Teoría y Técnica

Teoría y Técnica
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13 ene 2017

Objetivo central del análisis kleiniano

El objetivo central del análisis kleiniano es la elaboración de la posición depresiva, para lograr la integración del objeto y del yo. El insight consistirá en juntar el cariño y la hostilidad hacia el objeto, reconocer los sentimientos de culpa y asumir la responsabilidad. Lo crucial es no solo comprender, sino tolerar el dolor que producen estos sentimientos.

Referencia

Bleichmar, Norberto y Leiberman, Celia (1997). El psicoanálisis después de Freud. México D.F., México: Paidos.


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

diego.fernandezc@pucp.edu.pe

12 ene 2017

Identificación proyectiva y contratransferencia

En la identificación proyectiva el paciente disocia un aspecto de su mente y lo proyecta en el analista. El paciente queda identificado con lo no proyectado, mientras que el analista se convierte en uno de sus aspectos inconscientes. En este proceso se genera una confusión en el paciente entre realidad externa y realidad interna.

Es aquí donde el analista debe contar con un estado psicológico que le permita involucrarse y, al mismo tiempo, liberarse del compromiso afectivo para transformarlo en una interpretación que devuelva al paciente lo proyectado. Todo lo que sucede en la sesión debe ser transformado en comprensión.

Referencia

Bleichmar, Norberto y Leiberman, Celia (1997). El psicoanálisis después de Freud. México D.F., México: Paidos.


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

diego.fernandezc@pucp.edu.pe

8 ene 2017

El análisis kleiniano


Los analistas kleinianos no están a la caza de lapsus, sueños o síntomas, sin dejar de tomarlos en cuenta si surgieran. Los analistas kleinianos intentan dejarse envolver en el clima emocional de la sesión, recibir las proyecciones, estar sensibles a la relación transferencial para, de todo ello, extraer la angustia prevalente y los mecanismos de defensa, ingredientes con los que se formulará la interpretación.

Referencia

Bleichmar, Norberto y Leiberman, Celia (1997). El psicoanálisis después de Freud. México D.F., México: Paidos. Páginas 132, 133.


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

diego.fernandezc@pucp.edu.pe

La búsqueda de la integración

Cualquier medida técnica que favorezca la disociación obstaculiza la integración. Para evitar esto, es necesario que el terapeuta tolere la transferencia negativa. Por ejemplo, desplazar la hostilidad del paciente hacia figuras del pasado puede liberar la relación transferencial, así como también puede propiciar la idealización del terapeuta. Esto, según Melanie Klein, no ayuda al proceso de integración ni al logro de una mejor salud.

Referencia

Bleichmar, Norberto y Leiberman, Celia (1997). El psicoanálisis después de Freud. México D.F., México: Paidos.


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

diego.fernandezc@pucp.edu.pe

30 dic 2016

La necesidad de interpretar la envidia

Independientemente de las controversias, es importante detectar e interpretar la envidia en la relación transferencial. Se busca que el paciente se haga cargo del hecho de que sus impulsos no dependen de lo externo, sino de su intolerancia a recibir algo bueno que el otro tiene y le puede dar. El paciente debería aceptar que sus conflictos no solo dependen de la conducta de los demás, sino de sus propios comportamientos.

La envidia puede ser elaborada y mitigada si ha habido una adecuada introyección del objeto bueno. De todas formas, esta teoría plantea una limitación a las posibilidades de éxito del análisis, más aun si se toma en cuenta que estos impulsos también atacan al objeto total de la posición depresiva, lo que explicaría las dificultades que surgen a veces en la terminación.

Referencia

Bleichmar, Norberto y Leiberman, Celia (1997). El psicoanálisis después de Freud. México D.F., México: Paidos. Páginas 129, 130.


