En la identificación proyectiva el paciente disocia un aspecto de su mente y lo proyecta en el analista. El paciente queda identificado con lo no proyectado, mientras que el analista se convierte en uno de sus aspectos inconscientes. En este proceso se genera una confusión en el paciente entre realidad externa y realidad interna.
Es aquí donde el analista debe contar con un estado psicológico que le permita involucrarse y, al mismo tiempo, liberarse del compromiso afectivo para transformarlo en una interpretación que devuelva al paciente lo proyectado. Todo lo que sucede en la sesión debe ser transformado en comprensión.
Referencia
Bleichmar, Norberto y Leiberman, Celia (1997). El psicoanálisis después de Freud. México D.F., México: Paidos.
Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495
diego.fernandezc@pucp.edu.pe
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12 ene 2017
8 ene 2017
El análisis kleiniano
Los analistas kleinianos no están a la caza de lapsus, sueños o síntomas, sin dejar de tomarlos en cuenta si surgieran. Los analistas kleinianos intentan dejarse envolver en el clima emocional de la sesión, recibir las proyecciones, estar sensibles a la relación transferencial para, de todo ello, extraer la angustia prevalente y los mecanismos de defensa, ingredientes con los que se formulará la interpretación.
Referencia
Bleichmar, Norberto y Leiberman, Celia (1997). El psicoanálisis después de Freud. México D.F., México: Paidos. Páginas 132, 133.
Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
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30 dic 2016
La necesidad de interpretar la envidia
Independientemente de las controversias, es importante detectar e interpretar la envidia en la relación transferencial. Se busca que el paciente se haga cargo del hecho de que sus impulsos no dependen de lo externo, sino de su intolerancia a recibir algo bueno que el otro tiene y le puede dar. El paciente debería aceptar que sus conflictos no solo dependen de la conducta de los demás, sino de sus propios comportamientos.
La envidia puede ser elaborada y mitigada si ha habido una adecuada introyección del objeto bueno. De todas formas, esta teoría plantea una limitación a las posibilidades de éxito del análisis, más aun si se toma en cuenta que estos impulsos también atacan al objeto total de la posición depresiva, lo que explicaría las dificultades que surgen a veces en la terminación.
Referencia
Bleichmar, Norberto y Leiberman, Celia (1997). El psicoanálisis después de Freud. México D.F., México: Paidos. Páginas 129, 130.
Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495
diego.fernandezc@pucp.edu.pe
La envidia puede ser elaborada y mitigada si ha habido una adecuada introyección del objeto bueno. De todas formas, esta teoría plantea una limitación a las posibilidades de éxito del análisis, más aun si se toma en cuenta que estos impulsos también atacan al objeto total de la posición depresiva, lo que explicaría las dificultades que surgen a veces en la terminación.
Referencia
Bleichmar, Norberto y Leiberman, Celia (1997). El psicoanálisis después de Freud. México D.F., México: Paidos. Páginas 129, 130.
Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495
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4 nov 2015
La identificación con el agresor antes de que suceda la agresión
En la historia de un niño de cinco años que tuvo en tratamiento, JENNY WAELDER ha relatado un ejemplo instructivo de esta especie. Hacia la época en que el análisis se acercaba al material del onanismo y sus fantasías, el niño, antes tímido e inhibido, cayó en un estado de salvaje agresividad. Desapareció su actitud habitualmente pasiva y todo rastro de sus características femeninas. Imaginando ser un león rugiente durante la sesión, atacaba al analista. Llevaba consigo una vara y jugaba al "Krampus", pegaba a la gente en la escalera, en la propia casa y en la sesión analítica. (...) el niño empezó a jugar con los cuchillos de la cocina (...). El trabajo analítico puso en evidencia que la agresividad del niño no respondía a ninguna desinhibición de sus impulsos agresivos. En rigor, hallábase muy lejos aún de una liberación de sus tendencias masculinas. Sólo tenía angustia. El hecho de tornar consciente aquel material y la necesaria confesión de su (...) actividad sexual despertó en él la espera de castigo. Según su experiencia, los adultos se volvían malos cuando descubrían tales prácticas en los niños.
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| Krampus: demonio que acompaña a San Nicolás según la tradición vienesa y que castiga a los niños malcriados. |
Freud, Anna (s.f.). El yo y los mecanismos de defensa. Buenos Aires, Argentina: Editorial Paidós. Páginas 126 - 128.
