hacia lo penoso.»
Ibid. Página 113.
2) «Hay otro fenómeno extraño en relación con la teoría de la satisfacción de deseos. Es la frecuencia con que la satisfacción instintiva del sueño es poco intensa. El sueño suele ser cobarde en la realización de la satisfacción.»
Ibid. Página 114.
Garma explica su propuesta de la siguiente forma:
«En el origen de los sueños suele hallarse una situación desagradable para el sujeto, que el sueño intenta corregir. A esta situación se la puede designar con el nombre de situación desagradable, situación angustiosa, situación de conflicto psíquico, situación traumática, o con algún término análogo. Teniendo en cuenta una definición de Freud, me parece que el término más adecuado es el de situación traumática. En efecto, Freud llama vivencia traumática a aquella que ocasiona, en poco tiempo, una intensidad tan grande de excitaciones psíquicas que el sujeto no puede librarse de ellas o elaborarlas de un modo normal corriente. Son éstas las características de la situación desagradable que constituye el origen de los sueños, es decir, la incapacidad del sujeto de librarse de excitaciones demasiado grandes o de elaborarlas de modo normal.»
Ibid. Página 117.
«(...) Por otra parte, el admitir la existencia de una fijación a una situación traumática en los sueños, no invalida la teoría de la satisfacción de deseos. Más bien completa esta teoría, señalando un punto que es necesario tener en cuenta para la interpretación. No solamente no invalida la teoría de la satisfacción de deseos, sino que le da mayor fuerza, por el siguiente motivo. Comparando el contenido latente con el contenido manifiesto del sueño y con la excepción de los sueños de la neurosis traumática, se observa que la situación traumática, que forma la base del contenido latente, es transformada, en el contenido manifiesto, en un (sic) situación agradable o, por lo menos, en una situación menos desagradable o indiferente. Es decir, que en la elaboración del sueño ha habido una clara evolución en el sentido de la satisfacción de un deseo.
La existencia de una situación traumática fundamental explica el porqué de la cobardía del sueño en sus tentativas de satisfacer deseos. El sueño es incapaz de atreverse mucho en el camino de la satisfacción, justamente porque el sujeto está psíquicamente fijado a la situación traumática. Sin esta fijación, la satisfacción de deseos en el sueño sería más intensa.»
Ibid. Páginas 120, 121.
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16 jul 2014
Psicoanálisis de los sueños 15: sueños originados por situaciones traumáticas
«Según Freud, el sueño es una satisfacción de deseos inconscientes. Ni los sueños de angustia, ni los sueños masoquistas, ni tampoco los que representan un castigo del superyó, se oponen teóricamente a esta concepción psicoanalítica.
Sin embargo, hay un tipo de sueños que parece ser una excepción, (sic) Son los sueños de las neurosis traumáticas. Cuando una persona ha sufrido un shock psíquico intenso - caso relativamente frecuente en épocas de guerra - sus sueños son una reproducción monótona de las sensaciones desagradables experimentadas en el momento del trauma. En tal reproducción de la situación traumática en los sueños no existe deseo alguno que se satisfaga alucinatoriamente.
No es partidario Freud de la idea de que la excepción confirma la regla. Lo más que se puede admitir - dice - es que la excepción no invalida la regla. Teniendo en cuenta las excepciones anteriores, en las que falla la supuesta función del sueño, Freud ha introducido una pequeña modificación en la teoría psicoanalítica. En vez de decir que el sueño es una satisfacción de deseos, afirma que el sueño es una tentativa de satisfacción de deseos.»
Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Página 112.
29 oct 2013
Lo impensable
«Lo impensable es del orden del vacío, del desecho, del agujero, de la herida (René Kaës, 1980). Se refiere a ciertas percepciones que pueden despertar emociones intolerables y no encuentran traducciones en palabras. Quedan en su estado original ligadas a lo concreto, al vacío, a la pérdida de límites y a la repetición. La producción de imágenes puede estar interrumpida. El concepto de impensable es del orden de lo incognoscible, conocimiento que da lugar a la epistemofilia o al conocimiento transgresor ligado a la escoptofilia, a una inhibición del pensamiento productor de perturbaciones de todo orden, de fenómenos de alienación o de una potencialidad psicótica.
Podemos detectar tres categorías de impensable:
1. Ligado al conocimiento imposible (Isidoro Berenstein, Janine Puget y María Isabel Siquier, 1984): conocer quiénes son los propios padres, tratar de conocer el interior del cuerpo materno, acceder al goce del cuerpo del otro sexo.
2. Ligado al no-conocimiento no vivido aún, siendo la muerte una de sus representantes. Una zona anterior a la formación de imágenes por la cual el Yo no tiene aún estructura capaz de contener. Ello establecería los límites de lo cognoscible y de lo pensable.
3. Ligado al conocimiento posible pero no tolerable (sic) cuando pensar está asociado a lo siniestro, causa de una angustia sin límite ("terror sin nombre", según Wilfred Bion).»
Referencia
Puget, Janine. "Violencia social y psicoanálisis". En: Puget, Janine & Kaës, René (compiladores). Violencia de estado y psicoanálisis.
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