«En qué medida seguirá el yo en la defensa instintiva sus propias leyes, y en qué magnitud se dejará determinar por el carácter del propio instinto, es un problema que acaso nos será más fácilmente comprensible si lo comparamos con un proceso de naturaleza análoga: la deformación onírica. La transformación de los pensamientos latentes del sueño en sueño manifiesto cúmplese a exigencias de la censura que reemplaza al yo en el sueño. Sin embargo, el trabajo del sueño en sí mismo no es ejecutado por el yo. La capacidad de condensación, desplazamiento, así como el uso de los diversos y extraños medios de representación onírica, son propiedades del ello, que son utilizadas con el simple propósito de la deformación. De la misma manera, los métodos de defensa tampoco son puras producciones del yo. En tanto éstos influyen en el proceso instintivo sírvese también de las propiedades del instinto. El designio del yo de alejar el objeto instintivo de lo verdaderamente sexual a fin de dirigirlo a un objeto socialmente estimado como más valioso puede ejecutarse, por ejemplo, empleando meramente el desplazamiento de los procesos instintivos , o un mecanismo de sublimación. Al asegurar la represión mediante la formación reactiva el yo se vale de la capacidad del instinto para la conversión en lo contrario. Cabe conjeturar que la solidez de un proceso defensivo que cuente con este doble apoyo depende, por un lado, del yo, y por el otro, de la naturaleza del proceso instintivo.»
Freud, Anna (s.f.). El yo y los mecanismos de defensa. Buenos Aires, Argentina: Editorial Paidós. Página 192.
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25 ago 2015
Métodos del tratamiento psicoanalítico
2) La interpretación de los sueños: extrae material del ello a través del contenido latente y también explora las actividades defensivas del yo, al reconstruir la censura y las transformaciones en el sueño.
3) La interpretación de los símbolos oníricos: sirven para acceder al contenido del ello directamente a través del símbolo, ignorando o saltando los pasos previos en la construcción del mismo.
4) Actos fallidos: irrupciones de contenido del ello cuando la vigilancia del yo decae por alguna razón. "(...) a la manera de un relámpago, iluminan el trozo del inconsciente que la interpretación analítica había tratado de descubrir, acaso durante mucho tiempo".
5) Transferencia
a. Transferencia de impulsos libidinales: sentimientos de amor, odio, celos, angustia, no justificados por la situación real. Se consideran irrupciones del ello originadas en antiguas constelaciones inconscientes (por ejemplo, complejo de Edipo). Ante su señalamiento, el mismo paciente los puede percibir como cuerpos extraños. La interpretación lo libera de esa extrañeza.
b. Transferencia de la defensa: se transfiere directamente la antigua medida defensiva contra el impulso instintivo. En casos extremos, el impulso instintivo ni siquiera llega a ser transferido, sino únicamente su defensa específica. Es causa de la mayoría de dificultades entre analista y paciente. El paciente difícilmente reconoce la interpretación.
c. Actuación en la transferencia: puesta en acto de la transferencia, fuera de la situación analítica, en la vida cotidiana.
6) Análisis de las operaciones defensivas del yo: permite reconstruir el conjunto de trasformaciones sufridas por el instinto.
Freud, Anna (s.f.). El yo y los mecanismos de defensa. Buenos Aires, Argentina: Editorial Paidós. Páginas 22 - 36.
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12 may 2015
Psicoanálisis de los sueños 44: la interpretación de los sueños según Carl Gustav Jung
El sueño debe ser examinado siempre bajo un doble aspecto: el de su causalidad (Freud) y el de su finalidad. Con este último objeto hay que preguntarse para qué sirve un sueño y a qué debe conducir, lo que constituye una concepción opuesta a la freudiana, que es etiológica. Así, en un hombre joven, el sueño de comer una manzana, con el simbolismo genital conocido, tiene por finalidad llamar la atención del sujeto sobre el hecho de que en él existen fuerzas morales que no debe olvidar. Al ser tenido en cuenta, el sueño sirve, pues, de regulador psíquico.