25 ago 2015
Métodos del tratamiento psicoanalítico
2) La interpretación de los sueños: extrae material del ello a través del contenido latente y también explora las actividades defensivas del yo, al reconstruir la censura y las transformaciones en el sueño.
3) La interpretación de los símbolos oníricos: sirven para acceder al contenido del ello directamente a través del símbolo, ignorando o saltando los pasos previos en la construcción del mismo.
4) Actos fallidos: irrupciones de contenido del ello cuando la vigilancia del yo decae por alguna razón. "(...) a la manera de un relámpago, iluminan el trozo del inconsciente que la interpretación analítica había tratado de descubrir, acaso durante mucho tiempo".
5) Transferencia
a. Transferencia de impulsos libidinales: sentimientos de amor, odio, celos, angustia, no justificados por la situación real. Se consideran irrupciones del ello originadas en antiguas constelaciones inconscientes (por ejemplo, complejo de Edipo). Ante su señalamiento, el mismo paciente los puede percibir como cuerpos extraños. La interpretación lo libera de esa extrañeza.
b. Transferencia de la defensa: se transfiere directamente la antigua medida defensiva contra el impulso instintivo. En casos extremos, el impulso instintivo ni siquiera llega a ser transferido, sino únicamente su defensa específica. Es causa de la mayoría de dificultades entre analista y paciente. El paciente difícilmente reconoce la interpretación.
c. Actuación en la transferencia: puesta en acto de la transferencia, fuera de la situación analítica, en la vida cotidiana.
6) Análisis de las operaciones defensivas del yo: permite reconstruir el conjunto de trasformaciones sufridas por el instinto.
Freud, Anna (s.f.). El yo y los mecanismos de defensa. Buenos Aires, Argentina: Editorial Paidós. Páginas 22 - 36.
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12 may 2015
Psicoanálisis de los sueños 44: la interpretación de los sueños según Carl Gustav Jung
El sueño debe ser examinado siempre bajo un doble aspecto: el de su causalidad (Freud) y el de su finalidad. Con este último objeto hay que preguntarse para qué sirve un sueño y a qué debe conducir, lo que constituye una concepción opuesta a la freudiana, que es etiológica. Así, en un hombre joven, el sueño de comer una manzana, con el simbolismo genital conocido, tiene por finalidad llamar la atención del sujeto sobre el hecho de que en él existen fuerzas morales que no debe olvidar. Al ser tenido en cuenta, el sueño sirve, pues, de regulador psíquico.
Los sueños son de diverso tipo. Unos son compensadores de la situación consciente, en que han nacido. Ellos introducen en la consciencia, merced a un arreglo simbólico, los materiales inconscientes relacionados con aquella situación consciente. Así el sueño de Nabucodonosor, en las profecías de Daniel (IV, 9-16), era un esfuerzo de compensación del delirio de grandezas, que condujo a la locura. Otros sueños son prospectivos, anticipando simbólicamente una actividad consciente venidera. En personas que viven por encima de lo que debieran, existen sueños reductores que disgregan, desprecian y hasta destruyen. Además hay sueños reactivos, como los de las neurosis traumáticas, y sueños proféticos.
El sujeto se despierta del sueño, cuando el sentido de éste ha alcanzado un punto culminante. El sueño, habiendo agotado su tema, pone punto final a su propio desarrollo. Probablemente el despertar es debido al cese súbito de la fascinación ejercida por el sueño; la energía así liberada provoca la vuelta a la consciencia. Jung añade que es conocido que uno se despierta con sobresalto al final de ciertos sueños.
Según la opinión de Jung (...) el psicoanálisis tiene el defecto de buscar en la historia especial del individuo la causa de los símbolos del sueño, ya que relaciona todos estos símbolos con vivencias o tendencias del sujeto. Pretende Jung completar este punto de vista, admitiendo la existencia de un inconsciente colectivo (...) que sería independiente de las experiencias individuales. Aquellas experiencias del inconsciente colectivo adquieren su valor, cuando se las trata, no analíticamente, sino sintéticamente. Así como el psicoanálisis separa los símbolos en sus componentes, Jung afirma que el método sintético los reintegra en una expresión general e inteligible.
