Teoría y Técnica

Teoría y Técnica

8 oct 2014

Psicoanálisis de los sueños 24: desarrollo del juicio de realidad

«No hay duda de que el yo, mediante un acto, es capaz de rehuir un estímulo de origen exterior, que causa una percepción molesta, haciendo, además, con dicho acto, que la percepción del estímulo exterior sea sólo momentánea, lo que no parece posible en el caso de percepciones endógenas. Tanto es así, que en psicoanálisis se afirma, con razón, que justamente una de las facultades del yo es su capacidad para actuar sobre la realidad exterior modificándola -aloplastia- y hacerla más apta para satisfacer los deseos del individuo. Sin embargo, el problema no es tan sencillo como parece y hay que observar más de cerca esa facultad de actuar frente a lo exterior, para darse cuenta de si ella existe en todas las circunstancias y, sobre todo, en todas las edades. Haciendo esto, nos daremos cuenta de que modificar la realidad exterior es ciertamente una facultad del yo, pero solamente de un yo ya desarrollado y en posesión de un organismo apto para efectuarlo. No es, ni mucho menos, lo que ocurre en el caso aquí estudiado, como es precisamente el de un niño al comienzo de su vida, cuando está creando y desarrollando su juicio de realidad. En esta situación infantil la citada aloplastia no existe. Precisamente sucede lo contrario: dicho niño se encuentra tan indefenso o más, frente a los estímulos de la realidad exterior, que frente a sus tendencias o sensaciones interiores. En efecto, las molestias que aquella realidad exterior le causa, como frío, humedad desagradable o el pinchazo de una aguja en sus pañales, no pueden ser vencidas por él mediante actos musculares adecuados, lo mismo que tampoco puede vencer su hambre mediante el acto, para él imposible, de ir en busca del alimento deseado.

 
En ambas situaciones, lo único que el niño puede hacer es reaccionar con pataleos y llantos, es decir, con reacciones indirectas, llamando así la atención de una persona adulta, para que ésta le libre de su molestia exterior o interna. De lo que se debe deducir que la posibilidad de rechazo de la realidad exterior no pueda servir de base al niño pequeño para la génesis de su juicio de realidad. Y esta importante función discriminativa se crea y desarrolla en el niño pequeño y no en el adulto.»

Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Página 134.

23 sept 2014

Psicoanálisis de los sueños 23: lo interno es rechazado por las contracargas

«De la existencia por parte del yo de un rechazo mayor de lo intrapsíquico que de aquello que proviene del exterior, depende el hecho, tan notable y tan extraño, de que la psicología haya sido la ciencia que más ha tardado en desarrollarse. Se puede decir que hasta Freud, es decir, hasta el siglo actual, no ha habido una verdadera ciencia psicológica. Como el interés primordial del individuo se dirige hacia sí mismo, la psicología hubiese sido la primera y la más perfecta de todas las ciencias, de no existir este rechazo intenso de lo endógeno (...).»

Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Página 132.

 

17 sept 2014

Psicoanálisis de los sueños 22: Juicio de realidad: teoría inversa

Continuando con la selección de citas de "Psicoanálisis de los sueños", aclaramos que la cita que presentamos a continuación no se va a entender si no se lee previamente la última entrada que publicamos acerca de este libro. Sin más que aclarar, aquí dejamos la cita de hoy:

«Es ésta una teoría perfectamente lógica y comprensible [se refiere a la teoría del juicio de realidad, referida en la entrada anterior] (...). (...) parece muy poco razonable modificarla, tanto más si se intenta, como haré, mantener la teoría contraria, afirmando que el yo juzga como de origen interior a aquellas percepciones que puede rehuir, y que, por el contrario, le son exteriores, en su origen, aquellas percepciones que no puede evitar. Afirmar esto significa sostener una teoría que, a primera vista, produce la impresión de carecer de todo fundamento racional y que tiene el aspecto de un puro contrasentido. Sin embargo, hay datos psicológicos que la hacen muy verosímil y que se oponen a la teoría primitiva (...).