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
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diego.fernandezc@pucp.edu.pe

20 dic 2016

La envidia en la posición esquizoparanoide

La envidia ataca al objeto ideal, alterando el proceso de disociación normal de la posición esquizoparanoide, produciendo una confusión entre lo bueno y lo malo. Al no poder darse con éxito la disociación entre el objeto ideal y el objeto persecutorio, se imposibilita la introyección del objeto bueno, que es la base para la estabilidad psíquica. De esta manera se establece un círculo vicioso: la envidia impide una introyección adecuada, impidiendo con ello el goce y la creatividad, y esto, a su vez, aumenta la envidia. Este circuito constituiría una base para futuros trastornos psicóticos.

La envidia también puede acentuar la disociación entre el objeto idealizado y el objeto persecutorio, impidiendo su posterior integración y, con ello, el acceso a la posición depresiva.

Referencia

Bleichmar, Norberto y Leiberman, Celia (1997). El psicoanálisis después de Freud. México D.F., México: Paidos. Páginas 128, 129.


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

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18 dic 2016

La envidia, los celos y la voracidad


La envidia, los celos y la voracidad son impulsos que interfieren en la introyección del objeto bueno, pero es necesario diferenciarlos.

La envidia es un sentimiento de odio contra otro que posee una cualidad deseada. Se relaciona con objetos parciales y, cuando se vincula con un objeto total, perturba la elaboración de la posición depresiva.

Los celos, en cambio, se relacionan con objetos totales y en el contexto de relaciones triangulares, en las que se desea poseer al objeto amado y eliminar al rival.

Por su parte, la voracidad desea extraer todo lo bueno del objeto, es insaciable y exige más de lo que el otro puede o quiere dar. Sin embargo, su objetivo no es destruir, como sí lo es en el caso de la envidia.

La envidia, a diferencia de los otros dos impulsos, arruina las capacidades y bondades del objeto y destruye así el origen mismo de la creatividad y de la bondad.

Referencia

Bleichmar, Norberto y Leiberman, Celia (1997). El psicoanálisis después de Freud. México D.F., México: Paidos. Página 128.


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
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17 dic 2016

La envidia

Según Melanie Klein, la envidia es un impulso endógeno agresivo que el bebé siente desde el comienzo de la vida y está dirigido contra el pecho de la madre, con deseos de dañar sus aspectos buenos y protectores. Su contraparte es la gratitud, y ambas constituyen dos factores que constantemente interactúan en el psiquismo desde el nacimiento.

A diferencia de la frustración, que depende de una situación externa, la envidia se acentúa con la gratificación. La envidia ataca lo que el otro nos da porque no podemos tolerar que esas capacidades no sean nuestras.

Este concepto está sustentado en fenómenos como el narcisismo, las perversiones, la reacción terapéutica negativa, los tratamientos interminables y algunas situaciones de transferencia negativa. Por ejemplo, el analista ofrece una interpretación que genera alivio y mejoría en el paciente, pero luego este ataca y critica dicha interpretación utilizando elementos secundarios.

Referencia

Bleichmar, Norberto y Leiberman, Celia (1997). El psicoanálisis después de Freud. México D.F., México: Paidos. Páginas 126 - 128.


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
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diego.fernandezc@pucp.edu.pe

16 dic 2016

Defensas maníacas


Las defensas maníacas pueden surgir cuando el yo en posición depresiva sufre de sentimientos agobiantes de culpa y de pérdida. Estas defensas se caracterizan por la negación omnipotente de la realidad psíquica y conforman una tríada: triunfo, control omnipotente y desprecio.

Se considera que estos mecanismos son normales, como un primer paso para enfrentar los sentimientos depresivos. Pero si se da un fracaso en la elaboración de la posición y los objetos no pueden ser reparados, se produce una regresión a la posición esquizoparanoide o se establece un punto de fijación para la enfermedad maníaco depresiva.

Por ejemplo, en el análisis, ante una pausa por vacaciones del analista, el paciente puede restarle importancia al tema o decir que le viene bien para hacer cosas más urgentes o atractivas (triunfo). Mediante la defensa maníaca, el paciente busca negar que la pérdida puede dolerle. Asimismo, si se desvaloriza al objeto duele menos la pérdida y se evita también el dolor narcisista por haber sido dejado.