Jung coincide con Freud en admitir la existencia de deseos en los sueños (...), pero niega que éstos sean únicamente satisfacciones de deseos. Tampoco cree que el contenido manifiesto del sueño sea algo así como la fachada de un edificio que oculta lo que se halla detrás. Más bien él lo considera como el edificio mismo, aunque sea tan ininteligible como un texto muy antiguo.
Un sueño de [una paciente] de Jung demostrará las diferencias entre su interpretación y la psicoanalítica. La [paciente]:
Ve a Jung como a un padre y le admira mucho.
Un psicoanalista hubiese interpretado este sueño como de transferencia. Jung lo hizo también así, pero añadiendo que tal transferencia era del tipo de una relación como la siguiente: hija = padre = Dios Padre. Según Jung, el sueño tiene que ser considerado como un símbolo de la ética de la [paciente], que tendía hacia Dios. Según la interpretación psicoanalítica, "en plano objetivo", Jung, en el sueño, sería un objeto libidinoso; según la interpretación psicosintética, "en plano subjetivo", Jung es una parte del sujeto, a saber, su ética. El amor a Dios es una manifestación del inconsciente colectivo.»
Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Páginas 181 - 184.
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6 may 2015
Psicoanálisis de los sueños 43: la interpretación de los sueños según Wilhelm Stekel
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| Wilhelm Stekel |
«Stekel ha efectuado una modificación del psicoanálisis que llama "análisis activo". Con ella pretende disminuir la duración del tratamiento. Consiste en independizar la interpretación de las asociaciones del [paciente]. Según él, el médico debe sentir, por su intuición y experiencia, lo que ocurre en el psiquismo del [paciente], sin necesidad de recurrir o haciendo uso menos frecuente de las asociaciones que alargan demasiado el tratamiento.
En la interpretación de los sueños sigue una técnica análoga. Prescindiendo en cierto grado de las asociaciones, el médico crea "una hipótesis de trabajo" que facilitaría la mejor utilización del material onírico. Con este objeto, el médico sigue el camino de la "simplificación". Se trata de reducir el sueño a un esbozo, a unas pocas palabras, que representarían algo así como el esqueleto, es decir, la trama esencial del sueño» (Garma, 1963; página 173).
«Aconseja ciertas prácticas, como la de hacer que el [paciente] escriba diariamente todos sus sueños. Insiste en la necesidad de no basarse exclusivamente en las asociaciones para interpretar, sino en dejarse guiar por la intuición.»
Pasos para la interpretación:
1) Simplificar el sueño
2) Reducir el sueño al afecto básico
3) Buscar la antítesis
4) Buscar las estereotipias en una serie de sueños
5) Efectuar una interpretación funcional (sueño como representación del proceso de pensamiento del paciente) al lado de la material (hipótesis de significado de los elementos del sueño).
6) Buscar su relación con la enfermedad, malestar o preocupación
7) Averiguar su relación con la muerte y el nacimiento
8) Averiguar su relación con la religión
9) Ver los tres rasgos temporales principales del sueño: el actual, el retrospectivo y el prospectivo
10) Investigar sus relaciones con la homosexualidad, heterosexualidad e infantilismo (estructura trisexual del sueño)
11) Estudiar los rasgos anagógicos y catagógicos
12) Ver cómo el sueño descubre la idea dominante del paciente (Garma, 1963; página 179).
Requisitos para una interpretación certera:
1) Conocimiento de la personalidad del paciente
2) Conocimiento de la vida del paciente
3) Conocimiento de los síntomas neuróticos
4) Conocimiento de la idea central
5) Conocimiento de sus conflictos
6) Observación de cómo el paciente comunica su sueño
7) Observación de cómo el paciente reacciona cuando se interpreta sus sueños
8) Tener en cuenta que el rechazo de la interpretación es un dato importante
9) «percepción imaginativa del modo de funcionar de la mente del paciente, evitando la actuación de los complejos del psicoanalista, que debe estar psicoanalizado»
10) «la interpretación de una serie de sueños facilita la interpretación intuitiva»
11) «las asociaciones del analizado expresan su contenido también mediante símbolos»
«Los discípulos de Stekel han hecho valiosas contribuciones onirocríticas. Sobresalen entre ellos E. A. Gutheil y S. Lowy. Un sueño comunicado por Gutheil permitirá comprender mejor la técnica stekeliana de la simplificación:
Soñé que estaba de nuevo en la escuela secundaria y que vivía en la misma pensión. Veía a mi condiscípulo Douglas, con una pipa en la boca. Esto me sorprendió, porque él nunca había fumado antes.
