Teoría y Técnica

Teoría y Técnica

23 abr 2018

Los afectos entendidos como síntomas normalizados


Freud decía que los ataques histéricos serían algo similar a "afectos neoformados". El afecto normal, en cambio, sería una suerte de ataque histérico normal, hereditario, perteneciente directamente al ámbito de la filogenia.

Esto quiere decir que los afectos serían reminiscencias, un modo de recordar sucesos que se mantienen fuera de la consciencia y que, en su momento, estuvieron justificados por su adecuación a una finalidad.

En la práctica psicoanalítica de la época de Freud, para explicar un ataque histérico, era necesario buscar, en la historia de la persona, un momento en el que los movimientos, ahora histéricos, sí estaban justificados.

Del mismo modo, «cuando un sujeto se enoja, (...) se pone colorado, aumenta su presión sanguínea y circula más sangre por sus músculos, es porque lo que es hoy una discusión era, en el pasado remoto, una pelea física para la cual tenían sentido esos cambios corporales (...)» (Chiozza y colaboradores, 1993, página 202).

Esto permitiría entender a los afectos como síntomas normalizados. Mientras más ineficaces sean (a diferencia de la acción específica sobre el mundo exterior, que se dirige a satisfacer la necesidad) más podrían ser entendidos de esa manera.

Referencia

Luis Chiozza y colab. (1993). Los sentimientos ocultos en... hipertensión esencial, trastornos renales, litiasis urinaria, hipertrofia de próstata, várices hemorroidales, esclerosis, enfermedades por autoinmunidad. Buenos Aires, Argentina: Alianza Editorial. Páginas 202, 203.


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

diego.fernandezc@pucp.edu.pe

21 abr 2018

Origen y significado de las claves de inervación

«(...) Freud afirma que la agencia representante de la pulsión consta de dos elementos: a) la representación o idea, y b) el factor cuantitativo o energía pulsional que inviste la representación, y que denomina "monto de afecto" o "suma de excitación"» (Chiozza y colaboradores, 1993, página 200).

Existen ideas o representaciones inconscientes, mas no se puede hablar de "afectos inconscientes", ya que el afecto es un proceso de descarga que se da en el presente y que su realización, en última instancia, es experimentada como sensación somática o sentimiento.

Si hablamos de un "afecto inconsciente", en realidad nos estaríamos refiriendo a una disposición potencial a la realización del afecto, que constituye las "formaciones de afecto", y que también podemos llamar "estructura afectiva disposicional inconsciente".

Ahora bien, el afecto, como actualidad, está conformado por:

1) Determinadas inervaciones o descargas motrices (inervación secretora y vasomotriz)

2) Sensaciones de dos tipos:
  • Percepción de los fenómenos ocurridos
  • Una gama de posibles sensaciones entre los extremos de placer y displacer: estas otorgan al afecto su tono dominante.

Los afectos son actos motores o secretores que se realizan en el cuerpo. Esto los diferencia de las acciones, que se realizan sobre los objetos del mundo exterior. Freud consideraba que los afectos poseen una clave de inervación ubicada en las ideas inconscientes. Cabe recalcar que, en medicina, la palabra "inervación" denota una distribución anatómica de los nervios, mientras que Freud la utiliza también para referirse a la transmisión de energía a un sistema de nervios eferentes que tiende a la descarga. La palabra "clave" hace referencia a que tal descarga se realiza de acuerdo a una configuración determinada.

Referencia

Luis Chiozza y colab. (1993). Los sentimientos ocultos en... hipertensión esencial, trastornos renales, litiasis urinaria, hipertrofia de próstata, várices hemorroidales, esclerosis, enfermedades por autoinmunidad. Buenos Aires, Argentina: Alianza Editorial. Páginas 200-203.


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495
diego.fernandezc@pucp.edu.pe


15 abr 2018

Afecto, emoción y sentimiento

«(...) Freud parece emplear indistintamente los términos afecto, emoción y sentimiento. Sin embargo, su distinta denominación parece aludir a matices que los diferencian» (Chiozza, 1993; página 200).

