Teoría y Técnica

Teoría y Técnica

25 ago 2015

Métodos del tratamiento psicoanalítico


1) La asociación libre: sustituyó a la hipnosis como recurso de exploración. Se intenta anular la acción del yo a través de la consigna de la asociación libre, sin censura. Esto se suele lograr momentánea o parcialmente.

2) La interpretación de los sueños: extrae material del ello a través del contenido latente y también explora las actividades defensivas del yo, al reconstruir la censura y las transformaciones en el sueño.

3) La interpretación de los símbolos oníricos: sirven para acceder al contenido del ello directamente a través del símbolo, ignorando o saltando los pasos previos en la construcción del mismo.

4) Actos fallidos: irrupciones de contenido del ello cuando la vigilancia del yo decae por alguna razón. "(...) a la manera de un relámpago, iluminan el trozo del inconsciente que la interpretación analítica había tratado de descubrir, acaso durante mucho tiempo".

5) Transferencia

a. Transferencia de impulsos libidinales: sentimientos de amor, odio, celos, angustia, no justificados por la situación real. Se consideran irrupciones del ello originadas en antiguas constelaciones inconscientes (por ejemplo, complejo de Edipo). Ante su señalamiento, el mismo paciente los puede percibir como cuerpos extraños. La interpretación lo libera de esa extrañeza.

b. Transferencia de la defensa: se transfiere directamente la antigua medida defensiva contra el impulso instintivo. En casos extremos, el impulso instintivo ni siquiera llega a ser transferido, sino únicamente su defensa específica. Es causa de la mayoría de dificultades entre analista y paciente. El paciente difícilmente reconoce la interpretación.

c. Actuación en la transferencia: puesta en acto de la transferencia, fuera de la situación analítica, en la vida cotidiana.

6) Análisis de las operaciones defensivas del yo: permite reconstruir el conjunto de trasformaciones sufridas por el instinto.

Freud, Anna (s.f.). El yo y los mecanismos de defensa. Buenos Aires, Argentina: Editorial Paidós. Páginas 22 - 36.

17 ago 2015

Importancia del análisis del yo

 
«(...) De ello resulta que el análisis del yo ha adquirido considerable importancia entre nosotros. Todo lo originario del yo que se inmiscuya en el análisis, constituye un material tan bueno como cualquier derivado del ello. No nos es lícito considerarlo como una mera perturbación en el análisis del ello. Pero, naturalmente, todo cuanto proviene del yo es asimismo una resistencia en el verdadero sentido de la palabra: una fuerza dirigida contra el surgimiento del inconsciente y, por consiguiente, contra el trabajo del analista. Una de nuestras mayores ambiciones es aprender a dirigir el análisis del yo del paciente con tanta seguridad como llevamos a cabo el análisis del ello, aun cuando deba realizarse contra la voluntad del yo.»

Freud, Anna (s.f.). El yo y los mecanismos de defensa. Buenos Aires, Argentina: Editorial Paidós. Páginas 33 - 34.

11 ago 2015

La asociación libre

 
«En la asociación libre -que más tarde sustituyó a la hipnosis como recurso de exploración- el papel del yo es al principio igualmente negativo. Se renuncia, es cierto, al empleo de la fuerza para su eliminación: en su lugar exígese al yo del paciente que se elimine por sí mismo. El analizado debe anular toda crítica a las ideas que se le ocurran y descuidar la necesidad habitual de una conexión lógica entre las mismas. Por así expresarnos, se le pedirá al yo que calle, y bajo la promesa de que en su acceso a la conciencia sus derivados no encontrarán los obstáculos acostumbrados, se invitará a hablar al ello. Naturalmente, no se prometerá a estos derivados del ello que al aflorar al yo lograrán algún objetivo instintivo. La concesión sólo es válida para transformar los contenidos en representaciones verbales, mas no para actuar a través del aparato motor (...). De antemano, la motricidad estará excluída o paralizada por las severas reglas de la técnica analítica. De este juego a que se somete al impulso instintivo, por una parte, la invitación a que se exprese y, por otra, una constante y simultánea negativa a que se satisfaga, nace una de las numerosas dificultades en el manejo de la técnica analítica.