El fundamento (...) de mi teoría lo constituye el hecho, bien conocido en psicoanálisis, de la presencia en el yo de un tipo determinado de energías psíquicas, denominadas contracargas, que actúan rechazando contenidos psíquicos en su camino al sistema (pre) consciente (...). Tengamos en cuenta esto ahora, para nuestras comprobaciones, y comencemos pasando revista a algunos estados psíquicos, en los que el juicio de realidad está alterado, como son los que presentan alucinaciones, ya que la alucinación consiste (...) en juzgar de origen exterior aquello que proviene del interior del psiquismo.



Ante todo, examinemos la neurosis traumática (...). Sabemos que durante el trauma causante de una neurosis traumática, una gran cantidad de estímulos penetra en el psiquismo del individuo, por haber sido vencida la resistencia del llamado, en psicoanálisis, "protector contra estímulos". Ello provoca en el yo una gran reacción, con intensas cargas psíquicas. Ahora bien, en la neurosis traumática esta reacción psíquica al trauma no puede ser dominada por el yo de un modo normal, como tendría que ser empleando contracargas suficientemente enérgicas para sujetar y regularizar las diferentes cargas desencadenadas por el trauma. En efecto, en la neurosis traumática ocurre que la considerable carga energética de las reacciones psíquicas al trauma es superior al poder regulador del yo con sus contracargas. En esta situación psicológica, de intensidad exagerada de estímulos, debe residir el motivo de la presentación de las alucinaciones típicas de esta enfermedad. Por ello en su neurosis traumática el individuo se conduce no percibiendo conscientemente como recuerdo el trauma que ha sufrido, sino teniendo ataques en que alucina nuevamente el trauma, creyendo que lo vuelve a sufrir realmente.

(...)

No pudiendo ser suficientemente rechazadas, las cargas intensas, originadas interiormente en los días sucesivos al trauma, son percibidas erróneamente (...) como provocadas por un nuevo estímulo exterior, que no existe. Se presentan así (...) alucinaciones, que es necesario explicar mediante un mecanismo contrario al mencionado en la teoría psicoanalítica primitiva del juicio de realidad. Efectivamente, (...) el sujeto considera erróneamente como exterior -alucina- lo estimulado interiormente, que no puede rechazar por los equivalentes psíquicos de actos musculares, que son las contracargas. En cambio, según la teoría psicoanalítica primitiva del juicio de realidad, lo no rechazable debería provocarle justamente el juicio contrario, de ser de origen intrapsíquico.»

Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Página 128 - 130.

1 sept 2014

Condicionamiento instrumental: cambios en la naturaleza y cantidad del reforzador

Después de 21 entradas dedicadas a "Psicoanálisis de los sueños" de Ángel Garma, vamos a hacer un paréntesis para dedicarle una entrada a otro tema: la psicología del aprendizaje. Este texto proviene de un libro llamado "Principios de aprendizaje y conducta", de M. Domjam.

Después de dar detalles técnicos acerca de los experimentos de R. L. Mellgren, en donde se ve cómo las ratas condicionadas modifican su comportamiento si se les mejora o empeora la recompensa, Domjam dice:

«Los resultados que obtuvo Mellgren ilustran el fenómeno del contraste sucesivo positivo y negativo. El contraste positivo se refiere a una elevada respuesta por una recompensa favorable resultado de una experiencia anterior con una consecuencia menos atractiva. De un modo más informal, la recompensa favorable les parece especialmente buena a los individuos que experimentaron previamente una consecuencia peor. El contraste negativo se refiere a una respuesta disminuida por una recompensa desfavorable debido a una experiencia anterior con una consecuencia mejor. En este caso, la recompensa desfavorable les parece especialmente mala a los individuos que han experimentado previamente una recompensa mejor.



(...) todos los efectos de contraste ilustran que la efectividad de un reforzador en una situación está determinada en parte por las experiencias del organismo con reforzadores en otras situaciones. Por razones que no están totalmente claras, el contraste negativo se ha obtenido de forma más clara que el contraste positivo. El contraste negativo se ha atribuido tradicionalmente a los efectos aversivos o frustrantes que supone la obtención de una recompensa inesperadamente pequeña. Estudios con drogas ansiolíticas, sin embargo, sugieren que los efectos emocionales de un cambio a peor en el valor de la recompensa no se dan inmediatamente. Lo que se suele pensar es que un cambio a peor en la magnitud de la recompensa activa una serie de cambios cognitivos y conductuales. El encuentro inicial con la recompensa inesperadamente pequeña activa respuestas exploratorias y de búsqueda que podrían conducir al encuentro de una mejor fuente de comida. El desencanto emocional se establece cuando las respuestas de búsqueda no tienen éxito y el sujeto tiene que conformarse con la recompensa pequeña. Esto es entonces seguido por una acomodación a la continua disponibilidad de sólo una respuesta pequeña.»