Los sueños son de diverso tipo. Unos son compensadores de la situación consciente, en que han nacido. Ellos introducen en la consciencia, merced a un arreglo simbólico, los materiales inconscientes relacionados con aquella situación consciente. Así el sueño de Nabucodonosor, en las profecías de Daniel (IV, 9-16), era un esfuerzo de compensación del delirio de grandezas, que condujo a la locura. Otros sueños son prospectivos, anticipando simbólicamente una actividad consciente venidera. En personas que viven por encima de lo que debieran, existen sueños reductores que disgregan, desprecian y hasta destruyen. Además hay sueños reactivos, como los de las neurosis traumáticas, y sueños proféticos.
El sujeto se despierta del sueño, cuando el sentido de éste ha alcanzado un punto culminante. El sueño, habiendo agotado su tema, pone punto final a su propio desarrollo. Probablemente el despertar es debido al cese súbito de la fascinación ejercida por el sueño; la energía así liberada provoca la vuelta a la consciencia. Jung añade que es conocido que uno se despierta con sobresalto al final de ciertos sueños.
Según la opinión de Jung (...) el psicoanálisis tiene el defecto de buscar en la historia especial del individuo la causa de los símbolos del sueño, ya que relaciona todos estos símbolos con vivencias o tendencias del sujeto. Pretende Jung completar este punto de vista, admitiendo la existencia de un inconsciente colectivo (...) que sería independiente de las experiencias individuales. Aquellas experiencias del inconsciente colectivo adquieren su valor, cuando se las trata, no analíticamente, sino sintéticamente. Así como el psicoanálisis separa los símbolos en sus componentes, Jung afirma que el método sintético los reintegra en una expresión general e inteligible.
Jung coincide con Freud en admitir la existencia de deseos en los sueños (...), pero niega que éstos sean únicamente satisfacciones de deseos. Tampoco cree que el contenido manifiesto del sueño sea algo así como la fachada de un edificio que oculta lo que se halla detrás. Más bien él lo considera como el edificio mismo, aunque sea tan ininteligible como un texto muy antiguo.
Un sueño de [una paciente] de Jung demostrará las diferencias entre su interpretación y la psicoanalítica. La [paciente]:
Ve a Jung como a un padre y le admira mucho.
Un psicoanalista hubiese interpretado este sueño como de transferencia. Jung lo hizo también así, pero añadiendo que tal transferencia era del tipo de una relación como la siguiente: hija = padre = Dios Padre. Según Jung, el sueño tiene que ser considerado como un símbolo de la ética de la [paciente], que tendía hacia Dios. Según la interpretación psicoanalítica, "en plano objetivo", Jung, en el sueño, sería un objeto libidinoso; según la interpretación psicosintética, "en plano subjetivo", Jung es una parte del sujeto, a saber, su ética. El amor a Dios es una manifestación del inconsciente colectivo.»
Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Páginas 181 - 184.
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6 may 2015
Psicoanálisis de los sueños 43: la interpretación de los sueños según Wilhelm Stekel
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| Wilhelm Stekel |
«Stekel ha efectuado una modificación del psicoanálisis que llama "análisis activo". Con ella pretende disminuir la duración del tratamiento. Consiste en independizar la interpretación de las asociaciones del [paciente]. Según él, el médico debe sentir, por su intuición y experiencia, lo que ocurre en el psiquismo del [paciente], sin necesidad de recurrir o haciendo uso menos frecuente de las asociaciones que alargan demasiado el tratamiento.
En la interpretación de los sueños sigue una técnica análoga. Prescindiendo en cierto grado de las asociaciones, el médico crea "una hipótesis de trabajo" que facilitaría la mejor utilización del material onírico. Con este objeto, el médico sigue el camino de la "simplificación". Se trata de reducir el sueño a un esbozo, a unas pocas palabras, que representarían algo así como el esqueleto, es decir, la trama esencial del sueño» (Garma, 1963; página 173).