Después estuve en casa de Isabel y también estaban ahí todos los otros amigos. Me sentí irritado y celoso. Deseaba tenerla sólo para mí.
Luego soñé que estaba con mi madre y el asistente principal de mi escuela secundaria. Me preguntó algo referente al Canadá y yo contesté negativamente.»
Interpretación de Gutheil:
1) El soñante se ve a sí mismo en el pasado, en los días de la escuela secundaria. Simplificación: retorno al pasado.
2) Le sorprende ver fumar a su compañero, pues nunca lo había hecho. Simplificación: la gente está cambiada.
3) En casa de Isabel siente celos por su interés por los otros chicos. Simplificación: rivalidad, celos y deseos de posesión.
4) Ve a su madre con el asistente principal (figura paterna). A la pregunta sobre Canadá el soñante responde negativamente (dato: el padrastro vive con la madre del paciente en Canadá). Simplificación: oposición a los padres.
Continúa citando a Gutheil:
«Resumimos: los pensamientos del [paciente] giran alrededor de su infancia. Se da cuenta de un cambio en las circunstancias de su casa ('gente cambiada'). El [paciente] tiene la sensación de haber perdido su objeto amoroso y por ello desarrolla una oposición ante sus padres. El objeto perdido es la madre del [paciente], que casualmente se llama también Isabel. Y verdaderamente los pensamientos del [paciente] saltan de su amiga Isabel y de sus celos por ella, en seguida a su madre Isabel y al Canadá.
En este sueño podemos estudiar la relación principal del [paciente] con sus padres. Vemos el desengaño del niño respecto a su madre (gente cambiada) y su rechazo del padrastro (línea directriz: 'desengaño y oposición'). La simplificación de este sueño nos da una visión considerable de las quejas del [paciente], sin recurrir a la ayuda del mismo» (Garma, 1963; páginas 180, 181).
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| Emil Arthur Guthiel |
Referencia
Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires.
15 abr 2015
Psicoanálisis de los sueños 41: psicoanálisis didáctico
«Prescindiendo de las condiciones especiales del [paciente], el obstáculo mayor para la interpretación de los sueños está en las represiones que existen en el propio médico. Lo mismo que un cristal de un color determinado, puesto delante de los ojos impide ver ese color en el mundo exterior, las represiones del médico le impiden ver las represiones del [paciente] que, como sabemos, constituyen uno de los orígenes del sueño. Para obviar este inconveniente, en los institutos de psicoanálisis establecidos en la mayoría de las ciudades importantes de todo el mundo, se exige a los médicos que quieran ser psicoanalistas que previamente se sometan a un psicoanálisis. Como en este caso no tiene por finalidad directa curar al psicoanalizado, se conoce con el nombre de psicoanálisis didáctico. El psicoanálisis didáctico es la primera y más importante etapa en la formación psicoanalítica.»
Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Páginas 166, 167.
Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Páginas 166, 167.
5 abr 2015
Psicoanálisis de los sueños 40: la situación caótica
«Hay momentos del psicoanálisis en que el médico se encuentra desorientado ante el material psíquico que le suministra el [paciente], que no ha llegado todavía a comprender. Se presenta entonces lo que W. Reich llama la situación caótica, por la que posiblemente debe pasar todo psicoanálisis. En medio de la situación caótica, la interpretación de un sueño -que en este caso debe procurarse que sea lo más completa posible, aunque para ello se requiera el esfuerzo de varios días- suministra muchas veces un punto fijo y seguro, desde el cual se puede ordenar el material psíquico y progresar en la exploración. El psicoanalista puede apoyarse en esta interpretación, "como en una roca, en medio de la tempestad" (Freud).»
Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Página 166.
20 mar 2015
Psicoanálisis de los sueños 39: señales posibles ante una interpretación certera (más allá de la simple afirmación)
«Una respuesta afirmativa del [paciente] frente a la interpretación del médico tiene valor positivo prácticamente seguro si va acompañada de nuevos recuerdos, por ejemplo, recuerdos infantiles o de un trozo de sueño olvidado que confirma o completa la interpretación dada. Hay también formas indirectas que confirman la certeza de una interpretación, como, por ejemplo, un acto fallido del [paciente] o bien un empeoramiento de su estado psíquico que, por lo menos, indica que se ha acertado con un punto sensible de su psiquismo.»
Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Página 166.
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17 mar 2015
Psicoanálisis de los sueños 38: sueños de interpretación fácil, sueños de complacencia y sueños de oposición
«Desconfíese de las interpretaciones de sueños que el [paciente] suministra con mucha facilidad y asimismo de las interpretaciones que señalan la existencia de una escasa deformación en el sueño. Generalmente estas interpretaciones son superficiales, si no erróneas, e indican que el sueño tiene otro significado oculto que el [paciente] inconscientemente quiere encubrir. También el médico debe aplicarse esta regla práctica a sí mismo y debe desconfiar de interpretaciones que ha encontrado sin esfuerzo.
Hay sueños que el [paciente], impulsado por su transferencia, elabora con propósitos inconscientes determinados. Un tipo de ellos son los llamados sueños de complacencia. Se trata de sueños en los que el [paciente] da la razón al médico. Un ejemplo: el médico ha interpretado en las últimas sesiones psicoanalíticas ciertos actos como homosexuales, y algún día después el [paciente] tiene un sueño con un contenido homosexual manifiesto. Estos sueños hay que interpretarlos en relación con la transferencia y conceder escaso valor psicológico a lo que en ellos se manifiesta. Otros sueños, por el contrario, pretenden negar lo que el médico afirma. Son también sueños que niegan las afirmaciones psicoanalíticas. Se les conoce con el nombre de sueños de oposición y su valor psicológico es tan escaso como el de los anteriores.»
Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Páginas 165, 166.
Hay sueños que el [paciente], impulsado por su transferencia, elabora con propósitos inconscientes determinados. Un tipo de ellos son los llamados sueños de complacencia. Se trata de sueños en los que el [paciente] da la razón al médico. Un ejemplo: el médico ha interpretado en las últimas sesiones psicoanalíticas ciertos actos como homosexuales, y algún día después el [paciente] tiene un sueño con un contenido homosexual manifiesto. Estos sueños hay que interpretarlos en relación con la transferencia y conceder escaso valor psicológico a lo que en ellos se manifiesta. Otros sueños, por el contrario, pretenden negar lo que el médico afirma. Son también sueños que niegan las afirmaciones psicoanalíticas. Se les conoce con el nombre de sueños de oposición y su valor psicológico es tan escaso como el de los anteriores.»
Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Páginas 165, 166.
8 mar 2015
Psicoanálisis de los sueños 37: la finalidad del análisis no es analizar sueños
«Se suele seguir la siguiente regla práctica. Si un día [el paciente] narra su sueño, se debe intentar en ese día una interpretación lo más completa posible. Si el sueño ha quedado sin interpretar, al día siguiente no se debe dirigir la atención [del paciente] hacia el sueño, sino que se le deja en libertad de seguir sus pensamientos, tal como estos se presentan, aunque no estén en relación con lo soñado. Solamente se prosigue la interpretación si [el paciente], espontáneamente, vuelve a ocuparse del sueño. Este hecho explica que si bien es verdad que durante el tratamiento psicoanalítico es cuando la interpretación de los sueños se realiza con mayor facilidad, muchas veces es necesario abandonar prematuramente una interpretación. Téngase en cuenta que la finalidad de un psicoanálisis terapéutico no es analizar sueños (...).
Una vez que el médico ha encontrado a interpretación de un sueño, no siempre resulta conveniente comunicársela al [paciente]. Hay que ajustarse al estado psíquico de este último.»
Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Página 165.
Una vez que el médico ha encontrado a interpretación de un sueño, no siempre resulta conveniente comunicársela al [paciente]. Hay que ajustarse al estado psíquico de este último.»
Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Página 165.