Domjam, M. (2007). Principios de aprendizaje y conducta. Madrid: Thompson. Página 145.

27 ago 2014

Psicoanálisis de los sueños 21: juicio de realidad



«Tenemos, pues, que establecer ciertas diferencias entre las imágenes psíquicas exógenas y las endógenas. Al aplicar esta diferencia a las imágenes citadas, con la finalidad de valorarlas, efectuamos el denominado juicio de realidad y llamamos real o imagen real a la que procede del estímulo exterior y no real a la estimulada interiormente en pensamientos o fantasías.

La discriminación entre imágenes exógenas y endógenas no se establece sencillamente por su distinta intensidad o corporeidad, ya que hay percepciones del exterior débiles y confusas que, sin embargo, podemos separar netamente de otras de origen interior, pero más precisas a nuestro psiquismo. El juicio de realidad debe descansar sobre diferenciaciones psíquicas de otro tipo.

Se admite corrientemente en psicoanálisis, siguiendo a Freud, que el juicio de realidad de una percepción se origina al aprender el yo a distinguir entre los dos tipos de percepciones, basándose para ello en su duración y sobre todo en la posibilidad o no de reaccionar con alejamiento. Explicándolo en casos concretos: el yo puede evitar la percepción, de origen exterior, de un pinchazo en la mano, retirando la mano de la proximidad de la aguja; en cambio, frente a una percepción proveniente del interior, como es el hambre o la tristeza, el yo no tiene dicha posibilidad de huida. Por lo tanto, esta capacidad de rehuir o no ciertas percepciones es la que fundamentaría, en el yo, la distinción importante y necesaria entre lo que es de origen interno y lo externo: es lo que constituiría la base del juicio de realidad.»

Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Página 126, 127.

4 ago 2014

Psicoanálisis de los sueños 20: una teoría sobre el origen de los sueños debe aclarar el porqué de la alucinación onírica



«En el capítulo anterior procuré demostrar cómo lo esencial en la génesis de los sueños no es la satisfacción de deseos. Esto último tampoco es lo característico de los sueños, porque satisfacciones de deseos, según la teoría psicoanalítica, se hallan en la base de cualquier fenómeno psíquico, normal o patológico. De ahí que definir el sueño como satisfacción de deseos es lo mismo que querer caracterizar, por ejemplo, el hígado, diciendo de él solamente que es un conjunto de células. Tampoco sirve para especificara los sueños la definición de satisfacción «deformada» de deseos, ya que exactamente eso ocurre también en síntomas neuróticos o perversos. Lo único que diferencia los sueños de estos otros fenómenos psíquicos es su aspecto alucinatorio. O sea, que la alucinación es lo característico de los sueños, así como la conversión lo es de los síntomas histéricos y la organización orgástica alrededor de un instinto parcial lo es de las perversiones. Por lo tanto, una teoría sobre la génesis de los sueños debe aclarar ante todo el porqué de la alucinación onírica.»

Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Página 126.

2 ago 2014

Psicoanálisis de los sueños 19: resumen de la teoría de la situación traumática


«Resumiendo ahora las observaciones puedo concluir:

1. El sueño parte de una o de varias situaciones desagradables que el sujeto es incapaz de dominar o elaborar de un modo normal, y que, siguiendo a Freud, he llamado situaciones traumáticas.

2.  En el sueño el sujeto está psíquicamente fijado a estas situaciones traumáticas.

3. El sueño es una tentativa, generalmente eficaz, de vencer el desagrado psíquico originado por las situaciones traumáticas.

4. La tentativa de vencer el desagrado psíquico se suele efectuar mediante la satisfacción de deseos.

5. El aspecto alucinatorio del sueño se debe al influjo de las situaciones traumáticas y no al influjo de los deseos que se satisfacen.»

Garma, Ángel (1963). Psicoanálisis de los sueños. Paidós, Buenos Aires. Página 123, 124.