Teoría y Técnica

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9 dic 2016

La posición depresiva

La posición depresiva constituye un momento clave para el desarrollo normal. Melanie Klein decía que esta se produce entre los 3 y los 6 meses, luego del desarrollo de la posición esquizoparanoide.

Características

La posición depresiva se caracteriza por:

1) Ansiedad depresiva: el yo siente culpa y temor por el daño causado al objeto amado.

2) Relación con un objeto total: se vincula con los aspectos buenos y malos de la madre. Ello implica un aumento de los procesos de integración.

3) Primacía de la reparación como mecanismo de defensa: el yo atiende y se preocupa por el objeto.

En esta configuración cambian los intereses narcisistas que buscaban proteger al yo de las amenazas persecutorias, y se transforman en intereses de cuidado y preservación de sus objetos, en una lucha constante entre los sentimientos de amor y de agresión.

Asimismo, los mecanismos de defensa son menos omnipotentes. Por ejemplo, a través de la reparación, el yo busca devolver la vida y la integridad a sus objetos dañados o perdidos. Se desarrolla tolerancia al dolor psíquico y se siente culpa por las fantasías agresivas. Hay sentimientos de amor y dependencia hacia los padres, a la vez que sentimientos de desamparo y celos por no ser ellos de su total propiedad.

Gracias a los procesos de integración, el vínculo del yo con el exterior es más realista, menos distorsionado, donde se discrimina mejor entre fantasía y realidad, así como entre realidad externa e interna.

Psicopatología relacionada

En lo concerniente a la psicopatología, la posición depresiva sería el punto de fijación para la enfermedad maníaco depresiva.

Esta posición tiene relación con los proceso de duelo. Cada pérdida reactiva la pérdida de la madre de la posición depresiva infantil. Las posibilidades de recuperación y de afrontamiento del duelo dependen de cómo se resolvió la posición depresiva infantil.

Resolución del complejo de Edipo temprano

La capacidad del yo para controlar sus impulsos no es el resultado de la amenaza externa (ansiedad de castración) sino del control y la renuncia derivados de los sentimientos amorosos. De esta manera, la resolución del complejo de Edipo temprano no proviene solo de la censura de los padres, sino del deseo del niño de preservar su unión como pareja.

La posición depresiva como configuración del psiquismo

Es necesario pensar en la posición depresiva no como un estadio de desarrollo, sino como una configuración psíquica que se repite durante la vida frente a situaciones de pérdida y que debe resolverse.

Alternancia con la posición esquizoparanoide

El individuo tiene opciones para hacer frente a cada situación. Su comportamiento dependerá de la prevalencia de su narcisismo (posición esquizoparanoide) o de la preocupación por sus objetos (posición depresiva).

Referencia

Bleichmar, Norberto y Leiberman, Celia (1997). El psicoanálisis después de Freud. México D.F., México: Paidos. Páginas 122 - 124.


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

diego.fernandezc@pucp.edu.pe


Esta entrada se complementa con: La posición esquizoparanoide

2 oct 2016

Origen de la proyección

«La proyección aparece primero ligada a la pulsión de muerte, cuya amenaza de destrucción interna se contrarresta al ser expulsada fuera del sujeto. Esta proyección de agresión y de libido permite que se constituyan los objetos parciales pecho bueno y pecho malo. El concepto de proyección se enriquece con la descripción de la identificación proyectiva como mecanismo básico.»

Bleichmar, Norberto y Leiberman, Celia (1997). El psicoanálisis después de Freud. México D.F., México: Paidos. Páginas 116, 117.

2 sept 2016

El complejo de Edipo según Melanie Klein

 
Diferencias con la concepción freudiana

En primer lugar, Melanie Klein ubica el inicio de esta configuración en los primeros meses de vida del niño. Un segundo aspecto diferencial tiene que ver con el hecho de que Klein considera al complejo de Edipo como el organizador de las pulsiones genitales durante todo el desarrollo infantil, ampliando su duración y la cantidad de fenómenos relacionados.

Primera concepción

Klein describe cómo el bebé desea entrar en el pecho y en el cuerpo de la madre para morder, destruir, ensuciar y/o robar su contenido (fase femenina), generando ansiedades persecutorias como consecuencia. Para calmarlas, el niño buscaría incorporar el pene paterno, un objeto nuevo que podría amortiguar la ansiedad que genera la relación diádica con la madre, además de calmar la frustración oral provocada por esta. De esta manera el niño ingresaría en la tríada edípica.