Referencia

Bleichmar, Norberto y Leiberman, Celia (1997). El psicoanálisis después de Freud. México D.F., México: Paidos. Página 125.


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

diego.fernandezc@pucp.edu.pe

9 dic 2016

La posición depresiva

La posición depresiva constituye un momento clave para el desarrollo normal. Melanie Klein decía que esta se produce entre los 3 y los 6 meses, luego del desarrollo de la posición esquizoparanoide.

Características

La posición depresiva se caracteriza por:

1) Ansiedad depresiva: el yo siente culpa y temor por el daño causado al objeto amado.

2) Relación con un objeto total: se vincula con los aspectos buenos y malos de la madre. Ello implica un aumento de los procesos de integración.

3) Primacía de la reparación como mecanismo de defensa: el yo atiende y se preocupa por el objeto.

En esta configuración cambian los intereses narcisistas que buscaban proteger al yo de las amenazas persecutorias, y se transforman en intereses de cuidado y preservación de sus objetos, en una lucha constante entre los sentimientos de amor y de agresión.

Asimismo, los mecanismos de defensa son menos omnipotentes. Por ejemplo, a través de la reparación, el yo busca devolver la vida y la integridad a sus objetos dañados o perdidos. Se desarrolla tolerancia al dolor psíquico y se siente culpa por las fantasías agresivas. Hay sentimientos de amor y dependencia hacia los padres, a la vez que sentimientos de desamparo y celos por no ser ellos de su total propiedad.

Gracias a los procesos de integración, el vínculo del yo con el exterior es más realista, menos distorsionado, donde se discrimina mejor entre fantasía y realidad, así como entre realidad externa e interna.

Psicopatología relacionada

En lo concerniente a la psicopatología, la posición depresiva sería el punto de fijación para la enfermedad maníaco depresiva.

Esta posición tiene relación con los proceso de duelo. Cada pérdida reactiva la pérdida de la madre de la posición depresiva infantil. Las posibilidades de recuperación y de afrontamiento del duelo dependen de cómo se resolvió la posición depresiva infantil.

Resolución del complejo de Edipo temprano

La capacidad del yo para controlar sus impulsos no es el resultado de la amenaza externa (ansiedad de castración) sino del control y la renuncia derivados de los sentimientos amorosos. De esta manera, la resolución del complejo de Edipo temprano no proviene solo de la censura de los padres, sino del deseo del niño de preservar su unión como pareja.

La posición depresiva como configuración del psiquismo

Es necesario pensar en la posición depresiva no como un estadio de desarrollo, sino como una configuración psíquica que se repite durante la vida frente a situaciones de pérdida y que debe resolverse.

Alternancia con la posición esquizoparanoide

El individuo tiene opciones para hacer frente a cada situación. Su comportamiento dependerá de la prevalencia de su narcisismo (posición esquizoparanoide) o de la preocupación por sus objetos (posición depresiva).

Referencia

Bleichmar, Norberto y Leiberman, Celia (1997). El psicoanálisis después de Freud. México D.F., México: Paidos. Páginas 122 - 124.


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
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diego.fernandezc@pucp.edu.pe


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21 oct 2016

Negación


«Es un mecanismo omnipotente por el cual la mente niega la existencia de objetos persecutorios, que disocia y proyecta en el exterior. Al mismo tiempo, el yo se identifica con los objetos internos idealizados, con los que contrarresta la amenaza persecutoria.

La idea de negación en [la obra de Melanie] Klein describe un mecanismo violento y primitivo, se niegan los impulsos y fantasías de la realidad psíquica tanto como los objetos que perturban en la realidad externa, a los que se considera inexistentes.»

Bleichmar, Norberto y Leiberman, Celia (1997). El psicoanálisis después de Freud. México D.F., México: Paidos. Página 122.