Afecto

«La etimología señala que el término "afecto" deriva del latín afficere, "influir, obrar sobre alguno", "afectar" (...). Un "afecto" es, entonces, en primera instancia, algo que "afecta" al yo. Cuando el afecto, por la deformación de la clave mediante la cual se descarga, no puede ser reconocido como tal, suele ser percibido por la conciencia como una "afección" somática, privada de su significado emotivo (...)» (Chiozza, 1993; páginas 200, 201).

Emoción

«La palabra emoción proviene del francés emouvoir, que significa "conmover", (...) que implica una acción sobre el mundo exterior, o puede referirse al movimiento afectivo que, como conmoción neurovegetativa, recae sobre el yo» (Chiozza, 1993; página 201).

Sentimiento

«El término "sentimiento" deriva del latín sentire, que condensa los significados de "sensación", "percibir a través de los sentidos" y "darse cuenta de algo", "pensar, opinar" (...). Pensamos que, en un sentido más restringido, la palabra "sentimiento" designa a los afectos que, atemperados por los procesos de pensamiento, llegan a la conciencia y allí reciben un nombre» (Chiozza, 1993; página 201).

Referencia

Luis Chiozza y colab. (1993). Los sentimientos ocultos en... hipertensión esencial, trastornos renales, litiasis urinaria, hipertrofia de próstata, várices hemorroidales, esclerosis, enfermedades por autoinmunidad. Buenos Aires, Argentina: Alianza Editorial. Páginas 200, 201.

12 mar 2018

Las emociones y el cuerpo


«La idea de que las emociones alteran el curso normal del funcionamiento del cuerpo se conoce desde la antigüedad. Aristóteles sostenía que la mera advertencia de un peligro no induce a la fuga "a menos que el corazón se conmueva". En la Edad Media, Santo Tomás de Aquino declara que "la pasión se encuentra donde hay una transmutación corporal" (...).»

Luis Chiozza y colab. (1993). Los sentimientos ocultos en... hipertensión esencial, trastornos renales, litiasis urinaria, hipertrofia de próstata, várices hemorroidales, esclerosis, enfermedades por autoinmunidad. Buenos Aires, Argentina: Alianza Editorial. Página 192.


«Una emoción es inconcebible sin su expresión corporal: sólo resultaría entonces una forma puramente cognoscitiva, un juicio abstracto.»

Ibídem, 193.

10 mar 2018

La clave de inervación y los fenómenos somáticos


Luis Chiozza (1975) nos dice, recordando a Freud, que los sentimientos inconscientes vendrían a ser en realidad disposiciones potenciales, de ahí justamente su carácter inconsciente. Por tanto, no son, en realidad, afectos o sentimientos per se, sino una disposición inconsciente a un determinado afecto.

Estas disposiciones solo se convierten en afectos, propiamente dichos, cuando se actualizan en un proceso de descarga.

Clave de inervación

La clave de inervación se define como aquello que determina la cualidad propia de cada afecto, la forma, la manera en que se da la descarga.

Chiozza pone el ejemplo de una mamá que juega con su hijo mayor. Esta mamá deja de jugar, toma al hijo menor en brazos y le da de lactar. Entonces el hijo mayor toma un vaso de la mesa y lo rompe.

En este ejemplo, la disposición potencial a los celos se actualiza en una descarga, como consecuencia de lo acaecido en el campo o contexto. Esta descarga, la acción motora de tomar el vaso y romperlo, es la clave de inervación de los celos inconscientes. Alrededor de este punto puede surgir o no un sentimiento o una idea consciente, el niño podría o no darse cuenta de que siente celos, dependiendo de la acción de otras variables (sistema defensivo, por ejemplo).

Lo somático

De acuerdo a lo anterior, se puede entender a las diferentes funciones, formas, desarrollos y trastornos somáticos como actualizaciones particulares de diferentes disposiciones inconscientes a diferentes afectos. Dicho de otro modo, se puede entender a los fenómenos somáticos como claves de inervación.

Lo peculiar de estos es que ocurren en el soma y "en lugar de" un afecto o de un posible sentimiento o idea consciente al respecto, los que habrían constituido, de hecho, otra clave de inervación.

Esta comprensión del concepto de "clave de inervación" y de cómo los fenómenos somáticos pueden ser entendidos como una forma particular del mismo, vendría a ser un punto fundamental introductorio para la comprensión y desarrollo de toda la medicina psicosomática.