Con respecto a la escena primaria, las fantasías dependerían del tipo de ansiedad predominante. Por ejemplo, el coito parental sería fantaseado como un intercambio de alimentos si la ansiedad es predominantemente oral, o como actos excretorios si es anal. A todo esto se sumarían deseos agresivos y libidinales, así como cambios entre un Edipo positivo y un Edipo negativo. En el desarrollo normal, el resultado final tendría que llevar a una elección heterosexual sustentada en pulsiones genitales.

Segunda concepción

En 1945 Klein acomoda este concepto al desarrollo de la teoría de las posiciones, de tal manera que ya no serían las frustraciones orales ni los impulsos relacionados con la fase femenina los que desencadenarían el deseo edípico, sino más bien el ingreso a la posición depresiva, en donde los sentimientos de amor hacia los padres impulsan al niño a la búsqueda de nuevos objetos.

En esta concepción, el complejo se resuelve en la medida en que predomina el amor por los padres y el deseo de mantenerlos juntos e indemnes. Esto llevaría a la renuncia del deseo edípico y al control de los impulsos agresivos. A diferencia de la concepción freudiana, el complejo no se resuelve por imposición cultural, ni por la amenaza de castración, ni por la ley, sino por la lucha interna entre los impulsos agresivos y de amor hacia los padres.

Referencia

Bleichmar, Norberto y Leiberman, Celia (1997). El psicoanálisis después de Freud. México D.F., México: Paidos. Páginas 107 - 109.


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

diego.fernandezc@pucp.edu.pe

17 ago 2016

La fase femenina


«Los impulsos agresivos -pregenitales- se expresan, desde el comienzo de la vida, a través de fantasías inconcientes que están dirigidas hacia el cuerpo de la madre. Este es un primer espacio que puede ser diferenciado en forma primitiva por el bebé y representa para él el mundo externo. El niño tiene deseos de penetrar en dicho cuerpo y atacarlo sádicamente. En la fantasía infantil sus contenidos son destruidos originando la ansiedad más profunda tanto para la niña como para el varón. Klein designa con el nombre de fase femenina esta etapa, por la que atraviesan en su desarrollo todos los bebés. Tanto la ansiedad de castración en el varón como la amenaza de pérdida de amor en la mujer son derivados secundarios de la ansiedad persecutoria proveniente de la fase femenina. Cambia, por lo tanto, la idea de Freud de que el conflicto edípico (tardío) y la ansiedad de castración son el complejo modular de las neurosis. Al suponer Klein que en la fase femenina la curiosidad sexual está mezclada con el sadismo como contenido primario, varía la concepción freudiana de que la curiosidad está movida principalmente por los deseos libidinales y el principio del placer. El niño quisiera penetrar en el cuerpo materno para ver sus contenidos (imagina que hay heces, bebés y penes) y a la vez quiere apropiarse de ellos, robarlos y destruirlos. Estos impulsos están motivados tanto por el deseo de conocer (impulso epistemofílico) como por los celos destructivos, y son al mismo tiempo la expresión directa de pulsiones agresivas hacia la escena primaria parental. Más adelante en el pensamiento kleiniano, estas ideas se fundamentarán en la envidia primaria. La consecuencia de dichas fantasías será, si se proyecta al exterior, una angustia persecutoria intensa como amenaza de destrucción física, emocional y sexual. Proviene también del temor de ser castigado en forma retaliativa por sus impulsos sádicos. El nombre de fase femenina alude a que Klein considera que se produce una identificación con el cuerpo femenino atacado, tanto en la niña como en el varón. Es el primer paso que lleva al desarrollo de un complejo de Edipo directo e invertido en ambos sexos. La mayor o menor ansiedad persecutoria de esta etapa define que el desarrollo posterior sea normal o patológico.»

Bleichmar, Norberto y Leiberman, Celia (1997). El psicoanálisis después de Freud. México D.F., México: Paidos. Páginas 102, 103.

15 ago 2016

La agresión en el desarrollo temprano


«[Melanie Klein] centró su interés en investigar los períodos preverbales del desarrollo, a los que atribuyó gran riqueza de fantasías inconcientes. Klein toma primero de su maestro Abraham el concepto de fase de sadismo máximo y supone que ocurre a los seis meses de edad, vinculada con la dentición y el destete. Luego traslada la agresión a períodos aún más tempranos de la vida, pero la independiza de los procesos biológicos y la adscribe al campo estricto de la fantasía inconciente. Vale decir que busca explicaciones en un nivel exclusivamente psicológico.»

Bleichmar, Norberto y Leiberman, Celia (1997). El psicoanálisis después de Freud. México D.F., México: Paidos. Página 101.