Aun en el presente muchos psicoanalistas recién iniciados creen que deben conseguir que sus pacientes expresen fiel e incesantemente todas sus asociaciones, sin modificación ni inhibición (...). Mas esta situación ideal no aportaría progreso alguno y reconduciría a la situación hipnótica superada, en la que unilateralmente el médico reconcentraba su interés sobre el ello. Por fortuna, para el análisis, semejante obediencia del sujeto es prácticamente imposible. Esta regla analítica fundamental sólo se acata hasta cierto punto. El yo permanece silencioso un tiempo, y los derivados del ello aprovechan este reposo para irrumpir en la conciencia. El analista se apresura en tomar conocimiento de sus expresiones. Luego el yo se agita de nuevo, rebélase contra la impuesta actitud de tolerancia pasiva y se inmiscuye con cualquiera de sus habituales medidas de defensa, perturbando el curso de las asociaciones.. El [paciente] transgrede la regla analítica fundamental o, según acostumbramos decir, hace "resistencias". Esto significa: que al avance del ello hacia el yo ha seguido un contraataque del yo en dirección inversa. Por consiguiente, la atención del observador, enderezada a las asociaciones, desplázase hacia las resistencias: del contenido del ello a la actividad del yo. El analista tiene ahora oportunidad de ver actuar una de las difícilmente visibles medidas defensivas del yo contra el ello (...) y debe hacerla objeto de su exploración (...). El analista ha de reconocer, pues, ante todo, el mecanismo de defensa. Con ello habrá realizado una parte del análisis del yo. Su tarea próxima será la de frustrar lo actuado por la defensa: adivinar y restaurar lo omitido por la represión, rectificar lo desplazado, reunir lo fragmentado. Con el restablecimiento de las conexiones interrumpidas, su atención vuelve del análisis del yo al análisis del ello.

No es la sujeción a la norma analítica fundamental lo que entonces nos interesa, sino el conflicto para su aplicación. Es este ir y venir observacional, del ello al yo, esta doble dirección en el examen de ambos aspectos (...) lo que constituye -a diferencia de la unilateralidad de la técnica hipnótica- el denominado psicoanálisis

Freud, Anna (s.f.). El yo y los mecanismos de defensa. Buenos Aires, Argentina: Editorial Paidós. Páginas 22 -24.

31 jul 2015

Nueva cabecera y cambio de imagen del blog

Como pueden ver, el blog ha cambiado. Hemos colocado una nueva cabecera, un caligrama obra de la artista plástica Lucía Fernández, y a propósito de ello, hemos cambiado de plantilla a una que se adecua mejor a la nueva imagen.

Gracias a Lucía por el excelente trabajo. Aprovechamos para recomendarles seguirla en su página de Facebook y apreciar su obra.


Saludos a todos los visitantes...

21 jul 2015

La técnica hipnótica del período preanalítico


«En la técnica hipnótica del período preanalítico el yo no desempeñaba papel alguno. Se proponía comprender los contenidos del inconsciente, y sólo consideraba el yo como un factor perturbador. Sabíase ya entonces que con ayuda de la hipnosis era factible eliminar o vencer el yo del paciente. Lo novedoso del procedimiento descrito en los Estudios sobre la histeria radicaba en que el médico podía aprovechar esta eliminación del yo para introducirse en el inconsciente del paciente -en el ello de la actualidad- hasta ese momento bloqueado por aquel. De esta manera, el descubrimiento del inconsciente constituía el objeto buscado -el yo, el obstáculo, y la hipnosis- el medio para el alejamiento temporal de este último. Durante la hipnosis el médico facilita la entrada en el yo del material inconsciente reprimido, y la imposición a la consciencia de este material reprimido brinda la solución del síntoma. Mas el propio yo queda excluido del proceso terapéutico y únicamente soporta al intruso en tanto el médico que ha ejecutado la hipnosis conserva su influencia. Luego se rebela, surgiendo un nuevo conflicto de defensa; una lucha contra el material del ello que le ha sido impuesto y que desbarata el éxito terapéutico penosamente obtenido. Así, el mayor triunfo de la técnica hipnótica -la eliminación completa del yo durante la exploración- transfórmase en factor dañoso de la perduración del éxito y conduce a decepciones en el tratamiento.»