Referencia

Chiozza, Luis (1975). Nota editorial. Eidon (Revista del Centro de Investigación en Medicina Psicosomática). Año 1, (3), páginas 7-13.


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

diego.fernandezc@pucp.edu.pe

18 feb 2018

El papel de los conflictos actuales en el origen de la úlcera gastroduodenal

La úlcera gastroduodenal, como la neurosis, suele ser consecuencia de la combinación de conflictos infantiles con conflictos actuales. Estos últimos pueden ser de tres tipos:

1) Conflictos que refuerzan la situación de carencia de satisfacción instintiva


Ejemplos de este tipo de conflictos pueden ser la pérdida de una persona amada, una situación de insatisfacción con dicha persona, o una pérdida de posición económica o social. Estas situaciones remiten al hambre.

En un estudio de Daniel Davies y A.T. Macbeth Wilson se encontró que, en su muestra de 205 pacientes con úlcera gastroduodenal, el 84% reportó que sus síntomas se presentaron luego de que un acontecimiento afectara su situación económica o la salud de algún familiar.

Este tipo de conflicto también ayuda a entender cómo aumentó en un 25% el número de muertes por perforación de úlcera en EEUU luego de la Gran Depresión de 1929.

2) Conflictos que refuerzan la agresión del medio ambiente


Este tipo de conflictos requieren que el sujeto asimile la situación de agresión y la sume a la acción agresiva de su superyó (particularmente de la madre internalizada mala).

Por ejemplo, los casos de hematemesis por úlcera aumentaron en Londres luego del inicio de la Segunda Guerra Mundial y durante los bombardeos. Lo mismo ocurrió en el ejército alemán, cuando el curso de la guerra pasó de estar a su favor a estar en su contra. También hay una alta prevalencia de úlcera gastroduodenal en hombres casados con mujeres agresivas.

3) Conflictos que refuerzan los remordimientos por el comportamiento genital


Los remordimientos también refuerzan la acción de la madre internalizada mala. Los sentimientos de culpa pueden provenir de dificultades genitales, como la eyaculación precoz o las vivencias homosexuales.

Hay que tener en cuenta que la salud de la persona no es que se encuentre bien hasta acaecido el conflicto actual. Ya hay toda una base previa que se puede manifestar, por ejemplo, en una variedad de trastornos neuróticos.

También hay que tener en cuenta que el conflicto actual no suele ser el único ni de un solo tipo. Al haber una base previa en la personalidad del individuo, ya hay generadas situaciones de carencia de objetos libidinales y de elección de objetos agresivos que provocan remordimientos.

Referencia

Garma, Ángel (1974). Génesis psicosomática y tratamiento de las úlceras gástricas y duodenales. Barcelona, España: Paidos. Páginas 149-151.



Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

diego.fernandezc@pucp.edu.pe

4 ene 2018

La representación popular de las personas con úlceras gastroduodenales


El tema de las frustraciones y de las prohibiciones instintivas en las personas que padecen de úlceras gastroduodenales queda muy bien ilustrado en la siguiente nota de Ángel Garma:

«Son bien conocidas las tendencias agresivas de los ulcerosos, consecutivas al descontento por su prohibición interior de satisfacciones instintivas y por su sometimiento masoquista a las agresiones exteriores y a las del superyó. De ahí que al ulceroso se le suela considerar como un hombre frustrado y malhumorado. Lo señala por ejemplo la carta que H.S. Truman dirigió a un crítico musical norteamericano, que reseñó desfavorablemente un concierto de su hija ("Buenos Aires Herald", 10 de diciembre de 1950):

"He leído su crítica asquerosa... Vd. parece ser un hombre viejo, frustrado, que jamás triunfó. Un hombre que tiene ocho úlceras y que se desempeña en un puesto donde se necesitan cuatro úlceras y todas las cuatro sangrando (...)".

Un automovilista norteamericano ("Time", 22 de octubre de 1951) intentó evitar bocinazos molestos, poniendo en su auto un cartel (...). "Bocina todo lo que quieras, tú eres quien va a tener la úlcera".»

Referencia

Garma, Ángel (1974). Génesis psicosomática y tratamiento de las úlceras gástricas y duodenales. Barcelona, España: Paidos. Página 147.