19 oct 2016

Idealización


«Es un mecanismo característico de la posición esquizo-paranoide. Se aumentan los rasgos buenos y protectores del objeto bueno o se le agregan cualidades que no tiene. Constituye una defensa del yo para protegerse de una excesiva persecución, manteniendo a la vez la disociación entre objetos idealizados y persecutorios. Por lo tanto, siempre que haya en un paciente la necesidad de idealizar, se estará protegiendo de un sentimiento de angustia.


(...)

En Klein, los problemas que resultan de la idealización se resuelven con la elaboración de la posición depresiva. Los objetos finalmente no son ni tan buenos ni tan malos como lo propone el sistema de valores de la posición esquizo-paranoide.»


Bleichmar, Norberto y Leiberman, Celia (1997). El psicoanálisis después de Freud. México D.F., México: Paidos. Páginas 121, 122.

15 oct 2016

Identificación proyectiva

Melanie Klein definió la identificación proyectiva como un mecanismo que permite deshacerse de aspectos malos y buenos de uno mismo (uno podría requerir proyectar aspectos buenos con el fin de protegerlos de los aspectos malos, o para volver a recibirlos).


Bleichmar y Lieberman ponen el ejemplo de una paciente depresiva que encontraba aspectos maravillosos en cada persona que se le acercaba. Esto, a su vez, le daba material para compararse y acabar denigrada y sin nada que valga la pena en ella misma.

Cuando este mecanismo es utilizado en exceso el yo se debilita y queda supeditado a una dependencia del otro. En su uso saludable resulta ser un fenómeno normal que da base a la empatía y a la posibilidad de que las personas se comuniquen con comprensión. Para Klein, lo esencial que determina su uso normal o patológico está en el predominio del amor o del odio en la disociación.

Este mecanismo fue el instrumento teórico que usaron los analistas kleinianos para abordar el análisis de los pacientes psicóticos o fronterizos. Así consiguieron profundizar en estos fenómenos psicopatológicos sin modificar la técnica analítica.

Referencia

Bleichmar, Norberto y Leiberman, Celia (1997). El psicoanálisis después de Freud. México D.F., México: Paidos. Páginas 119 - 121.


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

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14 oct 2016

Introyección

Los primeros objetos del ser humano se forman por introyección, así como el yo y el superyó. Según Melanie Klein, los objetos introyectados nunca son fieles a los objetos externos, más bien están deformados por la proyección. Lo que no queda claro es cuál es el criterio para que los objetos introyectados pasen a formar parte del yo o del superyó.

Referencia

Bleichmar, Norberto y Leiberman, Celia (1997). El psicoanálisis después de Freud. México D.F., México: Paidos. Página 118.


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

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13 oct 2016

Disociación

«La disociación es la respuesta del yo frente a la angustia persecutoria. Permite que se efectúe una primera división bueno-malo de los objetos externos e internos; son defensas útiles y necesarias para favorecer la organización de las primeras estructuras de la mente, que luego podrán integrarse paulatinamente. Si este proceso de disociación fracasa, se producen fenómenos de desintegración y fragmentación y un desarrollo patológico de la posición esquizo-paranoide, base para enfermedades psicóticas posteriores.

La disociación de los objetos se acompaña inexorablemente de una disociación del yo. Es una defensa necesaria para proteger al yo débil de una ansiedad persecutoria excesiva. Se aplica a los objetos y también a estructuras y fantasías. Sirve para separar lo bueno de lo malo, pero también lo interno de lo externo y la realidad de la fantasía. La disociación del objeto posibilita que se constituya el primer objeto bueno interno como el  núcleo del yo y del superyó. Se debe poder disociar suficientemente el objeto malo, para que el aspecto bueno idealizado del objeto y del self puedan establecer una relación segura dentro del yo. Cuando las ansiedades persecutorias descienden, la disociación disminuye y se produce un empuje hacia la integración de los objetos y del yo. Esto constituye la entrada a la posición depresiva. El conflicto mental queda así definido como una lucha constante entre la posibilidad de disociar y de integrar los objetos fuera y dentro del self

Bleichmar, Norberto y Leiberman, Celia (1997). El psicoanálisis después de Freud. México D.F., México: Paidos. Página 117.