«Aconseja ciertas prácticas, como la de hacer que el [paciente] escriba diariamente todos sus sueños. Insiste en la necesidad de no basarse exclusivamente en las asociaciones para interpretar, sino en dejarse guiar por la intuición.»
Pasos para la interpretación:
1) Simplificar el sueño
2) Reducir el sueño al afecto básico
3) Buscar la antítesis
4) Buscar las estereotipias en una serie de sueños
5) Efectuar una interpretación funcional (sueño como representación del proceso de pensamiento del paciente) al lado de la material (hipótesis de significado de los elementos del sueño).
6) Buscar su relación con la enfermedad, malestar o preocupación
7) Averiguar su relación con la muerte y el nacimiento
8) Averiguar su relación con la religión
9) Ver los tres rasgos temporales principales del sueño: el actual, el retrospectivo y el prospectivo
10) Investigar sus relaciones con la homosexualidad, heterosexualidad e infantilismo (estructura trisexual del sueño)
11) Estudiar los rasgos anagógicos y catagógicos
12) Ver cómo el sueño descubre la idea dominante del paciente (Garma, 1963; página 179).
Requisitos para una interpretación certera:
1) Conocimiento de la personalidad del paciente
2) Conocimiento de la vida del paciente
3) Conocimiento de los síntomas neuróticos
4) Conocimiento de la idea central
5) Conocimiento de sus conflictos
6) Observación de cómo el paciente comunica su sueño
7) Observación de cómo el paciente reacciona cuando se interpreta sus sueños
8) Tener en cuenta que el rechazo de la interpretación es un dato importante
9) «percepción imaginativa del modo de funcionar de la mente del paciente, evitando la actuación de los complejos del psicoanalista, que debe estar psicoanalizado»
10) «la interpretación de una serie de sueños facilita la interpretación intuitiva»
11) «las asociaciones del analizado expresan su contenido también mediante símbolos»
«Los discípulos de Stekel han hecho valiosas contribuciones onirocríticas. Sobresalen entre ellos E. A. Gutheil y S. Lowy. Un sueño comunicado por Gutheil permitirá comprender mejor la técnica stekeliana de la simplificación:
Soñé que estaba de nuevo en la escuela secundaria y que vivía en la misma pensión. Veía a mi condiscípulo Douglas, con una pipa en la boca. Esto me sorprendió, porque él nunca había fumado antes.
Después estuve en casa de Isabel y también estaban ahí todos los otros amigos. Me sentí irritado y celoso. Deseaba tenerla sólo para mí.
Luego soñé que estaba con mi madre y el asistente principal de mi escuela secundaria. Me preguntó algo referente al Canadá y yo contesté negativamente.»
Interpretación de Gutheil:
1) El soñante se ve a sí mismo en el pasado, en los días de la escuela secundaria. Simplificación: retorno al pasado.
2) Le sorprende ver fumar a su compañero, pues nunca lo había hecho. Simplificación: la gente está cambiada.
3) En casa de Isabel siente celos por su interés por los otros chicos. Simplificación: rivalidad, celos y deseos de posesión.
4) Ve a su madre con el asistente principal (figura paterna). A la pregunta sobre Canadá el soñante responde negativamente (dato: el padrastro vive con la madre del paciente en Canadá). Simplificación: oposición a los padres.
Continúa citando a Gutheil:
«Resumimos: los pensamientos del [paciente] giran alrededor de su infancia. Se da cuenta de un cambio en las circunstancias de su casa ('gente cambiada'). El [paciente] tiene la sensación de haber perdido su objeto amoroso y por ello desarrolla una oposición ante sus padres. El objeto perdido es la madre del [paciente], que casualmente se llama también Isabel. Y verdaderamente los pensamientos del [paciente] saltan de su amiga Isabel y de sus celos por ella, en seguida a su madre Isabel y al Canadá.
En este sueño podemos estudiar la relación principal del [paciente] con sus padres. Vemos el desengaño del niño respecto a su madre (gente cambiada) y su rechazo del padrastro (línea directriz: 'desengaño y oposición'). La simplificación de este sueño nos da una visión considerable de las quejas del [paciente], sin recurrir a la ayuda del mismo» (Garma, 1963; páginas 180, 181).
