Teoría y Técnica

Teoría y Técnica

8 mar 2014

Psicoanálisis de los sueños 6: elaboración secundaria

«¿Qué otras transformaciones intervienen en la formación del contenido onírico manifiesto? Además de la representación plástica, la condensación, el desplazamiento y la simbolización, ¿existe algún otro proceso en la elaboración del sueño? Sí; el que se conoce con el nombre de elaboración secundaria, cuya función es perfeccionar el sueño desde el punto de vista de la consciencia. En términos corrientes, se puede decir que la elaboración secundaria da los últimos retoques al sueño, para hacerlo más preciso y más comprensible en su aspecto exterior.


La elaboración secundaria es análoga a una función que interviene en nuestras percepciones, cuando se convierten en representaciones. Supóngase, por ejemplo, que tenemos ante nuestros ojos la figura geométrica llamada cubo. En una percepción corriente de este cuerpo solamente se ven tres de sus caras. Sin embargo, por su disposición deducimos que deben existir tres caras más; nos figuramos estas tres caras ocultas, que reunidas con las anteriores nos dan la representación de un cubo. Nos figuramos, pues, algo que no vemos y ello mediante una elaboración secundaria que sintetiza nuestras percepciones con ayuda de recuerdos de percepciones anteriores. La elaboración secundaria interviene también en la visión del movimiento en el cinematógrafo, cuando, al observar imágenes sucesivas de un cuerpo en diferentes posiciones, suponemos que se ha desplazado de una posición a otra.

La elaboración secundaria es, a veces, causa de error en la percepción. Es lo que ocurre, por ejemplo, cuando dejamos de percibir un error de imprenta en la lectura de un libro. Este error de imprenta alteraría el conjunto armónico de nuestra lectura y por eso lo eliminamos sin darnos cuenta (...).

En el sueño, la elaboración secundaria procura formar un contenido manifiesto armónico y sin contradicciones (...).»

Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Páginas 59, 60.

3 mar 2014

Psicoanálisis de los sueños 5: dándole significado a los sueños


«Si el número de símbolos es muy grande, en cambio no lo es el número de ideas que tienen una traducción simbólica en los sueños. Las ideas simbolizadas se refieren sobre todo a la genitalidad, y después al nacimiento, a la muerte, al propio yo y a los parientes más próximos (...).

Emperadores, reyes, jefes militares o políticos, gobernantes, maestros, patrones y, en general, personas dotadas de autoridad, simbolizan a los padres. Condiscípulos, compañeros de trabajo, de asociaciones profesionales o deportivas, en general, personas que realizan una actividad análoga a la del soñante, representan a los hermanos. Estos hermanos aparecen también simbolizados por insectos, (...) gusanos, chinches, pulgas. Casas representan a personas; así, una casa con balcones salientes simboliza a una mujer; casas con muros lisos, a hombres. También paisajes representan, según su configuración, el cuerpo humano, masculino o femenino.

El nacimiento sueñe hallarse simbolizado poniendo al individuo en relación con el agua, ya sea introduciéndole en el agua, o sacándole y salvándole de ahogarse. La muerte, por irse de viaje.

Objetos alargados como el lápiz, el cigarrillo, el bastón, el paraguas, el esquí, los árboles, o bien objetos que poseen la capacidad de horadar o de causar heridas, como el puñal, el cuchillo, el sable, la lanza (...), la aguja, el asta de un toro, el escarbadientes, la lima, las armas de fuego; objetos capaces de penetrar en un agujero, como la llave; objetos que arrojan algo, como la manguera de riego, el grifo de una fuente, el surtidor, el fuelle (...); objetos capaces de elevarse o de aumentar de tamaño, como el globo, el dirigible, el aeroplano, la corneta, simbolizan los órganos genitales masculinos. Otras simbolizaciones de los órganos genitales masculinos son, entre los vestidos, el sombrero, el abrigo y la capa, entre los animales, las aves, los peces, los reptiles y sobre todo la serpiente; entre o órganos humanos, el ojo y el diente; también la cabeza (...), el brazo (...), la mano, el pie; entre los números, el número 3. Los testículos son simbolizados por frutas; a través de similitud de palabras, como cajones (...); el semen por sangre, polvo (...) o algo valioso, como billetes (...).