2 oct 2016

Origen de la proyección

«La proyección aparece primero ligada a la pulsión de muerte, cuya amenaza de destrucción interna se contrarresta al ser expulsada fuera del sujeto. Esta proyección de agresión y de libido permite que se constituyan los objetos parciales pecho bueno y pecho malo. El concepto de proyección se enriquece con la descripción de la identificación proyectiva como mecanismo básico.»

Bleichmar, Norberto y Leiberman, Celia (1997). El psicoanálisis después de Freud. México D.F., México: Paidos. Páginas 116, 117.

22 sept 2016

Fracaso en la elaboración de la posición esquizoparanoide

Los mecanismos de defensa propios de la posición esquizoparanoide son indispensables para que el yo del bebé pueda soportar la ansiedad persecutoria. Estos mecanismos son muy intensos, extremos y de características omnipotentes, muy similares a los procesos psicóticos; de hecho, los procesos psicopatológicos de índole psicótica encontrarían aquí sus puntos de fijación.

Melanie Klein precisa que, si los temores persecutorios son demasiado intensos, fracasará la elaboración de la posición esquizoparanoide, lo que refuerza la ansiedad persecutoria y establece puntos de fijación para el desarrollo de futuras psicosis.

Referencia

Bleichmar, Norberto y Leiberman, Celia (1997). El psicoanálisis después de Freud. México D.F., México: Paidos. Páginas 114, 115.


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

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17 sept 2016

Factores internos y factores externos

Melanie Klein creía que los factores externos en la vida del bebé son muy importantes. Es así que toda experiencia buena fortalece la confianza en el objeto bueno externo, mientras que toda experiencia de ansiedad refuerza los mecanismos esquizoides, obstaculizando el proceso de integración del objeto.

Sin embargo, Klein le daba más importancia a los factores intrínsecos del sujeto, determinados por la lucha entre sus pulsiones. Es por esto que autores como Donald W. Winnicott, a pesar de compartir algunas ideas con Klein, podían tomar caminos totalmente divergentes en esta valoración de lo interno o lo externo.

Donald W. Winnicott

Winnicott pensaba, por ejemplo, que si la madre llevaba a cabo un adecuado sostenimiento emocional, el bebé tendría un buen desarrollo psíquico. Klein no creía que las cosas fueran tan lineales, pues si el bebé proyecta fantasías sádicas y voraces en el pecho, lo sentirá en su interior como un objeto devorado en su ataque, lo que lo llevará a experimentarlo también como objeto devorador, reforzando la ansiedad persecutoria, independientemente de cuán adecuada sea la madre en su cuidado.

Para Bleichmar y Lieberman, este punto de vista de Klein evita que la psicopatología sea concebida de una forma simple, ya que toma en cuenta todos los factores y no solo la supuesta inadecuación de los padres o lo adverso del medio ambiente.

Referencia

Bleichmar, Norberto y Leiberman, Celia (1997). El psicoanálisis después de Freud. México D.F., México: Paidos. Páginas 113, 114.


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
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16 sept 2016

La posición esquizoparanoide

Melanie Klein observó que los niños, en sus juegos y en sus fantasías, podían partir en dos a un objeto, separarlo en una parte totalmente buena y otra completamente mala. A esto Klein le llamó "mecanismo de disociación".

Más adelante, este mecanismo formaría parte de la concepción de la posición esquizoparanoide, que está constituida por:

1) Ansiedad persecutoria: el yo se siente atacado.

2) Relación de objeto parcial con un pecho idealizado y otro persecutorio, percibidos totalmente disociados y excluyentes.

3) Uso de mecanismos de defensa intensos y omnipotentes, como la disociación, la identificación proyectiva, la introyección y la negación.