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| Emil Arthur Guthiel |
Referencia
Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires.
5 may 2015
Psicoanálisis de los sueños 42: sobre el autoanálisis
Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Página 167.
15 abr 2015
Psicoanálisis de los sueños 41: psicoanálisis didáctico
«Prescindiendo de las condiciones especiales del [paciente], el obstáculo mayor para la interpretación de los sueños está en las represiones que existen en el propio médico. Lo mismo que un cristal de un color determinado, puesto delante de los ojos impide ver ese color en el mundo exterior, las represiones del médico le impiden ver las represiones del [paciente] que, como sabemos, constituyen uno de los orígenes del sueño. Para obviar este inconveniente, en los institutos de psicoanálisis establecidos en la mayoría de las ciudades importantes de todo el mundo, se exige a los médicos que quieran ser psicoanalistas que previamente se sometan a un psicoanálisis. Como en este caso no tiene por finalidad directa curar al psicoanalizado, se conoce con el nombre de psicoanálisis didáctico. El psicoanálisis didáctico es la primera y más importante etapa en la formación psicoanalítica.»
Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Páginas 166, 167.
Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Páginas 166, 167.
5 abr 2015
Psicoanálisis de los sueños 40: la situación caótica
«Hay momentos del psicoanálisis en que el médico se encuentra desorientado ante el material psíquico que le suministra el [paciente], que no ha llegado todavía a comprender. Se presenta entonces lo que W. Reich llama la situación caótica, por la que posiblemente debe pasar todo psicoanálisis. En medio de la situación caótica, la interpretación de un sueño -que en este caso debe procurarse que sea lo más completa posible, aunque para ello se requiera el esfuerzo de varios días- suministra muchas veces un punto fijo y seguro, desde el cual se puede ordenar el material psíquico y progresar en la exploración. El psicoanalista puede apoyarse en esta interpretación, "como en una roca, en medio de la tempestad" (Freud).»
Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Página 166.
20 mar 2015
Psicoanálisis de los sueños 39: señales posibles ante una interpretación certera (más allá de la simple afirmación)
«Una respuesta afirmativa del [paciente] frente a la interpretación del médico tiene valor positivo prácticamente seguro si va acompañada de nuevos recuerdos, por ejemplo, recuerdos infantiles o de un trozo de sueño olvidado que confirma o completa la interpretación dada. Hay también formas indirectas que confirman la certeza de una interpretación, como, por ejemplo, un acto fallido del [paciente] o bien un empeoramiento de su estado psíquico que, por lo menos, indica que se ha acertado con un punto sensible de su psiquismo.»
Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Página 166.
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17 mar 2015
Psicoanálisis de los sueños 38: sueños de interpretación fácil, sueños de complacencia y sueños de oposición
«Desconfíese de las interpretaciones de sueños que el [paciente] suministra con mucha facilidad y asimismo de las interpretaciones que señalan la existencia de una escasa deformación en el sueño. Generalmente estas interpretaciones son superficiales, si no erróneas, e indican que el sueño tiene otro significado oculto que el [paciente] inconscientemente quiere encubrir. También el médico debe aplicarse esta regla práctica a sí mismo y debe desconfiar de interpretaciones que ha encontrado sin esfuerzo.
Hay sueños que el [paciente], impulsado por su transferencia, elabora con propósitos inconscientes determinados. Un tipo de ellos son los llamados sueños de complacencia. Se trata de sueños en los que el [paciente] da la razón al médico. Un ejemplo: el médico ha interpretado en las últimas sesiones psicoanalíticas ciertos actos como homosexuales, y algún día después el [paciente] tiene un sueño con un contenido homosexual manifiesto. Estos sueños hay que interpretarlos en relación con la transferencia y conceder escaso valor psicológico a lo que en ellos se manifiesta. Otros sueños, por el contrario, pretenden negar lo que el médico afirma. Son también sueños que niegan las afirmaciones psicoanalíticas. Se les conoce con el nombre de sueños de oposición y su valor psicológico es tan escaso como el de los anteriores.»
Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Páginas 165, 166.
Hay sueños que el [paciente], impulsado por su transferencia, elabora con propósitos inconscientes determinados. Un tipo de ellos son los llamados sueños de complacencia. Se trata de sueños en los que el [paciente] da la razón al médico. Un ejemplo: el médico ha interpretado en las últimas sesiones psicoanalíticas ciertos actos como homosexuales, y algún día después el [paciente] tiene un sueño con un contenido homosexual manifiesto. Estos sueños hay que interpretarlos en relación con la transferencia y conceder escaso valor psicológico a lo que en ellos se manifiesta. Otros sueños, por el contrario, pretenden negar lo que el médico afirma. Son también sueños que niegan las afirmaciones psicoanalíticas. Se les conoce con el nombre de sueños de oposición y su valor psicológico es tan escaso como el de los anteriores.»
Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Páginas 165, 166.
8 mar 2015
Psicoanálisis de los sueños 37: la finalidad del análisis no es analizar sueños
«Se suele seguir la siguiente regla práctica. Si un día [el paciente] narra su sueño, se debe intentar en ese día una interpretación lo más completa posible. Si el sueño ha quedado sin interpretar, al día siguiente no se debe dirigir la atención [del paciente] hacia el sueño, sino que se le deja en libertad de seguir sus pensamientos, tal como estos se presentan, aunque no estén en relación con lo soñado. Solamente se prosigue la interpretación si [el paciente], espontáneamente, vuelve a ocuparse del sueño. Este hecho explica que si bien es verdad que durante el tratamiento psicoanalítico es cuando la interpretación de los sueños se realiza con mayor facilidad, muchas veces es necesario abandonar prematuramente una interpretación. Téngase en cuenta que la finalidad de un psicoanálisis terapéutico no es analizar sueños (...).
Una vez que el médico ha encontrado a interpretación de un sueño, no siempre resulta conveniente comunicársela al [paciente]. Hay que ajustarse al estado psíquico de este último.»
Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Página 165.
Una vez que el médico ha encontrado a interpretación de un sueño, no siempre resulta conveniente comunicársela al [paciente]. Hay que ajustarse al estado psíquico de este último.»
Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Página 165.
2 mar 2015
Psicoanálisis de los sueños 36: los sueños no son imprescindibles en el tratamiento psicoanalítico
«Todo esto nos indica que el médico debe despreocuparse si [el paciente] le comunica que no tiene sueños o que estos se le olvidan al acudir al tratamiento. Lo que en estos casos se debe hacer es considerar dicha conducta como si fuese un síntoma neurótico e intentar analizarla, para comprender por qué [el paciente] reacciona así. El sueño, lo mismo que los pensamientos reprimidos durante el día y que se hacen más patentes durante la noche, asustan muchas veces al [paciente] neurótico y ése puede ser un motivo del olvido. Otras veces es distinta la motivación. En todos los casos hay que llegar a saber lo que significa la conducta del [paciente].
Aun sin sueños, el tratamiento psicoanalítico puede tener un curso normal y sin retrasos. Téngase en cuenta que no es la interpretación de los sueños el único procedimiento de que se vale el psicoanalista para conocer las represiones del [paciente] y la génesis de la neurosis. Actos fallidos, acciones sintomáticas, transferencia afectiva, fantasías diurnas y, lo más importante de todo, la asociación libre de las ideas, son otras tantas posibilidades de profundizar en el estudio del inconsciente.»
Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Página 164.