Freud, Anna (s.f.). El yo y los mecanismos de defensa. Buenos Aires, Argentina: Editorial Paidós.


Nota importante: El texto de Anna Freud es de 1936. Aun ahora hay terapeutas que utilizan la hipnosis como la técnica principal para el tratamiento (por ejemplo, hipnoterapia). Consideramos que los terapeutas que utilizan la hipnosis o que han sido formados en su aplicación son los únicos que podrían responder con conocimiento a esta cita. Sugerimos que los demás profesionales tomemos esta cita como de carácter histórico y como opinión de la autora, contextualizada en la década de 1930 y que además se refiere explícita y únicamente a la técnica hipnótica del período preanalítico (finales del siglo XIX).

17 jul 2015

Normas APA 2015

 
Hoy vamos a dejar un enlace importante: las normas APA 2015. Nosotros todavía no las usamos; vamos a implementarlas en las siguientes entradas.

Aquí el enlace:

13 jul 2015

La deformación de los afectos

 
«(...) el afecto nos ofrece características que permiten ubicarlo como una especie de "bisagra" que articula los territorios que denominamos "psíquico" y "somático" (...).

Todo afecto (...) puede ser reconocido (...) porque posee una particular "figura". Cada emoción distinta es un movimiento vegetativo que proviene de una excitación nerviosa que se realiza de una manera típica. Esta manera típica está determinada filogenéticamente por una huella mnémica inconsciente (...) que se denomina "clave de inervación".

Cuando sufrimos una enfermedad que se denomina "neurosis" es porque hemos necesitado defendernos de un afecto hacia una determinada persona o situación, que hubiera sido penoso experimentar conscientemente, de modo que preferimos desplazarlo o transferirlo sobre la representación de otra persona o de otra escena. Así Juanito, el niño cuya fobia Freud psicoanaliza, prefiere temer y odiar a los caballos antes que a su amado papá.

Cuando enfermamos, mucho peor, de otra manera que se llama "psicosis", sucede que, para evitar el desarrollo de un afecto penoso, necesitamos cambiar la imagen que tenemos de la realidad, alterando nuestro "buen juicio" acerca de ella. Una madre que enloquece ante la muerte de su hija y acuna un pedazo de madera como si fuera su bebé, altera su percepción de la realidad para poder continuar descargando un afecto de ternura en lugar de una insoportable tristeza.

En ambos casos del enfermar (...) ocurre que los afectos (...) continúan manteniendo la coherencia de la clave de inervación. La clave de inervación es la idea inconsciente que determina la particular cualidad de cada una de las distintas descargas motoras vegetativas que caracterizan a los distintos afectos. De modo que cuando un afecto conserva íntegra la coherencia de su clave es posible reconocerlo como una determinada emoción.

Pero también podemos enfermar de otra manera. El desplazamiento de la importancia (investidura) puede realizarse "dentro" de la misma clave de inervación de los afectos, de modo que algunos elementos de esta clave reciban una carga más intensa, en detrimento de otros. Cuando el proceso se descarga a partir de esta clave "deformada", la conciencia ya no percibe una emoción, percibe un fenómeno que denomina "somático", precisamente porque la cualidad psíquica, el significado afectivo, de ese fenómeno, permanece inconsciente. Por este motivo (...) preferimos llamar "patosomático" a este modo de enfermar que se diferencia de lo que ocurre en las neurosis y psicosis. Toda enfermedad somática puede ser concebida como una descomposición patosomática del afecto.»

Chiozza, Luis. "Las cardiopatías isquémicas. Patobiografía de un enfermo de ignominia".