Para Klein hay un yo incipiente desde el nacimiento; no hay una indiferenciación caótica entre el bebé y el mundo externo; por el contrario, hay cierta organización (un yo), que es la responsable de que el bebé sienta angustia, de que sea posible una relación con un primer objeto y que se establezcan mecanismos de defensa.

La angustia persecutoria, por su parte, tendría un origen interno (pulsión de muerte) y otro externo (experiencia traumática del parto y todas las vivencias frustrantes). La pulsión de muerte es proyectada en el primer objeto externo, el pecho materno. Esta se expresa a través de fantasías en las que el bebé devora y/o ataca con excrementos al pecho y al cuerpo maternos. Esto provoca en el bebé un terror a ser devorado y envenenado. Pero también se proyectan las pulsiones libidinales. Esto genera la disociación del pecho (pecho bueno, al que se asocia toda experiencia gratificante, y pecho malo, al que se asocian todas las frustraciones y temores), así como la disociación de sí mismo y del mundo externo.

Se establece también una dinámica de proyección - introyección constante entre lo externo y lo interno. Este funcionamiento experimenta una evolución conforme avanza el desarrollo: sobrevienen momentos de integración de los objetos disociados y la introyección de lo bueno fortalece al yo y le permite tolerar la ansiedad hasta que no sea necesario proyectarla. Al disminuir la ansiedad persecutoria, aumentan los procesos de integración. Es así como se produce el pasaje a la posición depresiva.

Referencia

Bleichmar, Norberto y Leiberman, Celia (1997). El psicoanálisis después de Freud. México D.F., México: Paidos. Páginas 111, 112.


Diego Fernández Castillo
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2 sept 2016

El complejo de Edipo según Melanie Klein

 
Diferencias con la concepción freudiana

En primer lugar, Melanie Klein ubica el inicio de esta configuración en los primeros meses de vida del niño. Un segundo aspecto diferencial tiene que ver con el hecho de que Klein considera al complejo de Edipo como el organizador de las pulsiones genitales durante todo el desarrollo infantil, ampliando su duración y la cantidad de fenómenos relacionados.

Primera concepción

Klein describe cómo el bebé desea entrar en el pecho y en el cuerpo de la madre para morder, destruir, ensuciar y/o robar su contenido (fase femenina), generando ansiedades persecutorias como consecuencia. Para calmarlas, el niño buscaría incorporar el pene paterno, un objeto nuevo que podría amortiguar la ansiedad que genera la relación diádica con la madre, además de calmar la frustración oral provocada por esta. De esta manera el niño ingresaría en la tríada edípica.

Con respecto a la escena primaria, las fantasías dependerían del tipo de ansiedad predominante. Por ejemplo, el coito parental sería fantaseado como un intercambio de alimentos si la ansiedad es predominantemente oral, o como actos excretorios si es anal. A todo esto se sumarían deseos agresivos y libidinales, así como cambios entre un Edipo positivo y un Edipo negativo. En el desarrollo normal, el resultado final tendría que llevar a una elección heterosexual sustentada en pulsiones genitales.

Segunda concepción

En 1945 Klein acomoda este concepto al desarrollo de la teoría de las posiciones, de tal manera que ya no serían las frustraciones orales ni los impulsos relacionados con la fase femenina los que desencadenarían el deseo edípico, sino más bien el ingreso a la posición depresiva, en donde los sentimientos de amor hacia los padres impulsan al niño a la búsqueda de nuevos objetos.

En esta concepción, el complejo se resuelve en la medida en que predomina el amor por los padres y el deseo de mantenerlos juntos e indemnes. Esto llevaría a la renuncia del deseo edípico y al control de los impulsos agresivos. A diferencia de la concepción freudiana, el complejo no se resuelve por imposición cultural, ni por la amenaza de castración, ni por la ley, sino por la lucha interna entre los impulsos agresivos y de amor hacia los padres.

Referencia

Bleichmar, Norberto y Leiberman, Celia (1997). El psicoanálisis después de Freud. México D.F., México: Paidos. Páginas 107 - 109.


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
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