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25 feb 2015
Psicoanálisis de los sueños 35: de lo no olvidado a lo reprimido
«Si en una o varias sesiones de tratamiento [el paciente] dice que ha olvidado un sueño, no hay que preocuparse demasiado. Generalmente, el olvido no es total, ya que suele haber fragmentos del sueño que se recuerdan más tarde, durante el transcurso de la sesión. Pero si esto no ocurre, en días posteriores [el paciente] tendrá otro sueño que no olvidará y que, como es natural, procederá también de su inconsciente reprimido. Con estos fragmentos de sueño o con sueños no olvidados se inicia la interpretación. La experiencia enseña que muchas veces lo que persiste en la memoria, es decir, lo no olvidado, es lo más fácil de interpretar. No es extraño que esto ocurra así, estando el olvido condicionado por la represión. En los casos citados, el olvido parcial de un sueño, en vez de perjudicial, ha sido conveniente, ya que nos señala los elementos por los que debemos iniciar nuestra labor.Más aún, suele ocurrir que una vez interpretados los fragmentos no olvidados, [el paciente] recuerde el resto del sueño y que, asimismo, consiga entonces efectuar su interpretación. En estos casos se suele observar regularmente que los fragmentos olvidados del sueño representan los elementos reprimidos más intensamente; al mismo tiempo se llega a comprender también cómo únicamente después de la interpretación preliminar de los fragmentos no olvidados ha sido posible recordar lo olvidado e interpretar lo reprimido.»
Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Página 164.
24 feb 2015
Psicoanálisis de los sueños 34: sueños anotados al despertar y su poca utilidad en la psicoterapia
«Cierto es que el sueño escrito al despertar no se olvida, pero en estos casos ocurre que, al realizar la interpretación, el sujeto carece de asociaciones interesantes en relación con los elementos del sueño. Esto en sí no sería un inconveniente grande, ya que a veces el médico, mediante sus conocimientos de la vida [del paciente] y ayudándose del sentido de los símbolos, podría llegar a encontrar el significado. Mas el problema terapéutico de las neurosis no consiste en que el médico sepa lo que significa el sueño. Es necesario que [el paciente] lo conozca, sin que para ello baste que el médico se lo comunique, porque de este último modo [el paciente] llega sólo a un conocimiento intelectual, deficiente, de sus conflictos. Es necesario un conocimiento profundo, de tipo afectivo además de intelectual, para poder conseguir un feliz resultado terapéutico. Al interpretar un sueño, las asociaciones [del paciente] realizan la labor de crear conexiones entre su psiquismo superficial y el inconsciente reprimido. La labor del médico solamente puede ser una ayuda, pero nunca una sustitución de la labor [del paciente].»
Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Página 163, 164.
Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Página 163, 164.
15 feb 2015
Psicoanálisis de los sueños 33: la técnica de anotar los sueños al despertar
«Los sueños se olvidan con facilidad. Con frecuencia ocurre que sueños precisos al despertar, han desaparecido por completo de la memoria del [paciente] al acudir a la sesión de tratamiento psicoanalítico. Para obviar este inconveniente, se suele aconsejar a veces al [paciente] que disponga, cerca de su cama, de papel y lápiz para anotar el sueño enseguida de despertar.
Sin embargo, es ésta una mala técnica. Para el [paciente], en primer lugar, es molesto dormir sabiendo que debe preocuparse por sus sueños durante la noche y que además debe anotarlos en seguida de despertar. En segundo lugar, con dicha técnica no se facilita la interpretación. Al escribir su sueño, el [paciente] anota solamente el contenido manifiesto que, como ya sabemos, carece de valor si no va acompañado de los pensamientos latentes, que se consiguen mediante las asociaciones. El sueño anotado al despertar pierde en el curso del día parte de sus conexiones psíquicas y son estas conexiones las que explican su origen, las que conducen a la interpretación y las que condicionan el olvido.»
Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Página 163.
Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Página 163.
10 feb 2015
Psicoanálisis de los sueños 32: el fenómeno de Isakower
Todas estas impresiones y sensaciones provienen de las del niño pequeño que se duerme en el pecho materno y que fantasea con que tiene este pecho alrededor de él, dentro de su boca o que él mismo está en el interior de dicho pecho. Según Lewin, la pantalla del sueño es uno de los aspectos del fenómeno de Isakower.
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9 feb 2015
Psicoanálisis de los sueños 31: coexistencia de sueños en blanco con sueños visibles
Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Página 150, 151.