Objetos capaces de contener algo o de albergar a alguien, como barcos (...), armarios, cofres, arcas, cajones, cajitas, portamonedas, bolsos, carteras, fosas, cavernas, cuevas, minas, pozos o aljibes (...), botellas, vasos, palanganas, estufas, hornos, simbolizan los genitales femeninos. La habitación es un símbolo del vientre femenino (...), aunque puede tener otro significado. Simbolizan también a los genitales femeninos la tierra, la madera, el papel, la mesa, el libro, la flor. Otro símbolo femenino son las frutas. Además, entre lo órganos del cuerpo humano, la boca y la oreja; entre los vestidos, la bota, el zapato y la zapatilla; entre los animales, los caracoles y los mariscos bivalvos; entre los números, el número 2. La vulva y la vagina suelen aparecer simbolizadas mediante una hendidura, un rombo, un óvalo, la entrada de una gruta, una iglesia o una capilla, un portal, una puerta o una ventana. Los pechos, mediante frutas redondeadas, como la manzana, el durazno, mientras que la banana es un símbolo masculino. El monte de Venus, mediante un bosque, un jardín o una baranda (...). El hermano menor o el niño pequeño representan los órganos genitales, tanto masculinos como femeninos. En general, por lo demás, todos los símbolos pueden tener significados tanto masculinos y femeninos.

El volar o subir significa la erección; asimismo, el bajar, relacionado con el hecho de situar "abajo" los órganos genitales (...). La caída, el sufrir un atropello o el dar traspiés simboliza en la mujer la entrega a un hombre. El fuego significa la excitación genital lo mismo que el color rojo (...) y la presencia de animales y hombres salvajes, de seres mitológicos o de personas locas o enfermas. En cuanto al coito, se simboliza mediante movimientos rítmicos como el subir o bajar una escalera o deshollinar una chimenea, bailar, caracolear (...) o andar a caballo; también por comer, fumar, o tocar un instrumento de música. En general, cualquier actividad puede simbolizar la actividad genital: embarcarse (...), ir en auto, recorrer calles, agarrar, entrar, punzar (...), pasear, casarse, ir al teatro, telefonear.»

Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Páginas 57-59.

Nota: los resaltados son nuestros.

25 feb 2014

Psicoanálisis de los sueños 4: dándole significado a los sueños

«Para hallar el significado de un sueño se trata de conseguir que el sujeto mismo lo comunique. Pero como él mismo no lo conoce, se necesita seguir una técnica indirecta. Se divide el sueño en sus diferentes componentes y se hace que el sujeto comunique sus pensamientos en relación a cada uno de ellos. Así se va disponiendo gradualmente de una serie de asociaciones que poco a poco van relacionándose entre sí, hasta que dejan entrever los deseos que originaron el sueño.

Durante los tratamientos psicoanalíticos, cuando en una sesión ocurre un sueño, lo habitual es relacionarlo con lo que el psicoanalizado expone antes y después. El psicoanalista trata de buscar las conexiones latentes entre todo el material psíquico de la sesión. Si de este modo no logra comprender bien el sueño, recurre a lo que el psicoanalizado asocia con los componentes parciales del sueño, muchos de los cuales tienen un significado múltiple.»

Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Página 20.

5 feb 2014

Psicoanálisis de los sueños 3

«Es éste el momento de plantear una pregunta que se oye formular con frecuencia. ¿Por qué para los psicoanalistas los sueños tienen siempre un significado de tipo sexual, siendo así que en el hombre existe también otro tipo de deseos?

Los psicoanalistas no buscan deliberadamente un significado sexual a los sueños, sino que la experiencia les ha enseñado que éstos lo poseen. Lo que, por otra parte, no tiene nada de extraño. En efecto, puede decirse que en el adulto casi los únicos deseos reprimidos son de orden sexual. Otro tipo de deseos, como, por ejemplo, los de carácter alimenticio, son perfectamente tolerados, tanto por el yo como por la sociedad. En cambio, la civilización actual tolera solamente cierto tipo de satisfacciones sexuales, obligando a reprimir todas las demás. No es extraño, por lo tanto, que habiendo principalmente deseos sexuales reprimidos, sean también ellos los que aparezcan en los sueños.»

Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Página 18.

28 ene 2014

Psicoanálisis de los sueños 2

 
«Los sueños son alucinaciones que ocurren cuando se duerme. La mayoría de veces resultan incomprensibles, siendo prontamente olvidados.