25 feb 2015
Psicoanálisis de los sueños 35: de lo no olvidado a lo reprimido
«Si en una o varias sesiones de tratamiento [el paciente] dice que ha olvidado un sueño, no hay que preocuparse demasiado. Generalmente, el olvido no es total, ya que suele haber fragmentos del sueño que se recuerdan más tarde, durante el transcurso de la sesión. Pero si esto no ocurre, en días posteriores [el paciente] tendrá otro sueño que no olvidará y que, como es natural, procederá también de su inconsciente reprimido. Con estos fragmentos de sueño o con sueños no olvidados se inicia la interpretación. La experiencia enseña que muchas veces lo que persiste en la memoria, es decir, lo no olvidado, es lo más fácil de interpretar. No es extraño que esto ocurra así, estando el olvido condicionado por la represión. En los casos citados, el olvido parcial de un sueño, en vez de perjudicial, ha sido conveniente, ya que nos señala los elementos por los que debemos iniciar nuestra labor.Más aún, suele ocurrir que una vez interpretados los fragmentos no olvidados, [el paciente] recuerde el resto del sueño y que, asimismo, consiga entonces efectuar su interpretación. En estos casos se suele observar regularmente que los fragmentos olvidados del sueño representan los elementos reprimidos más intensamente; al mismo tiempo se llega a comprender también cómo únicamente después de la interpretación preliminar de los fragmentos no olvidados ha sido posible recordar lo olvidado e interpretar lo reprimido.»
Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Página 164.
24 feb 2015
Psicoanálisis de los sueños 34: sueños anotados al despertar y su poca utilidad en la psicoterapia
«Cierto es que el sueño escrito al despertar no se olvida, pero en estos casos ocurre que, al realizar la interpretación, el sujeto carece de asociaciones interesantes en relación con los elementos del sueño. Esto en sí no sería un inconveniente grande, ya que a veces el médico, mediante sus conocimientos de la vida [del paciente] y ayudándose del sentido de los símbolos, podría llegar a encontrar el significado. Mas el problema terapéutico de las neurosis no consiste en que el médico sepa lo que significa el sueño. Es necesario que [el paciente] lo conozca, sin que para ello baste que el médico se lo comunique, porque de este último modo [el paciente] llega sólo a un conocimiento intelectual, deficiente, de sus conflictos. Es necesario un conocimiento profundo, de tipo afectivo además de intelectual, para poder conseguir un feliz resultado terapéutico. Al interpretar un sueño, las asociaciones [del paciente] realizan la labor de crear conexiones entre su psiquismo superficial y el inconsciente reprimido. La labor del médico solamente puede ser una ayuda, pero nunca una sustitución de la labor [del paciente].»
Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Página 163, 164.
Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Página 163, 164.
15 feb 2015
Psicoanálisis de los sueños 33: la técnica de anotar los sueños al despertar
«Los sueños se olvidan con facilidad. Con frecuencia ocurre que sueños precisos al despertar, han desaparecido por completo de la memoria del [paciente] al acudir a la sesión de tratamiento psicoanalítico. Para obviar este inconveniente, se suele aconsejar a veces al [paciente] que disponga, cerca de su cama, de papel y lápiz para anotar el sueño enseguida de despertar.
Sin embargo, es ésta una mala técnica. Para el [paciente], en primer lugar, es molesto dormir sabiendo que debe preocuparse por sus sueños durante la noche y que además debe anotarlos en seguida de despertar. En segundo lugar, con dicha técnica no se facilita la interpretación. Al escribir su sueño, el [paciente] anota solamente el contenido manifiesto que, como ya sabemos, carece de valor si no va acompañado de los pensamientos latentes, que se consiguen mediante las asociaciones. El sueño anotado al despertar pierde en el curso del día parte de sus conexiones psíquicas y son estas conexiones las que explican su origen, las que conducen a la interpretación y las que condicionan el olvido.»
Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Página 163.
Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Página 163.
27 jul 2014
Psicoanálisis de los sueños 17: buscar la situación traumática a la hora de interpretar sueños
Esta pequeña cita va dirigida a la aplicación de la técnica en la psicoterapia y está basada en la teoría de la situación traumática del autor. Esta teoría la presentamos con detalle en la entrada anterior.
«En la interpretación de los sueños se debe intentar hallar la situación traumática fundamental (o las situaciones). Para ello hay que tener bien en cuenta la psicología del (...) [paciente] y saber, además, que en él puede obrar traumáticamente un deseo que en (...) [otra persona normal produciría] placer.»
Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Página 122.
«En la interpretación de los sueños se debe intentar hallar la situación traumática fundamental (o las situaciones). Para ello hay que tener bien en cuenta la psicología del (...) [paciente] y saber, además, que en él puede obrar traumáticamente un deseo que en (...) [otra persona normal produciría] placer.»
Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Página 122.
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