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2 feb 2015
Psicoanálisis de los sueños 30: ¿quiénes pueden soñar con la pantalla del sueño?
«Según Rycroft, sueños con el contenido de pantalla del sueño se suelen presentar en los tratamientos psicoanalíticos cuando los [pacientes] abandonan una posición de identificación narcisística y ya se atreven a buscar satisfacciones en objetos, aunque sea con angustia.»
Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Página 150.
29 ene 2015
Psicoanálisis de los sueños 29: la pantalla del sueño y el fenómeno de Isakower
Como demostró Lewin, la pantalla del sueño representa el pecho materno. Pero un pecho aplanado, tal como lo percibe, por su cercanía con él, el niño que se amamanta. La pantalla del sueño tiene el significado inconsciente de la satisfacción de los deseos de comer y de dormir en el pecho materno. (También el deseo de ser comido por el pecho).
Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Página 141.
24 ene 2015
Psicoanálisis de los sueños 28: algunos trastornos del juicio de realidad según la teoría presentada
«Resumiendo: apoyándonos en la teoría aquí desarrollada, podemos representar rápidamente la génesis de algunos trastornos importantes del juicio de realidad, del siguiente modo» (Garma utilizará el término "cargas" para referirse a las "cargas libidinosas que originan la percepción"):
- Cargas demasiado débiles => No hay percepción
- Contracargas demasiado intensas => Alucinaciones negativas de la psicosis
- Cargas demasiado intensas => Alucinaciones de las neurosis traumáticas
- Contracargas demasiado débiles => Alucinaciones del sueño
Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Páginas 138 - 140.
Cese de la percepción de la realidad exterior
- Contracargas demasiado intensas => Alucinaciones negativas de la psicosis
Percepción de lo interior considerada como de origen exterior
- Cargas demasiado intensas => Alucinaciones de las neurosis traumáticas
- Contracargas demasiado débiles => Alucinaciones del sueño
Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Páginas 138 - 140.
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17 ene 2015
Psicoanálisis de los sueños 27: cómo ocurre la pérdida del juicio de realidad en los sueños
«(...) obedeciendo a su deseo de dormir, el yo disminuye (...) la intensidad de sus contracargas, opuestas al libre paso a la consciencia de los contenidos anímicos rechazados. (...) Ahora bien, (...) una cierta capacidad positiva de rechazo de los contenidos anímicos por las contracargas del yo es justamente lo que origina el juicio de no ser de origen exterior lo percibido. (...) se comprenderá claramente que, al disminuir por el dormir la intensidad de las contracargas del yo, los contenidos anímicos rechazados durante la vigilia (...) actuarán más enérgicamente (...) sobre el sistema consciente (...). En consecuencia, cuando dichos contenidos anímicos lleguen a la consciencia, formando el contenido del sueño, deberán producir en el yo debilitado un juicio de realidad que les atribuye un origen exterior, justamente por la actuación más potente de sus cargas relativamente superiores a las contracargas debilitadas que no los pueden rechazar.
(...) he desarrollado la teoría de que las alucinaciones oníricas son debidas a que el conjunto (...) formado por los restos diurnos y los deseos reprimidos latentes, no puede ser elaborado normalmente por el yo, creándose con ello una situación traumática. Constituiría algo así como una situación traumática en miniatura. Análogamente a lo que sucede en las neurosis traumáticas, tal situación sería la causa de que dicho conjunto tome un aspecto alucinatorio, en vez de presentarse a la consciencia en forma de pensamientos ordinarios.»
Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Página 136.
(...) he desarrollado la teoría de que las alucinaciones oníricas son debidas a que el conjunto (...) formado por los restos diurnos y los deseos reprimidos latentes, no puede ser elaborado normalmente por el yo, creándose con ello una situación traumática. Constituiría algo así como una situación traumática en miniatura. Análogamente a lo que sucede en las neurosis traumáticas, tal situación sería la causa de que dicho conjunto tome un aspecto alucinatorio, en vez de presentarse a la consciencia en forma de pensamientos ordinarios.»
Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Página 136.
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