(...) Freud ha demostrado en el origen de todo sueño deseos insatisfechos (...).

Pero la psicología de los sueños debe de ser más complicada que todo esto. De tratarse únicamente de la satisfacción de deseos (...), aquellos nos resultarían perfectamente comprensibles. Tenemos, sin embargo, la experiencia repetida de que no es éste el caso.

(...) la psicología de los sueños es más complicada, por la índole de deseos que en ellos se manifiestan. Son aquellos deseos que en estados de vigilia se hallan reprimidos por el yo del sujeto, debido a que, en cierto modo, resultan desagradables. Suelen ser deseos de tipo sexual y, además, de una sexualidad que a menudo parecería poco normal al mismo sujeto que sueña.

(...) Existen en todo individuo una serie de deseos que son reprimidos, porque no se ajustan a normas morales. Así, hay deseos de tipo perverso, que pueden ser sádicos, masoquistas, homosexuales o exhibicionistas, en su mayor parte inconscientes.

Dichos deseos pretenden satisfacerse, y si no lo hacen es porque luchan contra ellos ciertas energías del yo que los rechazan. Esta observación ha llevado a decir que la diferencia entre un criminal y una persona honrada reside en que este último se limita a soñar con lo que aquél realiza. Posiblemente esta afirmación es exagerada, pero tiene, de todos modos, algún atisbo de verdad.

Durante el día tales deseos son reprimidos por energías del yo. Pero ¿qué ocurre durante la noche? Al dormir acontece que las energías del yo disminuyen de intensidad. Consecutivamente, los deseos reprimidos - que no duermen, es decir, que siguen conservando toda su energía - pueden abrirse paso, más fácilmente, a la consciencia. Entonces pueden originar un sueño en que aquéllos se satisfagan alucinatoriamente.

Supongamos que esto ocurra. (...) que un individuo, con sadismo intenso reprimido, sueñe durante la noche que realiza un acto de crueldad. (...) dicho individuo se despertaría angustiado, porque ni aun en sueños desea ver satisfecho tal tipo de deseos.

Nos encontramos (...) ante una situación que encierra (...) el siguiente dilema: si el yo no retira sus energías, no puede dormir por encontrarse en estado de tensión, y si las retira, tampoco puede hacerlo, porque entonces aparecen sueños de angustia (...).

Pero el yo necesita dormir. Tiene, pues, que resolver el dilema citado y lo realiza del siguiente modo: influyendo en la elaboración de los sueños para que el deseo que se satisface en ellos aparezca no como realmente es, sino enmascarado.

Veámoslo en un caso práctico. El individuo ya citado, con sadismo reprimido, soñaría, por ejemplo, con un asesinato, pero en el sueño no aparecería él como autor del crimen, sino como mero espectador. El crimen del sueño sería realizado por otra persona, que él desconoce. Es decir, en el sueño realizaría una proyección, al achacar a otro los propios deseos. Esta proyección de liberaría de la angustia y le permitiría seguir durmiendo tranquilo.

(...) Se han estudiado dos puntos esenciales. Es el primero que en los sueños hay deseos reprimidos; el segundo es que los deseos reprimidos no aparecen en los sueños tal como son, sino que antes sufren un enmascaramiento, para que el yo no los reconozca y, por tanto, para que pueda dormir tranquilamente.»

Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Páginas 15 - 17.

Psicoanálisis de los sueños 1


Vamos a presentar una serie de selecciones del libro de Ángel Garma, "Psicoanálisis de los sueños". La primera edición de este texto data de 1940, sin embargo, nos parece que reviste interés. Algunas ideas pueden considerarse vigentes, otras podrán discutirse.

Todas las entradas que sigan esta serie provienen de la siguiente referencia:

Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires.

12 nov 2013

Resiliencia

«(...) la resiliencia es la capacidad de una persona o de un sistema social de vivir bien y desarrollarse positivamente a pesar de las condiciones de vida difíciles, y esto de manera socialmente aceptable. (...) Cabe simplificarla aún más: la resiliencia es la capacidad para hacer las cosas bien y de forma socialmente aceptable en circunstancias adversas.»

Referencia

Vanistendael, Stefan (1996). Cómo crecer superando los percances. Resiliencia: capitalizar las fuerzas del individuo. BICE, Ginebra.